De acuerdo con la Constitución de 1991, el Plan de Ordenamiento Territorial del distrito de Cali debe adecuarse en lo que respecta a su parte dogmática al Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, el cual tiene como uno de sus ejes principales la protección del agua y el medio natural ambiental.
El ordenamiento del territorio materializa los mandatos constitucionales de planificación del desarrollo del municipio y distritos sobre la base de la autonomía territorial, la función social y ecológica de la propiedad, la prevalencia del interés general que privilegia los intereses de la comunidad en general por encima de los particulares, la distribución equitativa de las cargas y beneficios ; y la participación ciudadana porque son los ciudadanos quienes deciden el crecimiento y desarrollo de su territorio de acuerdo a sus necesidades, el entorno o paisaje natural, lo cual se logra mediante la coordinación con el plan nacional, y departamental como lo ordenan los artículos 303, 305; 309 de la Carta Magna y en este caso, con el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 arriba mencionado, con cinco ejes sustanciales, siendo el primero de ellos el agua, de manera que ordenar el territorio del distrito de Cali debe hacerse alrededor de las fuentes hídricas y de la justicia ambiental.
Así las cosas, consideramos necesario realizar al término del segundo año del gobierno del alcalde Eder, un balance de su gestión relacionado con este aspecto trascendental para la vida de los caleños, que ven como se ha venido deteriorando el inmenso patrimonio hídrico y ambiental de la ciudad representado por sus siete ríos que cruzan su geografía y nutren con sus aguas los acueductos de la ciudad y que además son utilizadas en menesteres agrícolas y en la denominada economía de los servicios. Patrimonio este que ha sido socavado por cuenta de la minería ilegal, la deforestación y el mal uso que se le da a las aguas en muchos casos aprovechando sus ventajas naturales, bajo la mirada complaciente de las autoridades que muy poco o nada han hecho y hacen para preservar las fuentes hídricas que nos brinda la naturaleza.
Lo grave es que al alcalde Eder no parece interesarle los estudios realizados por expertos en hidrología y asuntos ambientales de la Universidad Nacional con los cuales se constató que sobre el río Cali se vierten permanentemente contaminantes biológicos como heces humanas y de animales, degradándose sus aguas que como se dijo anteriormente surten los acueductos de la ciudad. En tanto se conoce que la planta de depuración de residuos orgánicos y químicos PTAR del río Cauca no posee la capacidad suficiente para tratar las aguas contaminadas con bacterias, generándose con ello un riesgo para la salud de los caleños con enfermedades como diarreas, gastroenteritis, tifoidea e infecciones cutáneas.
Lo más preocupante de esta situación es que el porcentaje de contaminación del río Cali es cada vez mayor intensificándose durante el período de verano en que disminuye el caudal de sus aguas según estudios realizados por la CVC. Además, no existe un control efectivo en contra de la deforestación de sus cuencas y riberas como tampoco un plan relacionado con el uso responsable de sus aguas que en determinadas circunstancias es aprovechada de manera fraudulenta e ilegal.
Con el crecimiento de la población de la ciudad de Cali y el desorden urbanístico se prevé que en poco tiempo se podrán agotar las reservas hídricas de la ciudad, en tanto que se requiere de la construcción de una planta de tratamiento de residuos para el río Cali, además de una nueva regulación del uso y manejo de este recurso hídrico que debe incorporarse en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial que se presentará al Concejo Distrital para su aprobación.
Se ha constatado que en el sur de la ciudad se han construido grandes complejos urbanísticos que demandarán de mayor cantidad de agua y por tanto la necesidad de construir un nuevo acueducto que demanda de cuantiosas inversiones de capital del cual no dispone la administración para su financiación y ejecución de un proyecto de esta magnitud, aplazándose su construcción y prestación del servicio de agua potable para la población.
El reconocimiento del agua como un derecho fundamental conlleva a que en el plan de ordenamiento territorial de la ciudad se prioricen las obras públicas necesarias relacionadas con la protección y defensa de este preciado líquido, en tanto que las autoridades deben garantizar su distribución en igualdad de condiciones para todos los caleños que reclaman de las autoridades un tratamiento adecuado a sus intereses y necesidades como lo ordenan la Constitución y la ley.
El desprecio por el agua y lo ambiental en momentos del cambio climático con graves consecuencias para el territorio y para la vida de quienes en el habitan se puso de manifiesto con la decisión unilateral, omnímoda del alcalde Eder de endeudar a los caleños en más de tres billones y medio de pesos , además de lo que les costará un tren de cercanías y un Metro subterráneo y ningún recurso económico ni programas para proteger, recuperar el medio ambiente en su amplia acepción entre ellos el agua desde el nacimiento del Río Cali en el Alto del Buey que a los 50 km ya presenta contaminación por minería y por materias fecales.
Los recursos públicos no pueden ni deben despilfarrarse para ocultar el río Cali como ha sido habitual desde hace 40 años atiborrándolo con adornos innecesarios y convertidas sus pequeñas riberas en jardines las cuales por mandato legal deben estar despejadas de todo obstáculo por ser áreas de protección ambiental.
ADENDA: Desde caliescribe, los columnistas, el director y el equipo de producción, hemos cumplido con el deber de informar a los caleños y vallecaucanos y en general a los ciudadanos de todo el país sobre los hechos más relevantes que se han sucedido a nivel nacional, departamental y distrital, complementándolos con nuestros estudios y análisis para lograr una mejor divulgación del pensamiento crítico y de la manera de concebir la libertad de expresión como parte de la lucha por la democracia, la Paz y el Progreso Social. Dicho compromiso lo mantendremos durante el tiempo que sea necesario, no obstante las dificultades y complejidades que se puedan presentar en el futuro inmediato.
En medio del receso navideño les deseamos a los lectores, columnistas, equipo de producción y al director, una Navidad en Paz, armonía, y decididos para el 2026 a convertirnos en los “hacedores y artífices” de nuestro futuro inmediato asumiendo un comportamiento activo, con análisis, unidad y acción, única manera de evitar los mesianismos de la época.
Feliz Navidad! Feliz año 2026!