Como lo ha repetido Nicolás Ramos Gómez desde hace años, en Cali no existe una verdadera planeación, y no hay autoridades que hagan cumplir oportunamente las normas urbano-arquitectónicas vigentes. Se sigue pensando más vías para carros particulares y no en disminuirlos, como en muchas ciudades en el mundo. No se piensa en un más eficaz sistema integral de transporte público colectivo y multimodal. Ni mucho menos en la ampliación, mejora y adecuada arborización de los andenes existentes, ni en construir los que faltan.

Como él insiste, una verdadera planeación de Cali es imposible si antes no se oficializa su área metropolitana; y entenderla como una amplia región urbana que incluye una ciudad central y los municipios circundantes, la que en Cali ya existe de hecho, pero abarca áreas de diez municipios de dos departamentos complicando su realización y su control efectivo posterior, por lo que simplemente se lo ignora. Además, el área metropolitana de Cali no se debe confundir con la subregión sur del valle alto del río Cauca.

Ha señalado también que al Departamento Administrativo de Planeación Distrital se lo ha intervenido mal; se le han suprimido los medios necesarios para el control de lo que se construye o interviene en la ciudad, con el resultado de que la ciudad no sigue un verdadero plan urbano, arquitectónico y paisajístico a largo plazo. Ni hay unas autoridades serias y decididas que hagan cumplir oportunamente las normas vigentes; además, muchas de las normas existentes son absurdas, contradictorias, inútiles o ya son obsoletas, pero faltan otras.

Como lo ha dicho, a pesar de algunos buenos funcionarios, se los cambia permanentemente, y su preparación relativa a la ciudad, en tanto su planificación, urbanismo, arquitectura y paisajismo, es incompleta; lo que ocasiona que la mayoría de ellos resulten inevitablemente incompetentes para sus funciones. Por otro lado las nuevas curadurías urbanas no resolvieron el problema, sino que lo multiplicaron, y están sin control; además se concibieron más como negocios que como órganos expedición de licencias (control) y pronto sumaron malos manejos y corrupción.

Con cada reforma administrativa, como él lo ha señalado, se reducen las posibilidades de actuar por parte Planeación Distrital. Además, el POT es inútil y el PEMP del Centro Histórico una falacia y, como resultado, el control de la ciudad física, el artefacto urbano, es totalmente insuficiente; por otro lado, la falta de una suficiente, bien formada y bien dotada policía municipal para el control de los ciudadanos es evidente. Y la rapidez con que continúa creciendo la ciudad, dificulta la lenta formación de una cultura urbana y cívica.

También ha venido señalando desde hace años que la peculiar geografía del valle alto del río Cauca, su gran pluviosidad, abundante y bella vegetación y amplia biodiversidad de la región del Pacífico, es definitiva para Cali, en términos de su futuro suministro de agua dulce y de energía hidráulica; e igualmente hay que agregar que lo sería para la mejor y económica recreación de muchos más de sus habitantes. En resumen, son muchas las posibilidades que ofrecen los siete ríos de la ciudad en esos tres aspectos: agua, energía y recreación.

Nicolás Ramos mucho ha escrito e insistido sobre estos importantes asuntos que conciernen a la ciudad. Pero ahora toca insistir es en por qué estos temas no interesan en Cali, ni siquiera frente al cambio climático; Entender por qué todavía no puede existir una verdadera oficina de planeación metropolitana; por qué en Cali es tan deficiente el imprescindible control sobre el artefacto, los ciudadanos y sus actividades; y, finalmente, por qué los habitantes de Cali no piensan como sus ciudadanos, ni, en consecuencia, obran como tales.

NR: Las fotos corresponden al acto de celebracion de los 100 años del Ing. Nicolas Ramos G , columnista de Caliescribe y la presentacion de su libro: “CALI, TIERRA DE HISTORIA Y PORVENIR”, entregado en la Biblioteca Departamental de Cali ” Jorge Garces Borrero “

Benjamin Barney Caldas

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.