Todos los ciudadanos habilitados para votar, en la medida de que sean habitantes de pueblos y ciudades, deben considerar que todos los funcionarios elegibles en Colombia algo tienen que ver con esos sitios urbanizados en los que viven. Lugares que al mismo tiempo deben pensarlos como parte del mundo actual, caracterizado por su alta urbanización, su globalización económica y cultural, la digitalización y la IA, como por su irregular crecimiento poblacional, que ha comenzado a bajar en unas partes pero que continua subiendo en otras.
Se trata de un mundo amenazado igualmente por la contaminación y las basuras, la destrucción de la naturaleza, la dependencia de fuentes no renovables para la energía, lo que contribuye al calentamiento global, y la amenaza de una guerra nuclear, como también por las multinacionales y su masificación de las modas mediante una propaganda que lo oculta todo. También por la burocratización, los fundamentalismos, la intolerancia, el terrorismo y, especialmente, por el desmesurado y rápido aumento de la población de las grandes ciudades
Son concejales y alcaldes, diputados y gobernadores, congresistas y presidentes, que tienen alguna injerencia en las ciudades y pueblos de todo el país, mayor o menor, de una u otra manera, en un momento u otro, y con mayor o menor frecuencia. Son autoridades elegidas para períodos de cuatro años; ejecutivos que son la primera autoridad administrativa local, departamental o nacional; corporaciones que en esos mismos niveles elaboran leyes, acuerdos y decretos, y llevan a cabo el control político y reglamenta las funciones locales.
Los concejales y los alcaldes por supuesto están relacionados directamente con la ciudad o el pueblo respectivo todos los días, todo el año y en todos sus aspectos, en tanto el artefacto urbano-arquitectónico (la ciudad física) compuesto por otros artefactos (espacios urbanos y edificaciones) en donde se alojan sus diversos habitantes (nativos, recientes, temporales u ocasionales) los que realizan allí distintas actividades (físicas e intelectuales) generando una subcultura urbana particular y propia en cada sector de la ciudad o pueblo.
Los diputados y gobernadores se ocupan principalmente de sus regiones respectivas, y en cada una de ellas parcialmente de las ciudades y pueblos que las integran, junto con el territorio en el que se encuentran; departamentos que actúan como una subdivisión territorial de un todo mayor: el país. Es un espacio geográfico delimitado por características homogéneas que lo diferencian de áreas vecinas (clima, relieve, aguas, vegetación) y por su historia (política, económica, social y cultural) permitiendo organizar el territorio por criterios o funciones.
Los congresistas y presidentes se ocupan en primer lugar del Estado, no del país, en su calidad de Estado soberano, constituido e independiente, y de sus relaciones internacionales; y en tanto un territorio geográfico delimitado, con gobierno, administración, leyes y población propia, a menudo compartiendo características culturales o históricas. Luego se ocupan de sus regiones más importantes, y por último de algunas de sus ciudades, principalmente las más grandes, pero casi nunca de una manera integral: pueblos, ciudades, regiones, país.
Ignorar todo lo anterior lleva al centralismo, por un extremo y, por el otro, al miope aislacionismo local, que tanto daño le han hecho a las ciudades y pueblos y sus regiones en este país. En consecuencia, las ideas y propuestas de todos los candidatos, en los diferentes niveles, respecto a los pueblos y las ciudades, es primordial, considerando que en estos y estas ya vive la gran mayoría de los habitantes del país; y en un mundo en el que las grandes ciudades siguen creciendo, y la relación pueblo – ciudad – región – país cobra cada día más fuerza.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.