Se cumplieron 37 años de la aprobación en el Congreso de la república del Acto Legislativo 01 de 1986 mediante el cual se introdujo en el orden jurídico del país la elección popular de alcaldes, la cual se convirtió en un verdadero hito histórico-político, además de constituir un reto para los ciudadanos en general y caleños en particular que desde ese momento en adelante podían participar en la escogencia de su gobernante local ,en una sociedad en donde el alcalde era designado por la cúpula del poder central que generalmente era recomendado por las clases dirigentes del poder económico y político local.
Con la elección popular de los alcaldes se comenzó a garantizar en la práctica el derecho de participación de los ciudadanos en la escogencia de su gobernante, aunque la misma estuviera mediatizada por la politiquería, el clientelismo y la corrupción que en la actualidad ejercen algunos dirigentes políticos en medio de las campañas electorales, cuando no es que desde el punto de vista de la ideología ocultan sus verdaderos propósitos al ofrecer toda clase de promesas de carácter populista y demagógico con las cuales engañan a sus potenciales electores, a quienes utilizan en este caso como masa electoral disponible para acceder al poder del Estado o mantenerse en él.
La lucha de los colombianos para que se estableciera la elección popular de los alcaldes tuvo como marco ideológico y político el lograr la descentralización administrativa del poder central y la participación democrática de la ciudadanía en la escogencia de su mandatario; lo cual sin embargo se ha limitado más allá de los formulismos jurídicos con diferentes reglamentaciones a partir de la vigencia de la Constitución de 1991 y de algunas leyes reglamentarias.
La participación de los ciudadanos y la descentralización administrativa ha estado siempre condicionada por la acción de diversos grupos de interés que financian las campañas electorales de los candidatos a las alcaldías a cambio de tener acceso a la contratación oficial y a la burocracia con el ganador de las elecciones.
En la actualidad, el ejercicio del principio de la descentralización administrativa es objeto de observaciones, debido a los cambios impuestos por el centralismo burocrático que se ejerce desde la capital de la república en donde se deciden las políticas a seguir en las regiones, sin consultar con los ciudadanos de los municipios y departamentos del país.
La elección popular de alcaldes en la ciudad de Cali tanto en el pasado como en la actualidad han sido objeto de la influencia de diversos factores que han incidido en el ejercicio de la función pública, conjuntamente con la presencia de varios alcaldes que dejan mucho que desear desde el punto de vista de su capacidad y competencia para dirigir y administrar la ciudad de Cali, en tanto que la crisis por la que atraviesan la ciudad y el departamento con su clase política han conducido a los caleños y vallecaucanos no solo a que pierdan la confianza en las instituciones, sino que en tiempos de gran turbulencia económica, política y social como la que se percibe en la actual coyuntura, decidan realizar las acciones políticas y sociales que les permitan avanzar y consolidar los cambios que requiere la ciudad y el departamento que demandan los ciudadanos acorde con la defensa de sus intereses y necesidades fundamentales y por la aclimatación de la paz, la plena democracia y el progreso social.