Colombia llega a 2026 con crecimiento bajo y persistente, inferior a su promedio histórico y al potencial estimado. La economía sale de la pandemia sin haber recuperado una senda clara de expansión sostenida, los 4 años de Petro, significa una administración, sin gerencia, ejecutando un billonario presupuesto publico, para posicionarse políticamente en el país, despilfarro administrativo y fiscal, es una borrachera, que dará gran dolor de cabeza , a las autoridades económicas próximas. No se duda en una crisis profunda, una vez se “ levanten las cobijas “ , que obliga a una gran EMERGENCIA ECONOMICA , SOCIAL Y POLITICA , con sangre , sudor y lagrimas. Y con elecciones legislativas en marzo del 2026 y presidenciales en mayo y junio 2026 , con guerra política abierta entre derecha e izquierda, hace que la economía sea mas vulnerable-
- Inflación controlada, pero a un costo elevado
El ajuste se logró con tasas de interés altas por un período prolongado, afectando consumo, inversión y crédito. El margen para estimular sin riesgos inflacionarios es limitado.
- Déficit fiscal estructural y deterioro de la credibilidad
El problema central no es el tamaño de la deuda, sino la tendencia del gasto y la pérdida de anclas fiscales creíbles. El nuevo gobierno hereda cuentas públicas en rojo, menor confianza del mercado y una regla fiscal sin espacio político.
- Deuda pública: preocupante
La deuda es ascendente y sensible al crecimiento bajo y a mayores costos de financiamiento. El riesgo es gradual: menor margen de maniobra y mayor dependencia de ingresos extraordinarios.
- Inversión privada: caída persistente y señal de alerta
La inversión es el principal problema. La incertidumbre regulatoria, tributaria y sectorial ha reducido la formación de capital. Sin inversión, el crecimiento potencial se ajusta a la baja, independientemente del ciclo político.
- Mercado laboral: empleo frágil e informalidad crónica
La calidad del empleo es baja. La informalidad limita recaudo, productividad y sostenibilidad del sistema social. Hay un estancamiento estructural.
- Sector externo: sin crisis cambiaria, pero vulnerable
Colombia mantiene acceso a mercados internacionales y no enfrenta controles de capital. Una vez se conozca la verdad económica nacional, la situación externa se complica.
- Sistema financiero: con crédito restringido
El sistema financiero tiene el problema es la contracción del crédito real, que refleja baja demanda, tasas altas y mayor percepción de riesgo económico.
- Estado y política económica: más gasto, menor eficacia
El aumento del gasto social no se tradujo en mejoras proporcionales en productividad, educación o reducción estructural de pobreza. El problema es fiscal, de eficiencia del Estado y calidad del gasto.
- El dilema del nuevo gobierno: ajuste inevitable
Colombia enfrenta ajustes difíciles. Postergar correcciones fiscales, regulatorias y de inversión aumentará el costo político y económico del próximo período presidencial.
Colombia, una acumulación de desequilibrios
El balance de los cuatro años del gobierno Petro deja una economía con bajo crecimiento, inversión debilitada, finanzas públicas en problemas y sin credibilidad. La ausencia de reformas orientadas a productividad y eficiencia estatal traslada al próximo gobierno un ajuste inevitable, políticamente costoso y socialmente sensible. El verdadero riesgo no es una crisis inmediata, sino prolongar la negación del problema. Corregir tarde implicará más sacrificios, mayor polarización y un impacto más profundo sobre empleo, confianza y estabilidad institucional.