Foro de perspectivas económicas para el Valle del Cauca de Anif
Intervencion de María del Mar Palau: Foro de perspectivas económicas
En busca del crecimiento
“Este evento no es solamente una instancia para proyectar el futuro, sino también, quizá, un momento para reflexionar sobre lo que está ocurriendo actualmente en nuestra región. Pero más allá de eso, me gustaría comenzar esta intervención invitándolos a tener una mirada positiva y esperanzadora hacia lo que viene. Porque cuando uno observa las cifras actuales, la pregunta inevitable es: ¿Estamos entrando en un nuevo ciclo ascendente o continuamos arrastrando la curva descendente que con la pandemia?
Desde la Cámara de Comercio de Cali, donde hoy contamos con más de 115.000 empresarios registrados a quienes llamamos protagonistas del progreso, queremos proponer una visión optimista. Que nos permita pensar en el crecimiento empresarial, en la densificación del tejido productivo y en el fortalecimiento de los ecosistemas de innovación y emprendimiento, dos pilares fundamentales sobre los cuales también quiero centrar esta presentación.
Hemos titulado esta intervención “En busca del crecimiento”. Repasaré brevemente algunos puntos ya mencionados por José Ignacio, sin extenderme en lo que él ya abordó. Procuraré enfocarme más en lo que denominamos la internacionalización como motor de crecimiento y en los retos que enfrentamos en los próximos meses.
¿Cómo arrancó el 2025 para el Valle del Cauca?
Podemos identificar varias dinámicas positivas, y una de las más importantes es la diversificación sectorial que caracteriza al Valle del Cauca.
Este punto es esencial porque, cuando revisamos el modelo exportador del departamento, encontramos que nuestra canasta de exportaciones no minero-energéticas es la más sofisticada y diversificada de Colombia. Este es un dato que la región debe conocer y que todos los empresarios debemos valorar: “Somos líderes nacionales en sofisticación exportadora”.
Con la excepción del sector de vivienda nueva afectado por cambios en los subsidios del gobierno nacional, especialmente en la vivienda VIS, todos los demás sectores presentan indicadores positivos. Incluso la venta de vehículos ha mejorado, lo que sugiere una reactivación del consumo. Además, las exportaciones del Valle, están fuertemente impulsadas por los sectores agropecuario e industrial.
Más adelante, cuando revisemos el Atlas de Complejidad Económica de Ricardo Hausmann, notaremos que el modelo exportador del Valle del Cauca se asemeja más al de Vietnam que al del resto del país. Este es un dato revelador. De hecho, nuestro departamento fue el que registró la mayor variación positiva en volumen de exportaciones, con un crecimiento del 18,2% entre 2023 y 2025. Esto reafirma nuestra posición como una de las regiones con mayor dinamismo exportador en Colombia.
Ahora bien, al analizar los destinos de nuestras exportaciones, encontramos un tema clave que ha sido objeto de discusión en Colombia desde al menos 2008: La concentración de los mercados. Aunque hemos logrado incrementar el valor total de nuestras exportaciones y reducir la dependencia de productos minero-energéticos, seguimos muy expuestos a pocos mercados. En el caso del Valle del Cauca, los principales destinos siguen siendo Estados Unidos, Venezuela y China.
Estados Unidos es un socio estratégico fundamental, razón por la cual resulta indispensable mantener relaciones diplomáticas estables. Pero es momento de diversificar. Por ejemplo, tenemos un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, cuyas reglas de origen son bastante flexibles y aún no se han aprovechado del todo. También debemos explorar con más profundidad los mercados de Oriente Medio y del norte de África.
La dependencia actual representa un riesgo importante, sobre todo para las empresas nacientes del Valle del Cauca. Esto nos obliga a buscar nuevas alternativas para expandir nuestra presencia internacional.
Pasemos ahora a hablar de Cali.
Cali ha liderado el gasto de los hogares gracias a una combinación de factores: menor inflación, aumento de las remesas y crecimiento en el empleo. De hecho, según los datos del primer trimestre de 2025, Cali mostró el mayor incremento anual en el gasto real. Las categorías de mayor dinamismo fueron moda, educación y entretenimiento.
¿Por qué es importante este dato? Porque uno de los mayores desafíos de los últimos años ha sido la reducción de la demanda agregada, derivada de un menor consumo. Esta caída en el consumo ha afectado especialmente a las micro y pequeñas empresas, que dependen directamente del gasto promedio de los hogares. Sin embargo, Cali ha mostrado un comportamiento contracíclico, sosteniendo el consumo a pesar de la tendencia nacional.
