Desde siempre el ser humano, siente la necesidad de preocuparse por el futuro en especial al iniciar año por tal realiza augurios y proyecciones, no dudo que es sano pensarlo y mucho mejor proyectarlo y cumplirlo. Esas predicciones han evolucionado de manera significativa, pasando de interpretaciones mítico – religiosas a ejercicios técnicos basados en datos, modelos con base en algoritmos y similares en el siglo XXI.

En las civilizaciones antiguas, las predicciones de inicio de año, las realizaban los sacerdotes y astrólogos expertos en interpretar fenómenos celestiales, la luna y similares. El futuro era concebido como algo ya escrito, al que el ser humano solo podía adaptarse mediante rituales, oraciones y mucha obediencia.

Con la llegada de la modernidad, la energía, la ilustración, las predicciones comenzaron a desligarse progresivamente de lo sobrenatural, ya primó la estadística, la economía política, el clima y los conflictos.
Pero bueno menos historia y prefiero centrarme en Colombia, donde mas que astrología debemos todos dedicar tiempo a estudiar lo que ha de ocurrir este año 2026, cuando tendremos dos (2) elecciones populares muy importantes:
* Elección de congresistas y
* Elección de presidente y vicepresidente

Estos dos acontecimientos electorales no podemos dejarlos a voluntad irresponsable, de predicciones esotéricas, tenemos todos un enorme compromiso social, político para una nación de 48 millones de habitantes, no podemos hacer parte de pronósticos manipulados, debemos tomar parte activa analizando nombres y propuestas por encima de pasiones partidistas y/o enemistades congénitas.

Hoy tenemos mucho riesgo de perder la democracia en razón de la abstención electoral y por la violencia que se padece en más de 800 municipios que nos dicen con claridad que existe riesgo y contingencia como variables inevitables, aun no es suficiente el uso de big data, la inteligencia artificial, simulaciones económicas, prima la desinformación y el desinterés colectivo que nos puede llevar a inestabilidad política peligrosa.

Desde una perspectiva ética y política, la predicción moderna exige prudencia, podemos caer en difíciles y manipulados escenarios donde lo que menos existe es la transparencia y corresponsabilidad social.

Concluyo: no dejemos que otros piensen por nosotros, ni tampoco le demos validez a los mitos, ya es hora de la responsabilidad ciudadana, estamos viviendo momentos complejos del presente para actuar con mayor conciencia frente al futuro la democracia que debemos defender cada minuto, nada de “frescuras irresponsables” donde dejamos todo a merced de mitos o costumbres.

Si eres un ciudadano responsable desde ya debes estar evaluando hojas de vida de candidatos y no tanto si tienen más títulos y cartones que un tugurio, sino por su pasado y presente ético que resista un análisis comunitario, en las elecciones debemos ganar todos y no los grupos de interés.

Jorge Enrique González Rojas