La Alcaldía de Cali atraviesa un nuevo remezón bajo el mando de Alejandro Eder. En menos de dos años han pasado más de 4 decenas de secretarios y altos funcionarios. El patrón se repite: cambian los nombres y los cargos, pero persiste la inviabilidad económica, social y urbana del Distrito, ahora llega una hemorragia de obras por crédito de $3.5 billones, más de la mitad ( en $MM), no se terminaran al 2027.
El problema es liderar los grandes temas criticos de ciudad, con soluciones reales, ante un gobierno distrital, que no tiene coherencia, entre lo expuesto en campaña y lo realizado en 2 años de administracion.
La crisis no es de forma
Eder con una aprobación del 19%, según la encuesta Guarumo 2026, el desgaste del gobierno es evidente. La respuesta institucional ha sido asumir la crisis como un problema de comunicación, seguridad y movilidad. Ningún relato se sostiene cuando la ciudad enfrenta un MFMP inviable, con nuevo crédito para mayor deterioro fiscal, movilidad colapsada, aumento de la inseguridad y una malla vial en estado crítico, sin buena direccion. Estos problemas no se resuelven con ajustes narrativos. Se esperaba que el área de Gobierno marcara un giro claro, como jefe de gabinete. Ese giro no se dió. Y lo de la malla vial no admite más dilaciones.
Escuchar es un avance, pero ha sido insuficiente
Es justo reconocer que el alcalde ha empezado a escuchar. Algunos errores se han corregido, como los taches y ciertas decisiones se han revertido. Pero no es estructural, y escuchar no equivale a gobernar. La ciudad necesita decisiones sobre MFMP, MIO y valorización inviables, no solo rectificaciones parciales. Cali necesita conducción política y técnica. Un jefe de gabinete con experiencia urbana, autoridad real y criterio independiente sigue siendo una ausencia crítica.
Cambios reactivos, no estructurales
Las salidas en Movilidad y Seguridad, junto con el traslado de Mabel Lara a funciones estratégicas, confirman una administración que responde a la presión pública más que a una planificación de fondo. El problema no es de personas, sino de dirección. Sin un orden claro de prioridades, los funcionarios terminan siendo fusibles de una misma falla.
Seguridad: la realidad desborda el discurso
La llegada del nuevo secretario de Seguridad ocurre en un momento difícil. Cali mantiene el mayor número de homicidios y la tasa más alta del país. Entre 2024 y 2025, bajo el mismo gobierno, los homicidios crecieron cerca de un 14%. Al posesionarse, el nuevo secretario Javier Garcés Mosquera, afirmó: “Vamos a robustecer la estrategia de seguridad ciudadana con mayor coordinación entre los organismos de seguridad y la región, y a potenciar las capacidades que ya tiene la Fuerza Pública”. El planteamiento es correcto, pero el reto es convertir esa coordinación en reducción real del delito y mejora de la percepción ciudadana. No habla de Bloque de búsqueda, es la única solución,
Movilidad: autoridad con planeación pendiente
En Movilidad, la situación es igualmente compleja: congestión estructural, baja cultura vial y cuestionamientos por prácticas internas. Decisiones como la instalación de taches en corredores estratégicos evidenciaron fallas de planeación y socialización. La reversión de la medida fue necesaria. El nuevo secretario Sergio Javier Moncayo, señaló que su enfoque estará en “el cumplimiento normativo y la protección de la vida en las vías”. Ese énfasis debe complementarse con planificación técnica y diálogo ciudadano. La autoridad sin planeación no resuelve el problema. No precisó el gran problema de su secretaria: CORRUPCION.
Alcalde , menos politiquería y videos, más gestión
Mientras no haya un giro en el contenido del gobierno menos politiquería en el despacho del alcalde repartiendo PS , orden fiscal y atención prioritaria a seguridad, movilidad y malla vial los cambios seguirán siendo limitados. Con apenas 1 año y 11 meses restantes, el margen para ensayos se agotó.
Alejandro Eder, pónganos a soñar con un plan al 2036 ( 500 años de Cali ) , por que lo realizado por Diana Rojas, fue solo una visión, que no tiene sostenibilidad legal, para que se recupere la ciudad ” Cruce de caminos “, acerque a Cali con Buenaventura, con la doble calzada, Cali – Loboguerrero y desde allí, un Cali, Valle del Cauca, Colombia, exportador, como lo propone el ex alcalde Enrique Peñalosa.
Una oportunidad que aún no se pierde
La crítica es un deber, pero también lo es la esperanza. Cali aún tiene una oportunidad si el alcalde, y los secretarios de Seguridad y Movilidad actúan como un verdadero eje de gobierno, un triunvarato que escuche a la comunidad y, sobre todo, decida.
Contraten un gran asesor, como hizo el ex alcalde Rodrigo Escobar Navia y proyecte futuro. Si el gobierno toma la decisión de entender que el tren a Jamundi, está enterrado, podrían esos $1.7 billones trasladarlos a la Malla Vial, Seguridad, Educación y VIS prioritaria para los estratos 1 y 2 en los ejidos (tierra publica). Asi , puede ser el mejor alcalde de la historia, o seguirán otros, añorando a su antecesor.