La más reciente encuesta Invamer de junio de 2025 dibuja un panorama inquietante para el liderazgo político en Colombia. El presidente Gustavo Petro, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y el alcalde de Cali, Alejandro Eder, comparten un denominador común: niveles de desaprobación notablemente altos y una aprobación ciudadana en mínimos históricos. Este fenómeno, que trasciende la coyuntura local y nacional, invita a reflexionar sobre las causas profundas de su crisis de confianza e implicaciones para la gobernabilidad y la democracia, frente a gobernantes como los alcaldes de Medellin, Cartagena y Barranquilla y gobernadores de Antioquia y Bolivar con aprobaciones muy altas y altas.

Gustavo Petro: Un liderazgo nacional en crisis

El presidente Gustavo Petro enfrenta una de las peores imágenes de su mandato. Según la encuesta Invamer, el 64% de los colombianos desaprueba su gestión, mientras apenas un 29% la aprueba. Este descenso sostenido en la popularidad presidencial se ha mantenido desde 2023, con especial agudización en las principales ciudades del país, donde la desaprobación supera el 50% en todos los casos y llega al 81% en Medellín.

Dilian Francisca Toro: Crecen las dificultades con los ciudadanos

En el ámbito regional, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, tampoco logra capitalizar la magnitud de la inversión social que lidera, enfrenta cifras mayoritariamente negativas.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, enfrenta una desaprobación del 58 %, con una aprobación del 31 %; mientas sus homologos de Antioquia y Bolivar , presentan buenos resultados ( Andrés Julián Rendón, con una aprobación del 66 % y una desaprobación del 26 % y Yamil Arana, que obtuvo un 62 % de aprobación frente a un 22 % de desaprobación)

Alejandro Eder: Promesas incumplidas

En Cali, la situación es muy crítica. Alejandro Eder figura entre los alcaldes con menor aprobación entre las principales ciudades del país. La encuesta Invamer reporta que el 62% de los caleños desaprueba su gestión y solo el 30% la respalda. Este resultado lo ubica en el mandatario local más impopulares.

Sus homólogos:  Federico Gutiérrez (Medellín): Aprueba: 79%, Desaprueba: 19%; Alejandro Char (Barranquilla): Aprueba: 71% y Desaprueba: 28%, Carlos Fernando Galán (Bogotá): Aprueba: 42%, Desaprueba: 49%

La pregunta, porque los alcaldes de Medellin y Barranquilla son exitosos con respaldos del 79%  y el 71% y Cali, rezagado por su impopularidad.

Gustavo Petro: luces y sombras

Lo bueno: Petro llegó al poder con una agenda de cambio, prometiendo reformas estructurales en temas como la paz, la justicia social y la equidad. Su discurso logró movilizar sectores históricamente marginados y puso en el centro del debate nacional asuntos como la reforma laboral y pensional.

Lo malo, en sus primeros meses, alcanzó altos niveles de aprobación, reflejo de la esperanza generada en amplios sectores sociales.

Lo malo, hoy, el 64% de los colombianos desaprueba su gestión y solo el 29% la respalda, cifras que han caído de manera sostenida desde 2023. La desaprobación supera el 50% en todas las grandes ciudades, llegando al 81% en Medellín. Las causas principales de este desplome son la percepción de inseguridad, el fracaso de la política de “Paz Total”, escándalos de corrupción, falta de resultados en reformas clave y una creciente polarización política. El gobierno enfrenta crisis internas, con renuncias de ministros, fracturas en el gabinete y una sensación de vacío de poder, mientras Petro parece más enfocado en su agenda política que en la gestión efectiva del país. La falta de acción frente a problemas estructurales como la violencia y la escasa ejecución del Plan Nacional de Desarrollo agudizan la desconfianza ciudadana.

Dilian Francisca Toro: Sin eco ciudadano vallecaucano

Lo bueno: La gobernadora ha liderado una robusta inversión social y ha respondido activamente a emergencias como la inseguridad, mostrando capacidad de reacción ante crisis. Su gestión presupuestal ha sido importante, intentando mejorar la calidad de vida en el Valle del Cauca.

Lo malo: A pesar de estos esfuerzos, el 58% de los ciudadanos desaprueba su gestión y solo el 31% la aprueba, muy por debajo de sus pares en Antioquia (66% de aprobación) y Bolívar (62%)[Memoria]. Existe una desconexión entre la ejecución presupuestal y la percepción ciudadana: los habitantes no ven mejoras tangibles en su vida cotidiana ni una narrativa inspiradora que los motive. Su marca personal no logra sintonizar con la ciudadanía, y la legitimidad de su liderazgo se ve erosionada por la falta de resultados visibles y una comunicación poco efectiva.

Alejandro Eder: Desencanto en Cali

Lo bueno: Eder llegó a la alcaldía con la promesa de renovación y de enfrentar problemas estructurales como el transporte público (MIO), la inseguridad y el desempleo. Ha intentado mantener una línea de acción frente a la crisis fiscal y social de la ciudad.

Lo malo: El 62% de los caleños desaprueba su gestión y solo el 30% la respalda, ubicándolo entre los alcaldes más impopulares del país. La ciudadanía percibe un incumplimiento del programa de gobierno y un continuismo que no responde a la urgencia de los problemas locales, más corrupción.

Desconexión profunda entre los gobernantes y los ciudadanos

Petro, Dilian y Eder , con  gestiones que muestran aciertos en la intención y el esfuerzo, pero fallan en la capacidad de transformar la realidad y de inspirar a la sociedad. La comparación con otros líderes exitosos subraya la importancia de la cercanía, la comunicación y los resultados visibles para recuperar la legitimidad y fortalecer la democracia en Colombia.

Crisis de gobernabilidad

La coincidencia de baja aprobación para el presidente, la gobernadora del Valle y el alcalde de Cali no es casualidad. Refleja una tendencia nacional: la ciudadanía colombiana es hoy más crítica, menos tolerante a la ineficacia y más exigente con sus gobernantes. La encuesta Invamer de junio 2025 no solo mide popularidad, sino que actúa como un termómetro de la democracia. Si los líderes logran leer el mensaje y reconectar con la gente, la crisis puede ser el punto de partida para una nueva legitimidad; si no, la desconfianza seguirá creciendo, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad institucional y el futuro del país.

Muy critico para Petro  que en 1 año tiene sucesor y critico para Dilian y Petro, que la desconfianza ciudadana crece a través del tiempo.

Redacción