Después de ocurrido el terremoto, debemos estar organizando estrategias para prevenir y que no vuelvan a ocurrir esa clase de hechos humanos y sociales

El verdadero aprendizaje consiste en identificar las vulnerabilidades que quedaron expuestas y corregirlas antes de que un nuevo evento vuelva a ponerlas a prueba.

Esencial evaluar las pérdidas humanas y materiales, reconocer el comportamiento solidario asumido por amplios sectores de la sociedad, una tragedia no puede reducirse a una estadística y a una rutinaria reparación física.

LECCIONES:

¿Qué debemos cambiar para que la próxima emergencia encuentre a Colombia mejor preparada?

  1. Primera lección: no podemos administrar el riesgo solamente después de que ocurre

La gestión del riesgo debe comenzar mucho antes del desastre, cumplir las normas de gestión de riesgo

Prepararse para un terremoto no significa esperar que ocurra, significa reconocer que Colombia está expuesta a amenazas naturales y desarrollar anticipadamente las capacidades institucionales, técnicas, financieras y sociales necesarias para responder.

La prevención debe dejar de ser considerada un gasto secundario. Es una inversión directa en protección de la vida.

  1. Segunda lección: la infraestructura crítica debe recibir una protección especial

El terremoto obliga a revisar una cuestión fundamental: no todas las edificaciones tienen la misma importancia para la supervivencia colectiva:

Un hospital, una estación de bomberos, una institución de seguridad, una planta de agua potable, un sistema de energía, una central de comunicaciones, los colegios, universidades o una infraestructura de transporte esencial no pueden ser evaluados solamente como edificios ordinarios.

Las edificaciones prioritarias deben contar con planes técnicos y financieros de intervención.

Los organismos de respuesta necesitan recursos, capacitación, equipos y sistemas modernos de comunicación. No podemos exigir una respuesta extraordinaria con capacidades ordinarias.

  1. Tercera lección: debemos fortalecer la cultura ciudadana de prevención

La ciudadanía demostró solidaridad durante la emergencia. Esa capacidad debe convertirse ahora en preparación permanente.

Cada familia debería saber:

  1. qué hacer durante un terremoto;
  2. dónde reunirse después de evacuar;
  3. cómo cortar servicios cuando sea necesario;
  4. cómo prestar primeros auxilios básicos;
  5. cómo comunicarse con familiares;
  6. cómo identificar información oficial;
  7. cómo ayudar a personas mayores, niños y personas con discapacidad.

La educación para la emergencia debe comenzar en las escuelas y continuar durante toda la vida.

  1. Cuarta lección: cada terremoto debe producir conocimiento

Debe documentarse:

  • qué ocurrió;
  • dónde ocurrió;
  • qué falló;
  • qué funcionó;
  • cómo reaccionó la población;
  • cómo respondieron las instituciones;
  • cuáles fueron las dificultades;
  • cuáles fueron las buenas prácticas. 

El terremoto nos deja una obligación moral, institucional y política: aprender.

La verdadera reconstrucción debe ser: cultural, ambiental, física, institucional, social, educativa y ética.

Jorge Enrique González Rojas