La casona y el hermoso conjunto arbóreo de la Hacienda Cañasgordas, Bien de Interés Cultural de la Nación, es el lugar donde comenzó la historia de la Independencia de Colombia y que podemos llamar con toda propiedad “altar de la Patria”. Allí, antes del 3 de Julio de 1810, fecha pionera de nuestra Independencia, el que sería el protomártir de esa lucha, el abogado y último alférez Real de Santiago de Cali don Joaquín de Caycedo y Cuero y el también abogado Fray José Joaquín Escobar, conversaron sobre la necesidad de lograr la independencia de España. Las razones obedecían al mal manejo que del Nuevo Reino de Granada realizaban los funcionarios españoles, muchos de ellos con menores conocimientos de quienes se consideraban plenamente criollos después de haber transcurrido 300 años de su interculturación con los pueblos indígenas.
Por gestión de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, el Consejo de Estado mediante sentencia, obligó a la Nación, al Departamento y al Municipio de Santiago de Cali, a aportar los recursos económicos para restaurar la casona, dada su condición de ser un Patrimonio Histórico de la Nación. Dicha restauración fue tristemente realizada con contratistas de Bogotá, quienes no cuidaron que su intervención fuera totalmente respetuosa con los materiales y la estructura original de la edificación, cambiando el material de los pisos y por facilismo reforzando su estructura con columnas y vigas metálicas con demasiado protagonismo sobre lo antiguo, en lugar de hacer una consolidación para que la estructura, que ha resistido siglos, continuara trabajando como había sido diseñada originalmente.
Sin embargo, la casa conserva su aspecto original y sus valores arquitectónicos y lo más interesante es que su entorno, con su hermosa arboleda, es patrimonio ambiental de la ciudad, que nos recuerda el paisaje de la región vallecaucana antes de que ella se convirtiera en el emporio agrícola que es hoy y que fue bellamente narrado en la novela El Alférez Real del escritor vallecaucano Eustaquio Palacios.
Pero este monumento de la historia patria e ícono del liderazgo de las Ciudades Confederadas o Amigas del Valle, quienes con sus soldados participaron en todas las batallas de la gesta libertadora desde el Bajo Palacé (1811) hasta Ayacucho en 1824, necesita recursos económicos para su conservación y sostenibilidad, dada su importancia histórica y por ser uno de los mayores atractivos turísticos de nuestra región. Aportar esos recursos es un deber de los gobiernos local, departamental y nacional y la oportunidad de que muchas organizaciones industriales y empresariales de la región contribuyan para que este primer monumento histórico de la región pueda ser disfrutado y apreciado por caleños y turistas. Nunca olvidemos que cuidando lo nuestro hacemos patria.
Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP