Cómo lograr que los peatones se comporten adecuada y respetuosamente sí se considera que la mayoría de los andenes son estrechos, irregulares y con postes y otros obstáculos, lo que los lleva a tener que caminar por las calzadas interfiriendo con la circulación de los vehículos y causando accidentes. Cómo impedir que los vendedores ambulantes y las mesas de cafeterías invadan los andenes, si no se les asignan y controlan espacios para ellos en donde no obstaculicen la circulación de los peatones; y cómo impedir que los carros y motos se trepen abusivamente a los andenes.
Cómo lograr que los conductores de vehículos lo hagan adecuadamente si se considera que el trazado de las vías, y sus sentidos, son confusos, y que sus demarcaciones y señalización en sus calzadas son incompletos, inadecuados, contradictorios, difíciles de ver o inexistentes. Cómo impedir el estacionamiento en las vías arterias las paradas al frente de los centros comerciales y de los grandes almacenes, si no se les exige que tengan sus entradas, el espacio para la espera de taxis y el acceso a sus estacionamientos obligatorios por las vías perpendiculares a las principales.
Cómo lograr que los ciclistas puedan circular por la ciudad de una maneras segura, eficiente y agradable, y sin perturbar a los peatones ni a los automóviles, si no existe un sistema completo de ciclovías, y si estas no son adecuadas ni continuas, o apenas están improvisadas en las calles. Cómo impedir que las usen atrabiliariamente los motociclistas cuando, equivocadamente, solo están demarcadas en las calzadas, además disminuyendo el ancho de un carril, y no conformando parte de los andenes, pero debidamente separadas de los peatones por sendas filas de bellos árboles.
Cómo lograr que muchos más habitantes de la ciudad utilicen más frecuentemente el transporte colectivo si este no es totalmente público, eficiente, cómodo y económico, para lo cual debe ser multimodal, integrado, frecuente y fácil de llegar a sus paradas caminando; y que sea cómodo de acceder al mismo y de pagar por su uso por diversos medios. Cómo poder dotar a todas sus principales paradas de estacionamientos seguros y suficientes para bicicletas y vehículos particulares; espera de taxis, y de unos amplios, confortables y funcionales accesos peatonales.
Cómo lograr evitar los largos desplazamientos cotidianos de muchos habitantes por la ciudad si no se la subdivide en ciudades dentro de la ciudad; y dotarlas con subcentralidades, prioritariamente peatonales y para bicicletas. Cómo lograr que estas pequeñas ciudades estén intercomunicadas entre sí y con las otras ciudades en su área metropolitana, mediante dos ejes urbano regionales, uno norte sur, y el otro oeste este, los que se cruzarían muy cerca de la terminal de buses y de la estación principal del tren de cercanías, prolongados a Yumbo y Jamundí, y a Buenaventura y Palmira .
Cómo lograr que se entienda que el proyecto para el tren de cercanías debe considerar todas las preguntas anteriores, y por supuesto muchas otras, mediante una mirada holística a la ciudad y no meramente puntual y por lo mismo miope; como una mirada a realidad diferente a la suma de las partes que la componen, y no corta de alcances y de miras. De todo lo anterior se ha opinado en esta columna, pero para evitar que lo sea inútilmente hay que repetirlo… aunque no hasta el cansancio.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.
