En reciente alocución televisada el presidente Petro manifestó de manera concluyente que de quedar en firme las reformas de la salud, pensional y laboral con su aplicación se podría acabar con la pobreza extrema que padecen miles de colombianos en la actualidad. 

Tal aseveración por sí misma, no deja de ser más que una verdad a medias, inspirada seguramente en motivos altruistas, representada en el ofrecimiento por parte del Estado de una especie de bono pensional equivalente a doscientos veinte mil pesos mensuales que se le entregarían a quienes el presidente llama los “viejitos y las viejitas” que viven en la indigencia y que nunca se podrán pensionar.

De esta manera, el gobierno del cambio parte del supuesto de que la pobreza extrema de un vasto sector de la población se podría reducir a su mínima expresión a partir de la redistribución de los ingresos de la renta nacional en favor de los sectores más vulnerables de la población. Con ello no desaparecerála pobreza, en tanto no dejará de crecer la concentración y centralización de la riqueza social en cabeza de los grandes monopolios capitalistas.

Con dicha política de carácter asistencialista tan solo se conseguirá el apaciguamiento de los ánimos de las masas populares en su lucha por un verdadero cambio social que les permita mejorar su condición económica y social.

De esta manera se ha creado el mito de que es posible acabar con la pobreza extrema o disminuirla;en tanto se consolida el dominio del gran capital en todo el país contando para ello con la cooperación del gobierno del Estado que utiliza los recursos públicos para subsidiar a los grandes empresarios del país.

Según el presidente Petro, con esta medidas y otras de carácter económico se logrará ante todo rescatar el verdadero Estado Social y Democrático de Derecho que se ha diluido en medio de las políticas neoliberales y el desmonte sistemático de los derechos consagrados en la Constitución de 1991 la cual se ha venido realizando por parte de los gobiernos de la denominada por el presidente Petro “la oligarquía liberal conservadora que integra la clase dirigente” (económica y políticamente dominante).

Con el aumento del valor de los subsidios que se entregan a los sectores más pobres no ha sido posible mejorar su condición económica y social más allá de manipular su conciencia individual y social con fines electorales y clientelistas, como sucede en la actualidad con gran parte de los sectores más vulnerables que en la práctica se convirtieron en masa electoral disponible al servicio de algunos dirigentes políticos que aspiran a ser reelegidos en los cargos del Estado

Y de ahí la preocupación del gobierno de turno de reducir la pobreza extrema, lo cual no deja de ser más que un sofisma de distracción mientras subsistan las causas reales y concretas que la originan y por tanto el camino a seguir no depende simplemente de implementar medidas asistencialistas y populistas o de elevar en el mejor de los casos el valor del subsidio que se entrega a los sectores más vulnerables, sino de cambiar radicalmente las condiciones económicas y sociales en que viven dichos ciudadanos y en general el pueblo colombiano, impuestas por el régimen capitalista, sujetas a la explotación económica del trabajo, la discriminación social y de género, situación que se reproduce incesantemente generando más pobreza y desigualdad social, que no podrá ocultarse con datos provenientes de encuestas elaboradas por el gobierno, con las cuales se trata de justificar la reducción de la pobreza, que cada vez se acentúa no solo en los sectores más vulnerables de la sociedad sino de las clases medias y populares del país.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

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