Para quien vive o está de paso en Cali, cada tarde recibe la brisa que viene de los Farallones de Cali, y es un aliento que llega a las tres (3) de la tarde, todos la esperamos como algo invisible que siempre ocurre y llega para refrescarnos del sol caliente que desde muy temprano nos ha sofocado, es una combinación de aire caliente que asciende, se vuelve mas liviano y genera corrientes verticales, mientras tanto en las laderas altas de los Farallones, el aire conserva mayor frescura debido a la altitud, la humedad del bosque y la sombra constante de la vegetación densa. Esa diferencia térmica crea un movimiento natural: el aire más frío y pesado comienza a desplazarse hacia las zonas más cálidas. Así nace la brisa que, puntualmente después de las tres de la tarde, acaricia los barrios occidentales y luego se extiende por buena parte de la ciudad.
Pero mas que redactar ese fenómeno físico, prefiero escribir sobre la simbología que representa para los caleños esa tregua de calor tropical que proviene desde el imponente Parque Nacional Natural Farallones, que es un límite natural y protector que muchos desconocen, pero disfrutan de la brisa.
Los Farallones, es un gran regulador climático que deberíamos proteger y valorar mucho más, en ello se hace esencial la presencia activa de todos para que le demos el valor ecológico que es, sin él el equilibrio térmico sería distinto y la ciudad perdería uno de sus rasgos más característicos. La brisa no es solo un alivio sensorial: es un servicio ecosistémico que depende de la salud del bosque.
Desde esta columna que me facilita cada semana, Ramiro Rivera Marmolejo, propongo construir un monumento, una placa, organizar un festival, algo que recuerde y agradezca a esa brisa diaria que nos alegra la vida, nos saca del sofoco y nos permite caminar sonrientes por la Cali del alma.
Esa brisa de los Farallones es uno de los patrimonios invisibles de Cali. No se ve, pero se siente; no se toca, pero transforma el ánimo colectivo, hagámosle un monumento a la brisa de los Farallones, esa brisa es memoria colectiva, esa brisa es recuerdo, es pertenencia, es identidad y desciende sin falta a su cita de la tarde y nos ayuda en el equilibrio ecológico y emocional de todos.
En términos universales, la brisa ha sido reconocida como:
- Símbolo de libertad (en la poesía romántica europea).
- Metáfora espiritual (en la tradición bíblica y sufí).
- Fuerza vital agrícola (India y regiones mediterráneas).
- Motor deportivo y turístico (Tarifa, España).
- Elemento identitario urbano (como en Cali).
¡Hagámosle el homenaje a la brisa caleña ¡