Con la implementación de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, se ha generado un gran cambio en las diferentes ramas y sectores de la producción y de la economía de los servicios que incide fundamentalmente en la actividad laboral.

Esta situación se ha convertido en una constante propia con el desarrollo del conocimiento científico y de las nuevas tecnologías en la sociedad capitalista de nuestro tiempo incrementándose el número de asalariados que se quedan sin trabajo, particularmente de aquellos trabajadores no calificados, en tanto que los que conservan sus empleos temen perderlos en medio de la sustitución del trabajo físico e intelectual por el que realizan las máquinas robotizadas que permiten aumentar significativamente la productividad del trabajo y por supuesto las ganancias de los capitalistas quienes encuentran en la aplicación de las nuevas tecnologías una forma efectiva de reducir los costos laborales que conlleva la producción de los bienes y servicios.

De esta manera se hace cada vez más ostensible la amenaza permanente para la población laboral que vive en lo fundamental de su trabajo pero que en las actuales circunstancias del desarrollo técnico no poseen las capacidades y conocimientos necesarios e indispensables para desempeñarse de acuerdo con las nuevas innovaciones tecnológicas que se plantean con la aplicación de la inteligencia artificial, afectándose de esta manera su condición económica y social.

Esta situación se vuelve aún más compleja tratándose de los trabajadores del campo que carecen de la posibilidad de adquirir las capacidades y especializarse en el manejo de las nuevas tecnologías que han empezado a difundirse en el sector agroindustrial y agropecuario de la economía.

Por otra parte, son muchos los profesionales entre otros, médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, peritos contables , periodistas, administradores y operarios que laboran en el sector privado a quienes les terminan los contratos laborales en la medida en que en las empresas y en el sector financiero se introducen complejos mecanismos automatizados y robotizados que cumplen en menor tiempo y con menores costos las actividades laborales que antes desempeñaban empleados y trabajadores de dichos sectores económicos.

Algunos dirigentes políticos como el senador norteamericano Bernie Sanders plantean como solución a esta realidad que se presenta en el mundo desarrollado, cobrarle un impuesto a los “robots”, para ser invertido por el Estado a través de la constitución de un gran fondo que se emplearía para atender las necesidades de los desempleados.

Dicha propuesta no contribuye a resolver el desempleo ni la informalidad que se presentan en la actualidad, en tanto que ella se traduce en una forma velada de encubrir la pobreza y justificar el asistencialismo mendicante que realizan los gobiernos populistas de varios países del mundo capitalista globalizado.

La aplicación de la inteligencia artificial en las actuales condiciones de la sociedad, aunque constituye un gran avance en general, el cual contribuirá a aliviar las cargas derivadas del trabajo material e intelectual, no por ello, liberará a millones de hombres y mujeres trabajadores@ de la esclavitud asalariada, si previamente no se sustituyen las relaciones económicas que han permitido la concentración y centralización de la riqueza en pocas manos bajo diferentes formas y modalidades de explotación que en la actualidad dejará sin trabajo a obreros, empleados, profesionales, intelectuales, artistas, etc., los cuales formarán parte de una mayoría de personas sumidas en la pobreza y en la desigualdad social.

Entretanto, es poca la atención prestada a este tema por parte de las organizaciones sindicales comprometidas en la actualidad con otros aspectos relacionados con cuestiones reivindicativas y políticas que copan su actividad y la de los trabajadores asalariados. En tanto en las diferentes empresas se han comenzado a introducir las nuevas tecnologías, que como inicialmente se dijo, se utilizan por los empleadores para reemplazar el trabajo material e intelectual que realizan que les permiten reducir los costos laborales y aumentar la productividad del trabajo. Y de ahí la necesidad de que las centrales de trabajadores prioricen la discusión y el debate de este asunto al igual que en todos los ámbitos de la actividad laboral que se desarrolla tanto en las empresas del sector privado como del Estado.

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

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