LA NAVIDAD, es más que una fecha, o una tradición cultural para cambiar de vestimenta, o saborear ricos platos elaborados con base en las tradiciones de nuestros mayores o irnos de viaje.
Debemos entenderla como un símbolo espiritual para reconocer que la vida tiene sentido y nunca debemos despreciarla y que la paz es posible: LA NAVIDAD desde siempre propone la reconciliación por ello es la época de reconciliarnos consigo mismo y con las demás personas.
Desde la óptica cristiana, la que a mi me enseñaron la NAVIDAD es ternura, es paz, es Jesús recién nacido en un campo humilde para luego someterse para salvar a la humanidad, nunca para imponerse a la humanidad, por eso siempre recordamos con emoción la siguiente frase:
“Paz en la tierra a las personas de buena voluntad”
Por supuesto es mas que una frase publicitaria, tiene todo un contenido ético de convivencia, debe ser un estilo de vida y no solo en los 31 días decembrinos, debe ser una frase de diaria practica en el año que inicia, si lo logramos podremos decir diciembre nos recarga de paz y de convivencia social.
Como cristianos debemos entender que la iluminación que se realiza significa que existe la luz, y está centrada en iluminar a las personas, para evitar que nos destruyamos, nos pide reconciliación y ayudar a débil, para nada es derroche suntuario es un excelente mensaje de compasión, de respeto por la vida de todos, como principio absoluto, y en especial en un país donde nos cerca el miedo, el rencor, la venganza y donde pensaríamos que ya se nos acabo el amor por el prójimo.
Por último, NAVIDAD encarna una ética de dar por generosidad, no por obligación, es el pensar en el otro, no en uno mismo, el acto de regalar es construir paz, abrirse al dialogo y que mejor que hacerlo en familia donde hemos aprendido a convivir, a compartir, a perdonar y a celebrar
Y para quienes generosamente me leen y no profesan la fe cristiana pueden reconocer que LA NAVIDAD es un mensaje moral de paz y humanidad en un mundo que la necesita con urgencia.