A escasos 8 meses para entrar en campaña y escoger el alcalde 2027 – 2031 y con Alejandro Eder que llega a los dos años y dos meses de gobierno, el alcalde enfrenta un escenario político y social adverso, por su desprestigio, creciente en todos los estratos socioeconómicos.
Los áulicos, incluidos periodistas desesperados por la pauta de la alcaldia, dicen que a Eder le restan un año y diez meses de mandato, para entregar el plan de inversiones mas grande de la historia, lo que no es cierto, por:
- Entrega una ciudad más quebrada fiscalmente, como lo demostramos en este ensayo urbano
- Lega un distrito, sin opción de mejorar, porque los 4 años de Eder, fueron “mas de lo mismo”, en politiquería y corrupción.
- Porque tiene una oposición preparada para el debate, con los concejales, Mauricio Zamora, Roberto Ortiz, María del Carmen Londoño y Rodrigo Salazar, todos enfilados por la búsqueda de réditos políticos, ideológicos y la nueva alcaldia
- Y porque el último tramo estará atravesado por el calendario electoral, reduciendo su margen real de maniobra, con escasa gobernabilidad.
Para recordar su crítica imagen
Con una aprobación ciudadana de apenas 19,8 % según la encuesta más reciente, su administración evidencia un desgaste prematuro y una pérdida de legitimidad ante amplios sectores de la ciudad. Este problema de mala imagen que es gravísimo, tiende a crecer.
Legará. quiebra fiscal
El propio alcalde Eder, afirmó haber recibido una ciudad en quiebra fiscal. Sin embargo, la entregaría más endeudada: cerca de $3,5 billones adicionales, mediante un acuerdo que no decreta ni enuncia con claridad las obras a ejecutar. Esta ambigüedad ha derivado en anuncios improvisados. En enero de 2026 se iniciaron 14 kilómetros de bacheo en la avenida Ciudad de Cali, sin planeación integral ni intervención estructural de redes de servicios públicos y en febrero 2026, nuevos puentes en la Calle 5ª con 80, y en la Cra 100 con 13.. Las obras aparecen, pero no como parte de un plan articulado y financiado. El Marco fiscal de mediano plazo es inviable , porque el distrito, no puede cumplir sus obligaciones.
La malla vial es uno de los puntos más críticos.
Más del 70 % de las calles de Cali están en mal estado. De los 250 km comprometidos , decretados y pagados para rehabilitación, faltan 109 km que ni siquiera cuentan con programación formal. El bacheo anunciado para la avenida Ciudad de Cali cubre 14 km, pero corresponde a intervenciones de bajo impacto, sin renovación estructural. La ausencia de planeación técnica y fiscal sólida es evidente.
En polítiqueria y la corrupcion, más de lo mismo
El discurso contra el “continuismo” contrasta con prácticas cuestionadas: Interés personal con candidato a senado y cámara, contratos bajo escrutinio y con denuncias de corrupcion, manejo del Concejo basado en negociaciones permanentes y respaldo a candidatos al Congreso, recogiendo listados de votantes con los 15.000 PS, contratados por el alcalde Eder.. La administración que prometió ruptura termina pareciéndose demasiado a aquello que criticó.
El MIO tampoco muestra recuperación estructural.
La propuesta de comprar buses públicos incrementa costos sin resolver las fallas del modelo operativo y financiero. No existe estudio de factibilidad conocido, especialmente frente a su reposición en cinco años. Se traslada así el problema a futuras administraciones.
En el frente social y económico, la ciudad no exhibe mejoras estructurales.
El desempleo se ubica entre 7,2 % y 7,3 % (octubre-diciembre de 2025), pero la informalidad alcanza 47,6 % de los ocupados. Cali es, en términos prácticos, una ciudad informal. La educación olvidada por el alcalde, cree que son unas reparaciones locativas , no entiende que la calidad educativa sigue rezagada según lo real y medido en Pruebas Saber y la generación de empleo formal carece de dinamismo.
Sin vivienda social, la ciudad abandonada por la secretaria de seguridad y el DA de Planeacion, con las invasiones y los asentamientos subnormales.
El desafío más doloroso es la seguridad.
En 2025 la ciudad cerró con más de 1.060 homicidios, con tasas cercanas a 47 por cada 100.000 habitantes, muy por encima de Bogotá y Medellín. Entre enero y febrero de 2026, faltando un día para concluir el mes, se registran 169 homicidios; en el mismo periodo de 2025 fueron 150 (crecimiento del 12 %) y en 2024, 132 (incremento del 28 % frente a 2026). La violencia se concentra en el oriente y la ladera, evidenciando fallas persistentes en prevención y control.
Más allá de las cifras, la inseguridad erosiona la confianza, frena la inversión y fragmenta el tejido social. Los planes divulgados no han logrado revertir tendencias profundas ni disminuir de manera sostenida la violencia asociada a economías ilegales y desigualdad.
Y lo más triste….
Alejandro Eder , no entiende que va mal, lo peor no tiene balance real positivo en sus 26 meses de alcalde, habla en el 2025, solo Semana Biodiversidad, Maraton de Cali y el rescate Barrio El Obrero , como si fueran trascendentales en Cali.
Nada de la recuperación de Cali, ni un plan de salvamento real, se le olvidaron los compromisos anteriores de ciudad incumplidos. Emcali, la joya de la ciudad, aun no muestra algo trascendental, siguen planificando y prometiendo, mientras Eder , se mantiene inaugurando obritas menores y con mucho video , en el fondo, muy poco.
Destaca él y su gobierno, la Maraton de Cali, que es una malversación de fondos públicos, que cobran $180.000 por participante y el alcalde les regaló a los dueños del negocio privado, en el 2025, $3.500 millones. A pesar de tan exagerada inversión publica , es un evento que ni se admira, ni es importante internacionalmente.
Cali entra así en cuenta regresiva.
Más deuda, infraestructura inconclusa, transporte sin reforma estructural y violencia en ascenso dibujan una gestión que corre el riesgo de ser recordada como una oportunidad perdida. El tiempo político se agota y la evaluación final ya no dependerá del discurso, sino de resultados verificables.

