La vigilancia epidemiológica es uno de los pilares silenciosos de la salud pública. En Cali, esta labor se articula a través del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA), una red nacional coordinada por el Instituto Nacional de Salud que permite detectar, analizar y responder de manera oportuna a eventos que afectan la salud colectiva.

En términos simples, SIVIGILA funciona como un sistema de alerta temprana. Clínicas, hospitales, laboratorios, EPS, IPS y profesionales de la salud están obligados a notificar de manera periódica y estandarizada los eventos de interés en salud pública. Estos incluyen enfermedades transmisibles como dengue, COVID‑19, tuberculosis, VIH, infecciones respiratorias, enfermedades transmitidas por alimentos y agua, así como eventos no transmisibles, violencias, mortalidad materna e infantil, entre otros.

En Cali, la Secretaría de Salud Distrital lidera la operación del sistema. La información recolectada se consolida, valida y analiza a nivel local antes de ser reportada al departamento y a la nación. Este flujo permite identificar brotes, cambios inusuales en la frecuencia de enfermedades y factores de riesgo asociados a condiciones ambientales, sociales o comportamentales.

El proceso inicia en el punto de atención. Cuando un profesional de la salud identifica un caso que cumple con la definición establecida para un evento de notificación, diligencia la ficha correspondiente y la envía dentro de los tiempos definidos. Algunos eventos requieren notificación inmediata, mientras que otros se reportan de manera semanal. La calidad de esta información es clave: datos incompletos o tardíos afectan la capacidad de respuesta.

Una vez recibidos los reportes, los equipos técnicos de vigilancia epidemiológica realizan análisis descriptivos y comparativos. Se revisan tendencias, se cruzan variables territoriales y se priorizan zonas o poblaciones con mayor riesgo. Cuando se detecta un aumento inusual de casos, se activan acciones de investigación de campo, control de focos, búsqueda activa de casos y medidas de prevención.

En los últimos dos años, Cali ha tenido experiencias relevantes en el uso del SIVIGILA. La ciudad ha fortalecido la vigilancia de enfermedades transmitidas por vectores, especialmente dengue, chikunguña y zika, con énfasis en comunas históricamente afectadas. También se consolidó la vigilancia de infecciones respiratorias agudas tras la pandemia, lo que permitió ajustar la capacidad hospitalaria y orientar campañas de vacunación.

Otro avance ha sido la articulación de la vigilancia con programas de salud ambiental y gestión del riesgo. El seguimiento a enfermedades asociadas a la calidad del agua, manipulación de alimentos y condiciones climáticas ha permitido intervenciones más focalizadas. Asimismo, se ha reforzado la vigilancia de violencias y eventos de salud mental, incorporando un enfoque territorial que reconoce determinantes sociales.

El sistema no solo sirve para contar casos, sino para orientar decisiones. Los informes generados alimentan planes de acción, alertas sanitarias, lineamientos para instituciones educativas y estrategias comunitarias. En este sentido, SIVIGILA se ha convertido en una herramienta clave para anticiparse a problemas y no solo reaccionar cuando ya están desbordados.

Para la ciudadanía, acceder a la vigilancia epidemiológica no implica trámites complejos. Si una persona presenta síntomas de una enfermedad de interés en salud pública, debe acudir a su IPS o centro de salud más cercano. El personal médico es el encargado de activar la notificación. En situaciones comunitarias, como brotes, intoxicaciones o eventos inusuales, la comunidad puede informar directamente a la Secretaría de Salud Distrital a través de sus líneas de atención o canales oficiales.

Las instituciones educativas, empresas, hogares geriátricos y organizaciones sociales también pueden solicitar acompañamiento cuando identifican situaciones que puedan representar un riesgo colectivo. En estos casos, los equipos de salud pública evalúan la situación y definen si se requiere intervención epidemiológica, inspección sanitaria o acciones preventivas.

La experiencia reciente muestra que la vigilancia funciona mejor cuando hay corresponsabilidad. La notificación oportuna por parte de los servicios de salud, el análisis técnico riguroso y la participación comunitaria permiten respuestas más rápidas y efectivas. En una ciudad diversa y compleja como Cali, SIVIGILA no es solo un sistema de reporte: es una herramienta para proteger la vida y anticiparse a las emergencias sanitarias.

Ana Lucia Arango M