Lógico del alcalde electo compilar información oficial a través del funcionario saliente y/o de las comisiones de empalme que se acostumbra conformar, para enterarse del estado real de planes, programas y soluciones que vienen en marcha o están suspendidos, diseñando la forma de proseguir o replantear para verterlos territorialmente, ajustando partidas presupuestales de la vigencia fiscal que corresponda, selección objetiva, modalidades de participación ciudadana según estilo, perfiles de sus colaboradores inmediatos…

Cuando surgen cuestionamientos a los que vienen en desarrollo o gestación, legal es proponer revisiones, eliminación de aquellos que no deban ejecutarse, acomodos en cronogramas,  mediante racionamientos debidamente sustentados, los que por regla general recaen en sede de la corporación administrativa elegida popularmente – concejo municipal – cuyos integrantes no son empleados públicos de la administración pero que algunas actuaciones se retribuyen mediante dádivas o mercedes con aquiescencia del gobernante local.

En el presente milenio figuran Cobo (….-2000), John Maro (2001-2003), Apolinar (2004-2007) interrumpido con sustituto Sabas Ramiro Tafur (mayo-dicbre/07), Ospina 1 (2008-2011), Guerrero (2012-2015), Armitage (2016-2019), Ospina 2 (2020-2023), Eder (2024…), a estos burgomaestres les legaron lo preaprobado, impulsaron parcialidades, reemplazaron otras, bien o no con la intervención de la junta directiva de la ciudad ni de organismos de vigilancia y control, estrategias aplicadas sin mediar la extinción cabal del acto administrativo que les dio vida jurídica, dando paso a otros compromisos o a vanidades personales, dejando obras inconclusas o no iniciadas. Mencionaré dos macros que concitan atención pública.

DEVANEOS ALCALDESCOS CON EL MIO

El Mío arrancó en 2008 con misión a mediano plazo de transportar 1’2 millones pasajeros/día; su pico histórico móvil más alto no ha rebasado la mitad. Fallas planeadoras actúan por doquier. La vida útil de porcentaje superlativo de equipos automotores amerita reposición, adecuación a tecnologías limpias, y sus 3 grandes proyectos continúan entre paréntesis: Terminal Sur, sin estación, patios, talleres ni parqueaderos, adonde debería llegar el transporte intermunicipal e interdepartamental para que usuarios se monten al sistema, evitando “urbaneo”, oeración irregular de recogida o dejada de usuarios por la ciudad. El consorcio adjudicatario ofertó lote con superficie generosa, localizado en inmediaciones del callejón Porkys-Relleno Sanitario de Navarro, fracasando la licitación por oposición judicial con ribetes ecológicos. Transcurridos cerca de 10 años no se ha reiniciado proceso de convocatoria abierta contractual donde propongan otras tierras aptas. La inversión corre a cargo del ganador que recuperará con tasa de retorno diferida.

Esta Terminal Sur resolvería problemas locales sin que la gente se vea obligada a trasladarse a vivir a Jamundí. Este eje sur sigue direccionándose hacia otros intereses. La estación Universidades, amilanada a diario por piratas y operativos de movilidad a cuenta gotas, en manera alguna resuelve temas de vivienda y desplazamientos urbanos.

La Terminal Intermedia del Mío, circundante al Palacio de Justicia Pedro Elías Serrano Abadía y Bunker de la Fiscalía Seccional, otra infraestructura de ingeniería social donde convergerían pasajeros de los 4 puntos cardinales, está pendiente al igual que la Terminal de Cabecera de Metrocali, área contigua a la antigua sede de los Ferrocarriles Nacionales – FFNN- colindantes con la Terminal Intermunicipal de Transporte Terrestre de Pasajeros, también receptora de todas las rutas.

Frente a esta morosidad triple de 16 años no media acto administrativo o judicial que anule, modifique o precise alcances del Sistema de Transporte Municipal (STM) Masivo Integrado de Occidente (MIO). El Concejo ha sido laxo en su control político, no exigiendo cumplimientos de órdenes regentes, usándose recursos para atender otros avatares no siempre atinados respecto de este servicio clave que debería estar discutiendo aplomado repunte de actividades.

