Durante varias décadas la ciudad de Cali ha sido sometida a ensayos e improvisaciones urbanísticas que no sirvieron para ordenar el territorio, debido a que su concepción y desarrollo no consultaron las verdaderas necesidades de los caleños ni las condiciones reales de la ciudad atinentes con el medio natural, el paisaje, etc. Entretanto, la ciudad creció espontáneamente, sin controles y sujeta a la aprobación de planes parciales dirigidos a privilegiar a determinados sectores sociales que han logrado beneficiarse económicamente con su desarrollo.

Uno de tales planes lo constituyó en su tiempo el plan de las 21 megaobras, que por lo demás nunca se terminó, quedando ocho obras por realizar a pesar de las promesas de los alcaldes incluyendo al actual, Alejandro Eder, aunque si se cobraron en su totalidad a los contribuyentes de valorización.

En la actualidad, se trata de desarrollar la ciudad como “Distrito Especial Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios”, acorde igualmente con la conformación como un área metropolitana para colocarla como un puntal del progreso, el crecimiento y desarrollo económico y social del sur occidente del país.

No satisfechos con los propósitos de expandir la ciudad, desde la gobernación del Valle anuncian que un grupo de líderes comunales, residentes y empresarios del corregimiento de Pance, junto con la academia y gremios turísticos propusieron a la gobernadora Dilian Francisca Toro, desarrollar un gran parque turístico con un teleférico, además de un boulevard, una zona especial para el avistamiento de aves, senderos ecológicos y una vía especial para su ingreso, que se denominaría “Ecoparque Pance Mágico”.

Se trata de un proyecto de gran envergadura que al no tener una planificación integral y funcional impactaría dicha zona desde el punto de vista forestal y en general del conjunto del parque natural nacional Los Farallones, que con su biodiversidad y nacimiento de fuentes hídricas debe ser protegido.

La protección del ecosistema de Pance le impone a las autoridades la obligación constitucional y legal de prevenir cualquier otro deterioro, su recuperación y protección, estando de por medio el interés general que siempre debe estar por encima del interés particular, que en este caso lo constituye el sector turístico y el hotelero. La intervención desbordada con fines turísticos y habitacionales del patrimonio natural de esa zona de Pance podría generar la destrucción del medio ambiente natural, tal como ha sucedido con la construcción en altura de grandes complejos habitacionales y condominios, que en la actualidad generan problemas urbanísticos que afectan a la comunidad en su conjunto.

Lamentablemente estos desarrollos urbanísticos se realizan con la anuencia de las autoridades que, con urbanizadores, propietarios de tierras y negociantes de propiedad raíz, actúan al margen de la Constitución en cuanto a la participación ciudadana de los caleños, pretendiéndose  en esta ocasión, imponer un plan de desarrollo turístico a través del plan maestro de turismo de Pance.

En momentos en que en la ciudad se discute el plan de ordenamiento territorial se aspira a que el plan maestro de turismo de Pance. se incorpore en el POT sin que se haya discutido y debatido profundamente su contenido con la participación de los caleños en general sin distinciones económicas, políticas y sociales.

Se promueve el Plan Maestro de Turismo para Pance Mágico pero no se promueve la recuperación de las áreas destruidas y de las cuencas del río Cali y las de nacimiento de los otros ríos. La propuesta turística impactará negativamente en la biodiversidad con una presión social y cultural como la gentrificación.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social