Entrevista de Ramiro Varela M. (Caliescribe) a Juliana Garcés S.

En momentos en que Santiago de Cali se aproxima a la conmemoración de sus 500 años en 2036, resulta imprescindible volver a los símbolos que le dieron identidad jurídica e histórica. Entre ellos, el escudo de armas otorgado en 1559 mediante real cédula expedida en Valladolid, documento que definió no solo una imagen heráldica, sino una visión estratégica de ciudad: montaña, ríos, puerto y mar.

Esta entrevista recoge uno de los episodios culturales más importantes del siglo XX caleño: la recuperación del diseño original del escudo, hallado en el Archivo del Duque de Alba en Madrid en 1988. En aquel momento, siendo directora de Cultura de la secretaria de educación de Cali,  durante la alcaldía de Henry Eder, Juliana Garcés emprendió una búsqueda histórica que evitó que Cali reinventara un símbolo que ya tenía legitimidad real desde el siglo XVI.

Conversar con Juliana eshablar de cultura e historia, es reflexionar sobre los Farallones, sobre el Pacífico, sobre la conexión con Buenaventura, sobre la doble calzada al mar y sobre el rescate ambiental del Río Cauca. Porque el escudo no es un dibujo antiguo: es una hoja de ruta que, 467 años después, sigue interpelando el presente y el futuro de Cali.

1988: El escudo y la búsqueda Pregunta: Doctora Juliana, ¿cómo comenzó la historia de la recuperación del escudo original de Cali?

Juliana Garcés: “En 1988 yo era directora de Cultura de la Alcaldía de Santiago de Cali  ( Secretaria de Educación ), el alcalde era Henry Eder. Se decía que el escudo original se había perdido, incluso que pudo haberse quemado en un incendio del archivo histórico. Entonces se abrió un concurso para rediseñarlo.”

“Ahí varios historiadores, entre ellos mi padre, Jorge Diego Garcés Giraldo, protestaron con firmeza. Decían: ‘Cali no puede hacer un concurso para algo que ya existe y que fue otorgado por cédula real’. Era como hacer un concurso para reinventar la partida de nacimiento de la ciudad.” 

El viaje a Madrid y el Archivo del Duque de Alba. Pregunta: ¿Cómo se tomó la decisión de viajar a España?

Juliana Garcés:“Mi padre estaba convencido de que el diseño original estaba en el archivo del Duque de Alba, en Madrid. Me dijo: ‘Hay que ir a buscarlo’. Y me pagó el viaje. Fui a la Biblioteca y Archivo del Duque de Alba, pero el archivero estaba en vacaciones y no pude acceder directamente.”

“Gracias a un catedrático amigo de mi padre en la Universidad de Granada, logramos contactar al archivero. Cuando regresó de vacaciones, localizó el folio exacto donde reposaba la cédula real con la descripción y el diseño del escudo.”

“Tiempo después, en Cali, recibí un sobre con diapositivas y copias del escudo original de 1559. Fue un momento profundamente emocionante.”

La cédula real de 1559. La documentación confirmaba que la princesa Juana de Austria, en nombre del rey Felipe II, otorgó a la ciudad su escudo mediante real cédula expedida en Valladolid el 17 de junio de 1559.

Allí se describía con precisión: Siete mogotes, siendo el central más alto. Una ciudad de oro entre dos ríos y árboles verdes. Un puerto de mar con una nave surta y otras embarcaciones río arriba.

“El escudo no era una interpretación moderna; era una descripción jurídica detallada. Eso cerró definitivamente cualquier debate sobre rediseños.”

Los Farallones: la montaña como identidad . “Los siete mogotes representan claramente los Farallones de Cali. El del centro más alto simboliza jerarquía y protección. La ciudad está definida por su geografía.”

El Pacífico y Buenaventura: la vocación marítima. “El escudo destaca el puerto porque la comunicación estratégica era el mar. Nuestra conexión histórica con Buenaventura es fundacional, no coyuntural.”

La carretera al mar: coherencia con el escudo. “Si el escudo de 1559 ya entendía la importancia del mar, hoy debemos consolidar plenamente la carretera a Buenaventura ( doble calzada entre Cali y Buenaventura ) . No es solo infraestructura: es coherencia histórica.”

El río Cauca: arteria olvidada. “La cédula habla de ríos con naves y canoas. El Río Cauca era una arteria viva. Hoy debemos recuperarlo ambientalmente si queremos honrar nuestro símbolo.”

 Mensaje final rumbo a 2036 . “Recuperar el escudo no fue un acto nostálgico; fue un acto de responsabilidad histórica. El escudo es un programa de ciudad: montaña protegida, río limpio y conexión real con el Pacífico.”

“Si en 2036 conmemoramos los 500 años de Cali, el mejor homenaje no será un discurso, sino cumplir el mandato real en 1536, y simbólico que nos dejaron en 1559.”

Redacción