De las 21 megaobras que 21 concejales le aprobaron a Ospina 1 en 2009, todavía aparecen 9 sin ejecutar; alcaldes subsiguientes concurrieron en su atraso dando paso a otras, hasta que Ospina 2 repitió exclusión de inversión iterando saldo en rojo.

MEGAOBRAS DE RELIEVE

Extracto 2 de ellas por su impacto en la vida citadina. Chipichape y alrededores todavía no cuentan con alcantarillado pluvial que recepte aguas lluvias, lodos y material de arrastre que, debido a suelos rocosos en vías de meteorización se precipitan por los cauces de la vía Golondrinas – Cali, quebradas secas de la partes media y alta de sus lomas taponando el estrecho y obsoleto drenaje, inundando el desnivel del icónico puente que brilló en su época por el paso del ferrocarril del pacífico a Yumbo, La Cumbre y Buenaventura. El POT/99 condenó al ostracismo la expansión suburbana de estos terrenos donde constructores presentaron hitos de desarrollos mixtos que habrían dado fin a calamidades que aún se sufren.

La ampliación de la vía al Mar, obra frustrada cuya ruta sigue la misma senda real colonial hacia la isla de Buenaventura, trazado centenas atrás por cuadrúpedos arreados desde la puerta de golpe o “Portada al Mar” por la que iniciaban el ascenso, justo al lado de la hoy glorieta de María Mulata; 7 kilómetros de callecita arterial angosta, donde ningún alcalde dado pasos firmes para salir bien sea por El Chocho-La Paz–Km18 o Yanaconas-Pichindé-El Saladito. La contribución de valorización ingresada para estas 2 megaobras debe aparecer, so pena de establecer responsabilidades.

DIFICULTADES EN PAGO DE OBLIGACIONES FINANCIERAS 

El pasivo actual de $3.5 billones que están cancelando los contribuyentes con los altibajos propios de una comunidad, se agrandará en la medida que el empréstito de $6.5 billones persista en inyectarse; plausible que la ciudad crezca, sin dejar de lado las obras que preestablecidamente conforman planes y programas vigentes, que los dineros que Eder paga a 15000 PS, se destine no a gasto con despilfarro sino a reducción de informalidad con los ingresos por obras públicas a personas  que vine  en las localidades que aún se llaman comunas en este municipio en tránsito paquidérmico a distrito.

A ningún gobernante le es dable rezagar o diferir aprobaciones que por jerarquía debe acatar, excepto cambios que se surtan a tono con las normas legales. El Concejo debe pensar en las necesidades de quienes pagamos las Megaobras, en vez de estar disputándose las canonjías de la administración. La coalición mayoritaria no debe servir de trampolín al mandadero elegido que propende por sobresalir personalmente para ir encuadrando aspiraciones futuras distintas a la satisfacción ciudadana.

El impuesto predial a facturar no será suficiente para pagar la sumatoria de $9 billones. La ciudad no explota negocio o fuente comercial diferente que cree ingresos. De repeso, Emcali no deriva dividendos a la ciudad desde 1995, generando tozudamente pérdidas operacionales en telecomunicaciones porque el sello EICE es requisito del “acompañamiento” sindical y repartición política a la gestión del de turno.

Los $2 billones que cuesta reparar la malla vial de la ciudad no serán atendidos con el empréstito y los otros $2 billones que cuesta cambiar el alcantarillado obsoleto mayor a 30 años de antigüedad, no los tiene encajados Emcali. Grave que se obvie la estructura tarifaria aprobada por la Comisión Reguladora Sectorial – CRA – donde se liquida el ítem respectivo de reposición o cambio, poniendo en evidencia que durante todos estos años EMCALI y Gerencia de Acueducto y Alcantarillado han gastado cuantías colectadas en otros “menesteres”.

Hora de acabar la indolencia oficial. *Abogado y     periodista

Héctor Campuzano T