Además, el Valle del Cauca es el departamento que más remesas recibe en Colombia. Esto incrementa la liquidez de los hogares y puede estar correlacionado con el mayor consumo en la ciudad. Sin embargo, también debemos hacer una lectura crítica: Gran parte de esta reactivación está siendo impulsada por remesas, y no por la productividad local o el crecimiento sostenido del ingreso generado por nuestras empresas. Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿cómo lograr una mayor productividad regional sin depender del dinero que envían nuestros compatriotas desde el exterior? Las remesas alivian las finanzas familiares, sí, pero no reemplazan la generación de empleo formal ni el desarrollo económico endógeno.
Por eso es tan importante que enfoquemos nuestros esfuerzos en fortalecer el emprendimiento y la innovación como motores reales del desarrollo. Hoy, el 25% del total de remesas que recibe Colombia llega al Valle del Cauca. Y Cali, específicamente, tiene el índice de confianza del consumidor más alto del país, impulsado por la mejoría en las condiciones económicas de los hogares y por unas expectativas más optimistas de consumo.
Lo curioso es que, a pesar de estos indicadores, la mentalidad empresarial local no siempre refleja este optimismo. Desde que asumí la presidencia de la Cámara de Comercio, he percibido una cierta falta de confianza en el propio talento y potencial de los empresarios del Valle. Frecuentemente nos decimos a nosotros mismos que no somos los mejores, que no somos capaces, que no tenemos lo necesario para transformarnos. Pero lo paradójico es que, desde afuera, la percepción sobre los vallecaucanos y sus negocios es mucho más positiva que la que nosotros mismos tenemos. Es momento de romper ese paradigma.En ese sentido, el índice de confianza del consumidor es una señal esperanzadora. Tal vez ya estamos viendo un cambio en esa mentalidad colectiva.
Sigamos con otro dato clave: La tasa de desempleo.
En 2025, Cali y su área metropolitana registraron la menor tasa de desempleo de los últimos 18 años. Esto plantea preguntas relevantes: ¿Estamos generando empleos de calidad? ¿Son empleos sostenibles en el tiempo? ¿Se están vinculando más estudiantes al sistema formal de empleo?
Un fenómeno que ayuda a explicar esta reducción es el avance en los modelos de educación dual. Universidades como la Javeriana, ICESI, la Universidad del Valle y la Autónoma han empezado a implementar esquemas donde los estudiantes pueden estudiar y trabajar al mismo tiempo. Este modelo, donde el conocimiento se adquiere desde la práctica, facilita una inserción más efectiva en el mercado laboral.
Esto representa un cambio importante en la forma en que concebimos la educación, sobre todo en niveles técnicos y tecnológicos. Gracias a ello, la creación neta de empleo en la región fue moderada pero positiva, con un aumento de 23 mil nuevos empleos formales. En Cali, este impacto se tradujo en la generación de 30 mil nuevos empleos en su área metropolitana.
También es relevante mencionar que la informalidad laboral disminuyó. Sin embargo, quiero expresar mi escepticismo respecto a este tipo de indicadores. Cuando estuve en la Asociación Nacional de Empresarios, en 2010, se impulsó la Ley de Formalización y Primer Empleo, que buscaba establecer un modelo tributario progresivo para ayudar a las pequeñas empresas a generar empleo formal. ¿Qué pasó con esa ley? Fue derogada en 2016. ¿Por qué? Porque no tuvo el efecto esperado. Se crearon muchas empresas “de papel” con el objetivo de evadir impuestos, pero no se generaron empleos formales reales.
Lo digo también desde mi experiencia como emprendedora: “Una empresa decide formalizarse únicamente cuando eso le genera un beneficio directo en su caja”. No es cuestión de leyes o decretos. La formalización sostenible solo es posible cuando los ingresos permiten asumir los costos de operar legalmente. Por eso es clave que la educación empresarial esté orientada a enseñar cómo construir modelos de negocio rentables y escalables. Solo así la formalidad será una opción viable. Cuando una empresa no se formaliza, no es por falta de voluntad: es porque no tiene cómo hacerlo sin comprometer su sostenibilidad. Esa es la verdad que debemos enfrentar. Y ese debe ser nuestro enfoque: Entender que la formalización solo será masiva si va acompañada de rentabilidad. Hay que dejar de ver la informalidad como una decisión arbitraria entre legalidad e ilegalidad. Esa narrativa ya no nos sirve.
La internacionalización como motor de crecimiento.
