Las elecciones legislativas del 8 de marzo se acercan en un contexto complejo: las encuestas nacionales muestran una competencia cerrada entre los principales partidos, Pacto Histórico y Centro Democrático, ambos superando los 20 senadores , pero también un alto nivel de abstención y rechazo al sistema político, especialmente en el Valle del Cauca y en Cali.
Según la encuesta de AtlasIntel para SEMANA, en intención de voto al Senado, considerando solo votos válidos, el Pacto Histórico lidera con 24,3 %, seguido por el Centro Democrático con 20,5 %. Le siguen el Partido Liberal con 11,6 % y el Partido Conservador con 8,5 %, mientras otras fuerzas como el Partido de la U, la Alianza Verde y coaliciones menores luchan por representación.
Estos resultados confirman la polarización entre los bloques del Gobierno y la oposición, aunque con un margen estrecho. Además, el voto en blanco y los indecisos siguen siendo significativos, mostrando la volatilidad del electorado.
En regiones como Cali y el Valle, la desafección política es evidente. La abstención y el rechazo al sistema no se explican solo por preferencias partidistas, sino también por frustraciones con las condiciones económicas, sociales y de representación. Muchos ciudadanos sienten que su voto no cambia su situación diaria.
Esta combinación, una contienda ajustada y una ciudadanía desconectada, plantea un desafío de legitimidad para los próximos congresistas. Altos niveles de abstención podrían afectar la percepción de representación del Congreso, incluso si los partidos logran mayoría de escaños.
Los candidatos y los partidos sin propuestas creíbles, por ello, el desafío para Colombia no termina con los resultados: será necesario reconectar la política con las preocupaciones de los ciudadanos, desde empleo y educación hasta transparencia y participación, para que la votación refleje un respaldo real al sistema democrático.
