El titulo de la columna, me recuerda la actividad académica, política de dos grandes pensadores, el jurista Karl Loewenstein, teoría constitucional defensiva y Jurgen Habermas, con la filosofía deliberativa, ante la acción demencial de Hitler, que destruyó todo el sistema democrático alemán desde su interior usando fuerzas políticas y los mecanismos que la democracia le permitía.

La importancia de estos pensadores radica en que se sobrepusieron a la atrocidad e iniciaron profundas reflexiones en la teoría constitucional y política, naciendo así nuevas ideas destinadas a evitar que la democracia volviera a padecer esas arbitrariedades.

Hoy me valgo de ellos en razón de los siguientes elementos:

  • La teoría de la democracia militante – Karl Loewenstein, me parece apropiada invocarla en razón de lo que está sucediendo en Colombia, debemos apoyarnos en mecanismos jurídicos e institucionales que nos permitan defendernos de los movimientos antidemocráticos, la democracia debe ser tolerante con las ideas, no con quienes buscan abolirla.
  • El concepto de patriotismos constitucional – Jurgen Habermas, lo cito en razón de la existencia de la Constitución del año 1991 y que contiene principios de orden universal que debemos consultar y respaldar. La democracia necesita ciudadanos que crean en los valores constitucionales.

Con base en esas dos teorías afirmo: todos debemos auto – alentarnos para que los partidos políticos, los ciudadanos asumamos nuestros deberes democráticos en especial los consagrados en el articulo 95 de la C.P. y autogeneremos motivaciones electorales, no podemos continuar patrocinando el abstencionismo, la neutralidad ante quienes buscan acabar con el Estado de Derecho aludiendo estúpidamente que el norte a seguir es Venezuela, ante esto es urgente educación democrática, cultura cívica, memoria histórica.

La democracia militante nos permite adoptar medidas preventivas para defender el orden constitucional, esas medidas son entre otras no seguir a los partidos antidemocráticos, rechazar la propaganda totalitaria y/o desenfocada que quiere hacer ver que el paraíso es seguir a Fidel, Chavez y Maduro, o el de glorificar paros nacionales recientes.

Este articulo debe ser entendido como un paso urgente para garantizar la supervivencia de la democracia, recordemos las democracias pueden morir no solo por golpes de Estado, sino por el uso abusivo de sus propias libertades.

Con respecto con el patriotismo constitucional, debemos seguir siendo leales a valores como: la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la propiedad, valores muy expuestos sino sabemos elegir, y esto lo logramos si actuamos con base ética y cultural de la democracia.

Señores abstencionistas, Uds. están permitiendo la destrucción de la democracia esa que les permite vivir, trabajar, descansar, poseer bienes, debieran hacerse una auto reflexión: sin cultura democrática la democracia carece de legitimidad social.

Hoy con todo lo que podamos criticar a la democracia debemos superar el abstencionismo, la apatía política; está en nuestras manos la reconstrucción de la legitimidad moral del Estado, esa neutralidad puede ser una forma complicidad involuntaria.

 

Hoy no es válido estar de ciudadano “media tinta”, debemos comprometernos con los valores fundamentales de Colombia, si actuamos desde ya podríamos estar construyendo un sistema democrático solido que resista los actuales desafíos políticos y proyectar un mejor futuro.

A la vez como ciudadanos no nos limitemos al procedimiento electoral, debemos exigir y respaldar un gran conjunto de instituciones fuertes y una cultura política comprometida con los valores constitucionales, donde no haya lugar a tendencias totalitarias – estatistas – lideradas desde el poder central.

Jorge Enrique González Rojas