“En abril aguas mil y en mayo hasta romper el sayo” dice el tradicional refrán referido a la época de lluvias.  

Las últimas dos semanas la ciudad atestiguó dos tormentas tropicales, de alarmantes consecuencias, las cuales rebozaron la capacidad de evacuación de aguas lluvias. Curiosamente ambas, la primera el 15, y la segunda ocho días después, localizadas en el sector del norte de la ciudad, desde Granada hasta Menga. El régimen de lluvias en época normal para el mes oscila entre 150 y 250 milímetros. En esta ocasión ambas superaron los 100 milímetros caídos en espacios no superiores a tres horas, acompañadas de vientos huracanados con velocidad de 70 km/h., fenómeno natural sin precedentes recientes.

 De ambos episodios nos quedan varias lecciones aprendidas.  

La primera y más importante es gratitud a la iniciativa de Carvajal S.A. en la planificada reforestación de los cerros de Altos de Santa Mónica. Además de proteger el predio de invasiones, en esta ocasión sirvió de amortiguador de los estrepitosos aguaceros. Ojalá el ejemplo se replique para que los vecinos del Centro Comercial Chipichape y Hotel Spiwak motiven un gran proyecto de reforestación de los cerros aledaños hasta llegar a Altos de Menga.  

La segunda es la falta de cultura ciudadana en el apropiado manejo de basuras y adecuado mantenimiento de la filigrana de acequias, zonas verdes y canales de aguas. Tanto en el Canal de la Calle 45N, como el de Santa Mónica, la escorrentía encontró taponamientos a lo largo de su recorrido inundando la infraestructura vial, abnegando los sótanos y los parqueaderos subterráneas de edificios. 

La tercera lección aprendida es que, en los planes de ordenamiento territorial, se hace mención, más no se ejecuta, ni se responsabiliza entidad alguna del diseño y construcción de la canalización independiente entre el alcantarillado con aguas servidas, y el alcantarillado pluvial. 

La cuarta lección es reconocer la respuesta inmediata, y excelente coordinación de la Alcaldía, Gobernación, Bomberos, Policía, Transito, Dagma, Secretaría de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres, EMCALI y CVC, entre otros. 

La quinta lección es más una reflexión; ¿Podemos imaginar el desastre natural ocasionado, si los aguaceros se hubieran extendido por toda la ciudad? En todas y cada una de las comunas de la ciudad, los fenómenos atribuibles al colapso se repiten y replican. Las cuencas de los seis ríos afluentes al Cauca merecen la continuidad de programas de protección, reforestación y mantenimiento. En este sentido el alcalde debe convocar a una gran mesa de trabajo, donde todas las instancias proyecten la ciudad del futuro, la cual no estará exenta a la situación de calentamiento global y consecuente cambio climático. 

Aprovechar la COP-16 para mostrar un modelo de planificación podría ser referente global generando posibilidad de buscar y lograr recursos de cooperación internacional para ejecutar el programa. 

No obstante, sentimos el agua nos llegaba al cuello, la resiliencia de ciudad y ciudadanos es excepcional.

Hace 5 años escribí el artículo titulado ¿Porque colapsa en Invierno? Poco ha cambiado de lo mencionado en aquel momento. Recomiendo su lectura. 

https://guillermoulloatenorio.blogspot.com/2019/04/porque-colapsa-cali-en-invierno.html

Guillermo E. Ulloa Tenorio

Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.