La historia moderna de las zonas francas en Colombia comienza con la empresa privada. Aunque desde los años 70s  existían zonas francas promovidas por el sector público como Palmaseca o Rionegro, el verdadero giro estructural ocurrió en 1993, cuando nacieron las primeras zonas francas concebidas y desarrolladas íntegramente por iniciativa empresarial privada: Zona Franca de Bogotá S.A. , Zona Franca del Pacífico S.A.  y la Zona Franca Industrial de Bienes y Servicios La Candelaria (Cartagena)

En el contexto de la apertura económica impulsada tras la Constitución de 1991 y la Ley de Comercio Exterior, el país transitó de un esquema estatal-administrativo a un modelo corporativo, competitivo y orientado al mercado global.

Apertura y reforma estructural

La década de 1990 redefinió la inserción internacional de Colombia. La reducción arancelaria, la promoción de exportaciones y la llegada de inversión extranjera directa exigían plataformas logísticas modernas.

Hasta entoncecs, las zonas francas operaban bajo un esquema centralizado. 1993 marcó el nacimiento de parques industriales,  sociedades privadas, con capital de riesgo, planeación inmobiliaria y visión empresarial de largo plazo. Reconocimiento a los promotores en Colombia, en sociedad promotora de zonas francas de capital privado, entre ellos,  Martin Gustavo Ibarra, Rodrigo escobar Navia, Enrique Peñalosa Camargo, Alfredo Carvajal Sinisterra,  fortalecimiento técnico y estratégico del régimen franco

Bogotá, Pacífico y Candelaria , las pioneras,  no fueron concesiones ni transformaciones de activos públicos: fueron proyectos nuevos, financiados y promovidos por inversionistas privados desde su origen. Y fueron promovidas por la sociedad promotora nacional.

Zona Franca de Bogotá: el modelo urbano-industrial

Constituida societariamente en 1992 y declarada zona franca en 1993, la Zona Franca de Bogotá surgió como un desarrollo logístico-industrial en el occidente de la capital.

Evolución estructural. Área inicial: cerca de 40–50 hectáreas. Área actual: más de 90 hectáreas desarrolladas. Empresas instaladas: más de 200 usuarios en distintos momentos. Empleo acumulado: más de 25.000 puestos directos e indirectos en tres décadas.

Su modelo integró infraestructura aduanera, servicios logísticos, conectividad aérea y proximidad al mayor mercado interno del país. Fue pionera en profesionalizar la administración del régimen franco bajo criterios corporativos.

Zona Franca del Pacífico: la plataforma exportadora

También estructurada en 1992 y declarada en 1993, la Zona Franca del Pacífico nació en Palmira, estratégicamente conectada con Buenaventura y el corredor industrial del Valle del Cauca.

Liderazgo y visión regional. Entre sus líderes históricos se destaca Germán Holguín Zamorano, figura determinante en la consolidación comercial e institucional del proyecto, quien vinculó por años a la economista Leonilde Arredondo, quien ha gerenciado varias zonas francas por decadas.

Evolución estructural. Área inicial: alrededor de 60 hectáreas. Área actual: más de 100 hectáreas. Empresas instaladas: más de 180. Empleo generado: más de 20.000 empleos directos e indirectos acumulados. Pacífico consolidó un perfil exportador, atrayendo empresas manufactureras, agroindustriales y logísticas orientadas al comercio exterior.

Competencia y complementariedad

Aunque nacieron el mismo año, sus vocaciones fueron distintas: Bogotá apostó por el mercado interno ampliado y la logística aérea. Pacífico se consolidó como nodo exportador con conexión portuaria.

Esta dualidad fortaleció el modelo y permitió su replicación en otras regiones durante la segunda mitad de los noventa y los años 2000.

Impacto macroeconómico del régimen franco. Tres décadas después, el régimen franco colombiano —impulsado por estas primeras iniciativas privadas— muestra cifras relevantes:

Más de 120 zonas francas declaradas en el país.

Cerca de 180.000 empleos directos e indirectos generados por el sistema.

Participación estimada entre 1,5% y 2% del PIB nacional. Contribución a las exportaciones no minero-energéticas.

Bogotá y Pacífico fueron la prueba de que el modelo podía sostenerse sin activos estatales heredados y con gobernanza empresarial.

La modernización normativa: 2005 en adelante

La Ley 1004 de 2005 redefinió el régimen, introduciendo zonas francas permanentes especiales y fortaleciendo incentivos tributarios.

Ambas zonas: Expandieron infraestructura.

Incorporaron estándares internacionales. Atrajeron inversión extranjera. Adoptaron procesos digitales y logística avanzada.

Además, demostraron resiliencia frente a la crisis de 1999, la recesión global de 2008 y la pandemia de 2020.

Más que incentivos tributarios Reducir las zonas francas a beneficios fiscales es desconocer su verdadero aporte:

Generación de empleo formal. Desarrollo inmobiliario industrial. Transferencia tecnológica. Integración a cadenas globales de valor. Atracción de empresas multinacionales. El modelo privado introdujo eficiencia administrativa, visión de largo plazo y disciplina financiera.

Una lección para el debate actual

En momentos en que el país discute la pertinencia y el costo fiscal del régimen franco, vale recordar su origen. No fue un privilegio heredado del Estado; fue una apuesta empresarial en un entorno de transformación estructural.

Bogotá, Pacífico  y Candelaria, no solo fueron las primeras zonas francas privadas puras de la década de 1990: fueron el laboratorio que demostró que Colombia podía competir logísticamente en América Latina.

Treinta y tres años después, siguen siendo referentes.

La historia económica reciente muestra que las grandes transformaciones no siempre nacen de decretos, sino de decisiones empresariales audaces. En 1993, los grupos privados apostaron por un modelo que hoy es parte central de la arquitectura exportadora colombiana. Y ese punto de quiebre merece ser recordado con rigor y perspectiva.

Ramiro Varela Marmolejo