En la configuración de las fórmulas presidenciales para 2026, las candidaturas vicepresidenciales cumplen un papel estratégico: ampliar electorado, equilibrar perfiles y reforzar mensajes políticos. En ese contexto aparecen tres figuras con significados distintos dentro del debate público: Aída Quilcué, fórmula de Iván Cepeda; José Manuel Restrepo, acompañando a Abelardo de la Espriella; y Daniel Oviedo, fórmula de Paloma Valencia.
Cada uno representa un segmento social y político diferente, con fortalezas que potencian a sus campañas, pero también con cuestionamientos que alimentan la polarización electoral.
Aída Quilcué: liderazgo social con fuerte controversia.
Una de las principales fortalezas es su representación de sectores indígenas y movimientos sociales que han tenido un papel activo en la política colombiana durante las últimas décadas. Su liderazgo en organizaciones del Cauca la proyecta como una voz de comunidades históricamente excluidas del poder nacional.
Sin embargo, su trayectoria también está marcada por un elemento que genera debate político. Quilcué ha estado vinculada a procesos de movilización social intensos, particularmente en el suroccidente del país. Para sus críticos, esos espacios han sido en ocasiones percibidos como escenarios donde sectores radicales han mostrado actitudes permisivas frente a economías ilegales o frente a actores armados como el narcotráfico o grupos guerrilleros.
Esta percepción se convierte en una de sus principales debilidades políticas, pues dificulta su aceptación en sectores urbanos moderados y en votantes que priorizan el orden institucional y la seguridad. En síntesis, Quilcué fortalece la base social del proyecto de Cepeda, pero al mismo tiempo profundiza la polarización frente a ciertos sectores del país.
José Manuel Restrepo: confianza económica y respaldo empresarial
En contraste, José Manuel Restrepo aporta una fortaleza distinta al proyecto de Abelardo de la Espriella: la credibilidad económica. Economista, académico y exministro de Hacienda, Restrepo representa estabilidad en un contexto donde la economía es una preocupación central del electorado.
Su mayor fortaleza es la confianza que genera en inversionistas y empresarios. En Colombia, el sector empresarial no solo impulsa la economía, sino que sostiene una red productiva que genera más de diez millones de empleos formales. Desde esta perspectiva, el empresariado se convierte en una especie de “gran partido económico” del país, con capacidad de influencia en la estabilidad laboral, la inversión y el crecimiento.
Restrepo encarna ese puente entre política y economía. Su presencia en la fórmula presidencial envía un mensaje de previsibilidad macroeconómica y de cercanía con el aparato productivo.
También enfrenta críticas. Algunos sectores lo identifican con el establecimiento económico tradicional y con políticas que privilegian la estabilidad fiscal sobre transformaciones sociales. Esta percepción puede limitar su conexión con votantes que buscan cambios estructurales en el modelo económico.
Daniel Oviedo: la política de la nueva generación urbana
Representa un fenómeno diferente dentro de la política colombiana reciente. Su reconocimiento público surgió de su gestión como director del DANE, donde logró posicionar el valor de los datos y la transparencia institucional. Su fortaleza principal radica en que conecta con un nuevo electorado urbano, profesional y joven. Se trata de sectores que valoran la alta capacitación, el conocimiento técnico, la inteligencia aplicada a la gestión pública y la defensa de la verdad basada en evidencia.
Además, Oviedo simboliza un cambio cultural en la política. Para muchos de sus seguidores, representa una generación que no tiene conflicto con la diversidad, incluyendo su orientación sexual, y que ve en la política un espacio para la innovación institucional.
Ese perfil disruptivo puede resultar atractivo para votantes que buscan líderes distintos al político tradicional, aportar gran votación marcando diferencia Enfrenta limitaciones, su experiencia política electoral es menor que la de otros dirigentes y su imagen tecnocrática puede resultar distante para sectores populares o rurales que demandan liderazgos más cercanos a las realidades territoriales.
Tres visiones de país en una elección decisiva
Las fórmulas vicepresidenciales reflejan tres formas de ampliar coaliciones políticas. Quilcué representa movilización social y reivindicación territorial; Restrepo simboliza estabilidad económica y respaldo empresarial; y Oviedo encarna renovación generacional y tecnocracia moderna.
En un escenario electoral competitivo, donde cada bloque busca conquistar al votante indeciso, estas figuras pueden jugar un papel determinante. No solo complementan a los candidatos presidenciales, sino que proyectan tres modelos distintos de liderazgo para el país que Colombia podría elegir en 2026.