Este es un punto crítico para la región. El Valle del Cauca ha pasado de ser el séptimo al tercer departamento exportador del país, con la canasta más diversificada y sofisticada de Colombia. Sin embargo, el indicador de exportación per cápita es de apenas US3.000 , mientras que estados del norte de México están entre los US15.000 y 17.000. Si realmente queremos consolidarnos como un territorio competitivo en el escenario internacional, debemos aspirar a alcanzar, al menos, los US10.000 per cápita. ¿Qué significa esto? Que, aunque hemos transformado nuestra oferta exportable y dejado de ser un departamento exclusivamente agroindustrial, exportamos poco en proporción a nuestro tamaño y capacidad. Esto nos plantea un reto: “importar exportadores”. Es decir, atraer más inversión extranjera directa no solo a Colombia, sino especialmente al Valle del Cauca y al Pacífico, para convertir la región en un verdadero polo exportador. Y razones no nos faltan.
Primero, porque contamos con la tierra más fértil del país. Todo se da aquí. Segundo, por nuestra ubicación geográfica privilegiada. Y tercero, y más importante aún, por el talento humano. El talento del Valle del Cauca es el mejor de Colombia. No lo digo solo como vallecaucana, sino con datos en mano. Muchas de las startups más reconocidas de Latinoamérica han sido fundadas por vallecaucanos. El problema es que no lo verbalizamos ni lo reconocemos. Preferimos pensar que el éxito es para otros. Pero no, aquí hay talento de sobra. Por eso, es necesario cambiar el enfoque y asumir el reto: convertirnos en un departamento verdaderamente exportador. Actualmente, solo 1.600 empresas exportan desde el Valle, pero el potencial está en llegar a 15.000. Y sí, estamos preparados para lograrlo.
¿Podemos ser el primer departamento en exportaciones per cápita para 2035? Claro que sí. Pero eso exige inversión, crecimiento empresarial y escalamiento de compañías locales. Es fundamental que entendamos que exportar no es enviar productos de Cali a Bogotá. Exportar es conectar con el mundo. Para ello, necesitamos empresas que “nazcan globales”.
Un dato inspirador: en el Tech Report 2024, que seguramente muchos de ustedes leyeron en El País, se destaca que hace 15 años el Valle del Cauca no tenía ecosistema de emprendimiento. Hoy, somos el tercero a nivel nacional y el noveno en Latinoamérica. Solo en el último año, se crearon 235 nuevas compañías de base tecnológica en la región, con un crecimiento del 75 %. Esto demuestra que no solo estamos avanzando, sino que lo hacemos con una mentalidad global desde el inicio.
La diferencia es clara: Una empresa que nace pensando globalmente está mejor posicionada para escalar. Por eso, desde la Cámara de Comercio tenemos el compromiso de promover que más empresas se creen con visión internacional y con una base tecnológica sólida. Hoy en día, una empresa que no esté incorporando tecnología, inteligencia artificial o modelos digitales en su estrategia, no tendrá futuro. Ya no basta con crecer de forma orgánica. Necesitamos un “salto cuántico”, como diría nuestra medallista Catherine Ibargüen. Este no es un crecimiento suave, es un salto contundente. Y ese salto depende de nosotros, los empresarios. No podemos seguir esperando que el Estado lo haga todo. Todos los días conozco empresarios que avanzan a pesar de las condiciones. Entonces, más que esperar, debemos actuar y ojalá el Estado se alinee con lo que ya está ocurriendo en el sector privado.
En los últimos 14 años de promoción de inversión extranjera, hemos acompañado 226 proyectos, que representan más de 2.500 millones de dólares en inversión, la generación de 24.000 empleos y la llegada de empresas de 36 sectores y 39 países. Todo esto demuestra que el Valle del Cauca es un terreno fértil para la inversión. Miremos algunas cifras de contexto: tenemos siete ciudades intermedias con poblaciones entre 100.000 y 400.000 habitantes, aportamos el 10 % del PIB nacional, concentramos el 13 % de la industria del país y el 22 % de las exportaciones agroindustriales. Además, contamos con el puerto que moviliza el 49 % del comercio de contenedores del Pacífico colombiano.
Y lo más importante: tenemos la economía más sofisticada y diversificada del país. Este es el departamento del que todos nosotros debemos sentirnos profundamente orgullosos.
Turismo, otra oportunidad de crecimiento para la región.
El ingreso de turistas internacionales al Valle del Cauca ha mostrado una tendencia positiva, aunque aún existe un margen amplio para crecer. Existen dos razones poderosas para mantenernos optimistas y con mentalidad ganadora.
