Una ciudad que crece tanto y tan rápido como es el caso de Cali, precisa de un plan a largo plazo para su área metropolitana, realizado por la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, con la colaboración de representantes de todos los gremios y las universidades. A partir de dicho plan, concretar un plan a mediano plazo, realizado por el Concejo Municipal, a llevar a cabo mediante planes a corto plazo, propuestos por sucesivos alcaldes como parte de sus respectivas campañas, que además ayudarán a la mejora progresiva del plan a mediano plazo, y estos a actualizar el plan a largo plazo, junto con algunas acupunturas urbanas claramente necesarias.
Un plan a largo plazo, que parta de la organización del territorio, la ciudad, su área metropolitana y la región de ciudades en la que Cali se encuentra, considerando las responsabilidades públicas de la propiedad privada; y a actualizar periódicamente a partir de los planes a mediano plazo que se realicen para llevarlo a cabo. Sería un único plan a actualizar obligatoria y periódicamente, o en momentos inesperados causados por calamidades naturales o no, y no una sucesión de planes, de tal manera que estaría vigente en todo momento pero respondiendo a tiempo a las circunstancias cambiantes que inevitablemente se presentarán con el paso del tiempo.
Plan a mediano plazo, para poner en práctica el plan a largo plazo; y que todos incluyan usos del suelo, ocupación del espacio, vías y sistemas de interconexión, para las ampliaciones previstas de Cali, Yumbo y Jamundí, dentro de área metropolitana, junto la revisión de las normas vigentes en cada una de esas ciudades, y las propias del cinturón verde que las debe separar. Cada uno de estos planes a mediano plazo concebido a partir de estudiar los anteriores que ya hayan sido propuestos y su respetuosa relación con el plan a largo plazo, y sobre todo comenzar por evaluar a fondo los que hayan sido realizados, evaluación que pasaría a ser parte del nuevo plan.
Planes a corto plazo, necesarios para llevar a cabo el plan a mediano plazo mediante la ejecución de las diversas obras públicas requeridas para dicho plan; tanto para el sistema vial y de servicios públicos de la ciudad, como para el equipamiento urbano requerido en tanto educación, salud, cultura, recreación, comercio y administración pública, junto con conjuntos de vivienda. Planes estos que deberán ser claramente posibles de realizar por cada alcaldía, y que cada una de estas esté obligada a concluir los anteriores que aún no se hayan terminado por circunstancias no previstas, antes de proceder a iniciar nuevos planes.
Acupunturas urbanas, es decir, aquellas pequeñas pero pertinentes y perentorias intervenciones en alguna parte la ciudad, pero solo de carácter puntual, que puedan causar efectos multiplicadores pero controlados; y siempre considerando su posterior reforma o incluso su eliminación si llegase a ser necesario. Acupunturas, como las llama José Ramón Moreno García, arquitecto español, ex Director General de Arquitectura y Vivienda de la Junta de Andalucía, y profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla; y que son, como él señala, similares a las que aplicó Jaime Lerner en Curitiba, Brasil, y que han demostrado su rápida eficacia para el desarrollo de los planes a corto plazo.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.
