Desde su fundación en 1536 por Sebastián de Belalcázar, Cali se ha consolidado como un punto estratégico en Colombia. Ubicada en un cruce de caminos entre el Pacífico y el interior del país, su cercanía al puerto de Buenaventura le confiere una importancia única en el comercio exterior colombiano. Buenaventura, puerta al océano Pacífico y clave para la conexión con el Canal de Panamá y el Atlántico, es un centro vital para el desarrollo económico nacional. La interconexión eficiente entre Cali y Buenaventura es esencial para capitalizar estas ventajas.

Históricamente, Cali ha sido un nodo de integración regional. La construcción del ferrocarril a Buenaventura en 1915 y la inauguración de la carretera Simón Bolívar en 1946 consolidaron ese vínculo. Sin embargo, en la actualidad, las infraestructuras viales que unen Cali y Buenaventura presentan severos rezagos, con rutas de un solo carril y pendientes geográficas que dificultan el tráfico eficiente. Esta situación representa un freno para la competitividad del puerto y limita el potencial de desarrollo de toda la región, incluyendo Buga y su conexión con el eje cafetero, el Chocó y el suroccidente colombiano.

En este contexto, la doble calzada Cali-Buenaventura se revela no solo como una obra de infraestructura, sino como un motor de desarrollo y articulación de nivel internacional. La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, ha manifestado un mensaje angustioso al presidente Gustavo Petro, señalando que la falta de esta vía es un error que costará a la región y al país alrededor de $10 billones. El Valle y Cali están dispuestos a aportar $3 billones para esta obra esencial.

El plan de desarrollo en el triángulo Cali-Buenaventura-Buga debe superar las soluciones parciales y pensar estratégico, abarcando los 42 municipios del Valle, integrando además al eje cafetero, el Chocó, el suroccidente y el centro del país. Así, la doble calzada se convierte en la columna vertebral de un proyecto movilizador para el Valle del Cauca que pueda ejecutarse con el próximo gobierno 2026 – 2030.

Aunque el tren de cercanías que valorizan tierras en Jamundí es una iniciativa interesante e importante, no debe sustituir ni retrasar la priorización de la doble calzada. Las ciudades puerto alrededor del mundo priorizan carreteras veloces y confiables para garantizar el acceso rápido a sus puertos, y así maximizar el flujo comercial y la inversión. Ejemplos de Lima con Callao, Santiago con Valparaiso, Sao Paulo con santos, etc, lo evidencian. Cali y Buenaventura merecen esa visión y acción inmediata.

Estamos a menos de 10 años de los 500 años de Cali, en 2036. Esta es una oportunidad histórica para corregir el rumbo, no solo para mejorar una vía, sino para escribir una nueva historia de crecimiento y prosperidad compartida entre Cali, Buenaventura y Buga, ampliando su mirada global, como lo hacen en el Asi, con zonas económicas especiales, que se abrieron al mundo.

Señor presidente Petro, gobernadora Dilian Toro y alcalde Alejandro Eder, la hora es ahora. La doble calzada Cali-Buenaventura es mucho más que cemento y asfalto: es futuro, oportunidad y equidad para millones de colombianos.

Este proyecto histórico debe ser prioritario en la agenda nacional de desarrollo, integrando alianzas públicas y privadas, para hacer posible que Cali y su puerto Buenaventura alcancen el protagonismo que la historia y la geografía les otorgan en Colombia y América Latina.

Con visión, voluntad política y compromiso, esta obra será el cimiento para un Valle del Cauca y un Pacífico colombiano pujantes y conectados con el mundo, hacia los próximos 500 años.

Ramiro Varela Marmolejo