Cali no es ajena al momento decisivo que vive Colombia. Desde esta semana y hasta el 7 de agosto, fecha de posesión del nuevo presidente, la ciudad como muchas otras asume un papel claro: debatir, contrastar y exigir propuestas concretas. En un país centralista, donde las regiones dependen en gran medida de las decisiones tomadas en Bogotá, elegir presidente define el margen de acción de ciudades y departamentos.
Esto obliga a mirar más allá de los discursos. La elección no solo enfrenta candidatos, sino modelos de país. La región ofrece referencias como Venezuela, Cuba y Nicaragua, donde el deterioro institucional ha limitado la democracia y la economía. Colombia sigue siendo una democracia, pero enfrenta problemas, riesgos, que requieren decisiones informadas. Por eso, participar con criterio es esencial.
Los candidatos con opción Ivan Cepeda, Abelardo de La Espriella, Paloma Valencia y Sergio Fajardo deben ser evaluados por sus propuestas, que aún son generales y amerita mayor rigurosidad temática.
En salud, en tema que los columnistas de Caliescribe priorizan, hay división entre los candidatos por el mayor rol del Estado, ajustes al sistema actual y esquemas intermedios.
En educación, Fajardo mantiene una línea centrada en calidad. Cepeda prioriza el fortalecimiento de lo público. Paloma y Abelardo plantean mejoras en cobertura, calidad y eficiencia
En pobreza y desigualdad, Cepeda propone mayor intervención estatal. Fajardo plantea crecimiento con equidad. Paloma y Abelardo priorizan inversión privada. El reto común es reducir la brecha sin afectar sostenibilidad.
En seguridad, Paloma propone control más estricto. Cepeda incorpora enfoque social. Fajardo y Abelardo plantean fortalecimiento institucional. La diferencia está en la ejecución, tres contra la Paz Total de Petro y uno, en continuidad.
En empleo e informalidad, hay coincidencias en la urgencia, pero faltan propuestas detalladas.
En corrupción, el punto central es la viabilidad de las reformas. Y ninguno precisa la necesidad de comprometer, el finde la corrupción publica y privada en Colombbia.
En infraestructura, todos coinciden en modernizar, con diferencias en financiación.
En medio ambiente, se debate el equilibrio entre protección y desarrollo.
A estos temas se sumarán otros que marcarán la agenda en los dos meses de debates: reforma tributaria, transición energética, relaciones internacionales, migración, política de drogas, justicia, descentralización real , planeación de largo plazo y el papel de la fuerza pública. Surgirán discusiones coyunturales que pondrán a prueba la coherencia de los candidatos.
Colombia también observa con atención lo ocurrido en Venezuela y Cuba. Ambos países enfrentan crisis económicas, caída de la producción, debilitamiento institucional y migración masiva. Estas experiencias muestran los efectos de la concentración de poder y de decisiones económicas sin equilibrio. Para Colombia, son una referencia cercana. Por eso, el debate electoral no solo trata de propuestas inmediatas, sino del modelo de país que se quiere mantener.
Cali observa y participa. En un país centralista, donde las decisiones nacionales determinan el desarrollo regional, el voto informado es una herramienta concreta. Estas elecciones no solo definen un gobierno, sino el rumbo institucional, económico y social de Colombia ó el cambio de modelo.
