Un análisis político y penal frente al caso del secretario Gustavo Orozco, primer proyecto del alcalde

Alejandro Eder de REVIVIR A CALI, en año y medio; convirtiéndose en el mejor secretario del gabinete, 1 año y medio de la administración de Cali, 2024 – 2025.

 

La ciudad de Cali se encuentra en una encrucijada entre la esperanza y el sueño institucional de tener una CIUDAD VIABLE. Por un lado, Gustavo Orozco, secretario de movilidad, es el personaje de la semana, encarna un proyecto innovador y necesario: “Revivir a Cali”, que busca ordenar el caos vial, erradicar la corrupción y devolver la legitimidad a una Secretaría de Movilidad históricamente corroída por prácticas corruptas. Por otro lado, la administración del alcalde Alejandro Eder parece sumergida en la mala orientación , inadecuados asesores inacción, ninguno del gabinete se destaca  y en escándalos no aclarados, que agravan la desconfianza ciudadana ante un gobierno marcado por una muy baja aprobación y diversas investigaciones  de funcionarios por presuntos hechos irregulares.

El caso de los 27 guardas de tránsito denunciados judicialmente por Orozco representa un hito sin precedentes en la lucha contra la corrupción administrativa, en un cuerpo de 700 agentes de movilidad. Cuantos son los podridos, un 25%, un 50%, la complacencia del 100”. Recordemos que el alcalde Eder en más de 1 año, tuvo de secretario a un ex guarda, que por sus omisiones y pasividad, brilló en una ciudad que necesita , liderazgo, autoridad y verdad. Estas acciones se fundamentan en la grave acusación de que los agentes incumplieron sus deberes al no sancionar a ciudadanos que vulneraron normas cruciales de movilidad, como tener SOAT, licencia o certificado técnico mecánico vencidos. La denuncia, sustentada en pruebas entregadas a la Fiscalía, es un esfuerzo contundente para desmontar redes de corrupción enquistadas desde hace décadas, caracterizadas por la exigencia de sobornos para no inmovilizar vehículos.

La privatización del servicio de tránsito, ocurrida hace más de veinte años en Cali, lejos de solucionar la corrupción, parece haberla institucionalizado. La existencia de negocios con vehículos “piratas”, talleres irregulares y rutas urbanas no autorizadas demuestra la magnitud del reto. En este sentido, la denuncia y los operativos de Gustavo Orozco no solo apuntan a sancionar malos comportamientos individuales, sino a desarticular un sistema corrupto que afecta la seguridad, la justicia y el desarrollo urbano de la ciudad.

El contraste con la administración de Alejandro Eder es notable. Mientras Orozco propone y actúa para regenerar institucionalmente un servicio público deteriorado, el alcalde permanece en un silencio preocupante. Su baja aprobación ciudadana, según la encuesta Invamer, con solo un 29%, refleja el descontento generalizado o la indiferencia ante su gestión. En ocasiones, dicho silencio parece proteger funcionarios denunciados por irregularidades en la Secretaría de Gobierno, Comunicaciones, Deporte y Educación, socavando la credibilidad del gobierno local.

Además, Eder no ha logrado esclarecer la viabilidad del millonario empréstito de 3.5 billones de pesos destinado a 35 grandes obras para la ciudad. La aprobación de este endeudamiento, con apenas dos votos en contra en el Concejo, y la falta de pronunciamientos de órganos de control como la Personería y la Contraloría, sumado al mutismo crítico de los grandes medios, exacerban la percepción de una gestión plagada de opacidad y falta de transparencia.

En este complejo escenario, el proyecto del secretario de movilidad se presenta no solo como una iniciativa técnica y administrativa sino como un acto político de defensa del interés público. Es un llamado a revivir a Cali desde la raíz, combatiendo la corrupción, restaurando la autoridad de la ley y recuperando la confianza ciudadana. La movilidad urbana, siendo un componente vital para la vida cotidiana y el desarrollo económico, se transforma en el campo de batalla para la regeneración institucional.

El avance de la investigación judicial que se derive de la denuncia contra los guardas de tránsito será una prueba de fuego para la justicia y la Fiscalía, así como para la propia credibilidad de la Secretaría de Movilidad. Asimismo, la respuesta del alcalde Eder y su gobierno frente a esta denuncia y a las denuncias que lo afectan serán cruciales para definir el rumbo de Cali.

Le falta, como autoridad de transito y ser el delegado del alcalde como AUTORIDAD DE TRANSPORTE MASIVO DE CALI, informar sobre el MIO:

  1. Cuanto le falta para que haya punto de equilibrio fiscal para terminar las obras
  2. Cuanto falta para que haya equilibrio económico y financiero, con los contratistas y concesionarios del MIO , operadores de buses y del sistema inteligente, SIUR
  3. Porque la secretaria de Movilidad, en su competencia legal, dada por la ley de metros 310 de 1996 , no ha ordenado la estructuración definitiva técnica, económica, financiera del MIO, ordenada por los acuerdos 192 del 2006 y 224 del 2007, que inexplicablemente no se cumplieron, allí, también delitos penales, prevaricatos, etc
  4. Debe definir, como AUTORIDAD DE TRANSPORTE MASIVO, cuanto cuesta ( billonariamente ) , terminar el MIO y responder que con tanta responsabilidad con los estratos 1, 2, 3 y 4 , son el 89% de caleños, más de 2.0 millones de personas que piden transporte publico , la proliferación de piratas en carros y motos, como consecuencia del mal servicio del MIo y de barrios sin servicio de transporte , si Cali, debe invertir , caso $500 mil millones en el Tren de Cercanias

El caso de Gustavo Orozco dentro del  proyecto del alcalde Eder “Revivir a Cali” constituye una oportunidad para que la ciudad rompa con ciclos reiterados de corrupción y mala gestión ( Termoemcali, MIO,21 Megaobras, Corredor Verde, Mi Comunidad es Escuela, 5 grandes parques inviables y 35 obras por $3.5 billones) . La firmeza con la que se persigan estas prácticas deleznables y la voluntad política para trabajar de forma transparente serán determinantes para recuperar la legitimidad pública.

En esta lucha, la movilidad es mucho más que un tema técnico: es la antesala de un nuevo contrato social, donde la justicia y el orden sean la base para el desarrollo sostenible y la paz urbana en Cali. Atacar la corrupción desde las estructuras mismas del Estado local es, sin duda, el primer paso para verdaderamente Revivir a Cali.

Ramiro Varela Marmolejo