La contingencia reciente en el servicio de agua en Cali, reportada por Emcali, evidencia condiciones estructurales del sistema de abastecimiento asociadas a la dependencia del río Cauca como fuente principal. Los eventos de lluvias y el incremento de la turbiedad permiten examinar el comportamiento del sistema desde un enfoque de ingeniería, considerando antecedentes operativos, respuesta inmediata y requerimientos futuros.

Configuración histórica del sistema

El sistema de acueducto de Cali ha sido diseñado con captación predominante en el río Cauca, a través de las plantas de tratamiento Río Cauca y Puerto Mallarino. Esta configuración ha permitido sostener la demanda urbana en los sectores residencial, comercial, institucional e industrial. Sin embargo, también ha condicionado la operación frente a variaciones en la calidad del agua cruda. En periodos de lluvias, el aumento de sólidos suspendidos y sedimentos genera niveles de turbiedad que superan la capacidad de diseño y operación de las plantas. Estos eventos han derivado en paradas parciales, lo que evidencia limitaciones frente a condiciones hidrológicas exigentes.

Efectos operativos de la alta turbiedad

Durante la contingencia, las plantas Río Cauca y Puerto Mallarino suspendieron su operación debido a niveles elevados de turbiedad. Esta condición afectó los procesos de coagulación, floculación y filtración, reduciendo la eficiencia en la remoción de partículas. Fue necesario interrumpir la captación para evitar el ingreso de agua fuera de los parámetros de potabilización. En este contexto, entraron en operación los reservorios construidos para este tipo de eventos. La consecuencia en la red de distribución fue la disminución de presión en varios sectores, asociada a la reducción del caudal tratado, aunque se logró mantener el suministro.

Papel del almacenamiento y recuperación del servicio

El sistema de almacenamiento cumplió una función operativa durante la contingencia. El uso de reservorios permitió sostener el abastecimiento, con restricciones en presión y continuidad. Este mecanismo confirma la importancia de contar con capacidad de regulación para amortiguar variaciones en la producción. La recuperación del servicio se dio de forma progresiva, en función de la estabilización de la calidad del agua en la fuente y la reactivación de las plantas de tratamiento.

Evaluación técnica del sistema

La respuesta operativa muestra la existencia de protocolos para eventos de alta turbiedad y capacidad de maniobra en la red. No obstante, la recurrencia de estas situaciones plantea la necesidad de revisar criterios de diseño y operación. Es necesario evaluar la capacidad de las plantas para tratar agua con mayores cargas de sedimentos, mediante ajustes en la dosificación química, optimización de procesos o incorporación de tecnologías complementarias.

Perspectiva y requerimientos futuros

A nivel prospectivo, el sistema enfrenta escenarios asociados a la variabilidad climática que pueden incrementar la frecuencia de eventos de turbiedad. Se plantean líneas de acción como el fortalecimiento de sistemas de monitoreo en tiempo real, la ampliación de la capacidad de almacenamiento y la diversificación de fuentes de abastecimiento. Asimismo, se requiere integrar modelos de gestión de cuenca para reducir la carga de sedimentos en la fuente.

Garantizar continuidad, calidad y estabilidad en el servicio de agua potable.

a contingencia analizada corresponde a la interacción entre condiciones hidrológicas y limitaciones operativas del sistema. Su evaluación permite identificar acciones de mejora orientadas a garantizar continuidad, calidad y estabilidad en el servicio de agua potable.

Ramiro Varela Marmolejo