La Asamblea de Asocapitales 2026 dejó algo más que discursos: expuso la incapacidad del gobierno de Gustavo Petro para construir una relación con la mayoría de los alcaldes del país. En ese escenario quedó una conclusión que varios mandatarios locales repiten: el gobierno fracasó en su relación con las ciudades, sin que se traduzcan en obras o inversión adicional más allá de las partidas ya establecidas por ley. Lo que debía ser un espacio de coordinación institucional terminó convertido en una vitrina de desencuentros y reproches sobre la situación de las ciudades.
Las frases más repetidas no fueron casuales. Desde Carlos Fernando Galán Pachón, quien afirmó que “el Gobierno nacional le dio la espalda a las ciudades capitales”, hasta Alejandro Char Chaljub denunciando que la Policía “ni siquiera tiene para la gasolina”, el mensaje fue claro: hay una desconexión entre el nivel nacional y el local.
Otros perfiles también evidenciaron la fractura. Alejandro Eder Garcés insistió en que “se requiere mucho más trabajo con el Gobierno nacional”. No es una crítica directa, pero sí muestra la falta de coordinación. En contraste, Federico Andrés Gutiérrez Zuluaga llevó el conflicto al plano personal al afirmar ser consciente del “odio” del presidente, una declaración que refleja el deterioro del diálogo político.
El problema no es solo de gobernabilidad. Un presidente que no logra articularse con los alcaldes de las principales ciudades compromete la ejecución de políticas públicas en seguridad, movilidad y desarrollo económico. Las ciudades son el eje operativo del país, y sin una relación con la Casa de Nariño, la agenda nacional pierde alcance.
La Asamblea de Asocapitales dejó ver que, en lugar de acuerdos, persisten las diferencias. La política no puede sostenerse sobre la confrontación. Si el Ejecutivo no corrige el rumbo y entiende que gobernar implica coordinar y escuchar, el costo recaerá en los ciudadanos.