- La primera es el “turismo de salud”. Somos el departamento con el clúster de excelencia clínica más importante de Colombia. De hecho, tres clínicas del Valle están certificadas internacionalmente como las mejores de América Latina. Esto convierte al turismo médico en nuestra principal fuente de turismo.
- La segunda razón es nuestra biodiversidad. Somos el departamento más biodiverso del país, y eso representa un enorme potencial para el turismo ecológico y de naturaleza.
Es cierto que el sistema de salud enfrenta desafíos, pero también es cierto que hay empresas que están ofreciendo servicios clínicos de excelencia que pueden exportarse. Esto hay que apoyarlo, abrazarlo y acompañarlo.
Cali, hoy el segundo destino en Colombia para el turismo médico.
Ahora hablemos nuevamente de exportaciones. El Índice de Diversificación y Complejidad (IDC) de 2024 ubica al Valle del Cauca como el departamento con la canasta exportable más sofisticada y diversa de todo el país, por encima de regiones como Cundinamarca, Antioquia y Atlántico. Así que no hay motivo para sentir envidia: aquí estamos haciendo las cosas bien.
Nuestro reto no es tener más sofisticación, sino escalar lo que ya hacemos bien. Esa es la clave. Hoy, el Valle del Cauca no solo exporta productos agroindustriales. Somos líderes en sectores como excelencia clínica, energías inteligentes, cosmética y bienestar, bioetanol, bioeconomía, biogás y, lo más importante: economía digital. En el sector de tecnología y software hay 850 empresas activas en el departamento, de las cuales 150 ya exportan servicios. Además, contamos con la única zona franca de tecnología en Colombia: Zonamérica, ubicada en el Valle del Cauca.
Esto es fundamental, porque las empresas que no estén transformando sus procesos mediante tecnología simplemente dejarán de existir en los próximos años. La oportunidad es enorme: el Valle del Cauca tiene la mayor producción tecnológica del país.
Tenemos lo que llamamos los “caballos rápidos”, clusters con potencial extraordinario de crecimiento. Esta estructura tecnológica local representa una combinación única de capacidades que debemos aprovechar. Aunque el número de empresas exportadoras y de productos ha crecido, las exportaciones per cápita siguen siendo bajas. Es decir, estamos avanzando, pero aún tenemos camino por recorrer.
Y aquí hay un dato muy poderoso: según el Atlas de Complejidad Económica de Ricardo Hausmann, el Valle del Cauca se parece más a Vietnam que a Colombia en su modelo de exportación. Somos el principal exportador de tarjetas inteligentes y de tubería plástica. Ya no se habla de caña de azúcar: hablamos de bioenergía, cítricos, grasas, aceites de aguacate para alimentación y también para la industria del cuidado personal.
Esto es sofisticación. Esto es transformación.
Somos el único departamento sin dependencia minero-energética. Y esa es nuestra gran ventaja competitiva. Hausmann lo confirma, y el modelo de Corea del Sur lo respalda: podemos seguir esa senda, y ya estamos caminando en ella.El Valle del Cauca lidera en exportaciones de alta intensidad tecnológica y en economía digital. Más de una tercera parte de nuestras empresas tecnológicas ya han accedido a mercados internacionales estratégicos.
Y no olvidemos que aquí se encuentra Zonamérica, la primera y única zona franca de servicios del país, con 35 empresas instaladas. Además, contamos con Nido, una plataforma conjunta entre la Gobernación, la Alcaldía y la Cámara de Comercio de Cali, creada para impulsar empresas de base tecnológica, con el respaldo de aliados como Banco de Occidente y Comfandi, esta iniciativa es un modelo de articulación público-privada único en Colombia.
El objetivo es claro: fomentar un ecosistema de innovación robusto. Y lo estamos logrando. Las universidades, los centros de investigación, las empresas tecnológicas y las startups están construyendo una red vibrante que ya tiene impacto real.
En 2025, Cali lanzará el Cali City Lab, inspirado en el Copenhagen City Lab, para potenciar aún más la innovación y el emprendimiento local. Todo esto no es casualidad. Es fruto de años de trabajo consistente en la construcción de un ecosistema emprendedor sólido. Y hoy, somos el tercer ecosistema de emprendimiento de Colombia.
Estamos liderando en áreas clave como la telemedicina, la inteligencia artificial aplicada a la salud, el hidrógeno verde, las redes inteligentes, la agricultura digital y la innovación en cadenas de valor. Así que este es el momento. Lo que estamos viendo no es una tendencia pasajera, es una transformación estructural. Ahora bien, quiero detenerme en un concepto que personalmente me emociona y que estamos impulsando desde la Cámara de Comercio de Cali: el de “Protagonistas del progreso”.
Durante años hemos utilizado el término “microempresa” para clasificar a una parte muy significativa de nuestro tejido empresarial. Pero es hora de dejar atrás esa palabra. No más “microempresas”, no más “microempresarios”. Vamos a hablar de Protagonistas del progreso. ¿Por qué? Porque todo lo que se etiqueta como “micro” tiende a permanecer micro. Y el 97 % de las empresas colombianas entran en esa categoría. ¿Eso significa que todo nuestro aparato productivo debe verse a través de un microscopio?
Tener menos de 400 millones de pesos en activos no debería ser una limitación ni un estigma. Al contrario, una persona que transforma su sueño en un modelo de negocio y decide registrarlo en una Cámara de Comercio es, en realidad, un valiente. No es “micro”, es Protagonista del progreso. Y desde esa visión es que queremos trabajar: con empresarios valientes que están transformando el país desde sus territorios. En el Valle del Cauca ya tenemos muchos de esos protagonistas. Son casos reales, no anécdotas, de personas que se creyeron el cuento, como muchos de ustedes, y hoy están cambiando la realidad de sus comunidades.
Son generadores de empleo, de inversión, de oportunidades. Son transformadores sociales. Porque los empresarios, aunque a veces se nos quiera desacreditar, somos el motor de la movilidad social. Cambiamos vidas a través de nuevas oportunidades. Y estos Protagonistas del progreso ya están insertándose en cadenas de valor más sofisticadas.
Por eso, ahora que sabemos todas las bondades y fortalezas del departamento, hablemos de lo que viene.Ya estamos viendo la apertura de nuevos mercados: Guyana, Centroamérica, el Caribe, Europa y otras regiones de Estados Unidos que aún no hemos abordado del todo, como el centro y el sur del país.
Estamos también impulsando nuevas apuestas de internacionalización basadas en sostenibilidad y una plataforma empresarial del Pacífico.
¡Atención con este dato! Desde la Cámara de Comercio de Cali lanzamos una plataforma regional junto a Tumaco, Buenaventura, Chocó, Cauca y Cali, una región donde más del 55 % de la población es afrodescendiente. Nuestro propósito: apoyar a los emprendedores afro del Pacífico, visibilizar su talento y demostrar que tienen todo el potencial para exportar. Lo que detectamos fue miedo, invisibilidad, limitaciones mentales que hemos decidido romper.
¿Cómo lo estamos haciendo? A través de nuestro programa Prospera, donde incubamos sus ideas de negocio y los preparamos para llegar a mercados internacionales. Y los resultados ya se están viendo: 63 de estas compañías estarán presentes en la próxima macrorrueda de negocios organizada por ProColombia. Sí se puede. Lo estamos logrando. Aún son pasos pequeños, pero firmes. Y estamos saliendo del paradigma tradicional.
Estamos realizando ruedas de negocio, participando en ferias internacionales y generando alianzas estratégicas con cámaras de comercio de todo el suroccidente colombiano: Cauca, Putumayo, Nariño y, por supuesto, las del Valle.
Y aquí viene una invitación: en julio se llevará a cabo una macrorrueda de negocios con ProColombia. Estoy segura de que muchos ya han oído hablar de ella.
Nuestra expectativa es ambiciosa: Lograr 182 millones de dólares en nuevas exportaciones para el Valle del Cauca a partir de esa sola macrorrueda. Comenzamos acompañando a 150 compañías. Hoy, ya son más de 600 las que participarán directa o indirectamente en este gran evento. Esto demuestra que hay una sed real de internacionalización. Los empresarios del Valle, los Protagonistas del progreso, quieren entrar en las cadenas de valor globales.
Es importante dejarlo claro: Esa es una decisión empresarial. Nosotros, como Cámara, los acompañamos. Pero la iniciativa debe venir de las empresas.
Invitación final es esta: conversemos con nuestros empresarios sobre internacionalización. Hablemos de modelos de negocio exportables. Y,sobre todo, construyamos empresas que nazcan con pensamiento global.
Muchas gracias.
NR: Es uno de los memorables discursos desde y hacia el Valle del Cauca, que va a permitir escalar una nueva dirigencia nacional con visión internacional. Debe imprimirse para las universidades, al bloque parlamentario, a la Asamblea del Valle del Cauca, al gabinete departamental y de Cali, con el Concejo, JALs y Jacs.


