El conocido pensador contemporáneo Yuval Noah Harari comenta: “Para proporcionar a cada uno de los habitantes del planeta el mismo nivel de vida que tienen los norteamericanos prósperos, necesitaríamos unos cuantos planetas más…. pero solo tenemos este.” En otras palabras, el gran enemigo del progreso científico y del crecimiento económico es que vivimos en una biósfera frágil, que día a día la desestabiliza el calentamiento global y la explosión demográfica. O como lo hemos mencionado tantas veces, cada día hay más comensales para un pastel que decrece con la misma velocidad con que aumentan estos.

Por lo anterior, sé que es fácil decirlo, pero difícil en el corto plazo cambiar lo que se ha venido predicando y practicando como la gran panacea del progreso mundial: el crecimiento económico. Algo se hace cuando se habla de la importancia de reciclar, de ahorrar de todo, no solo agua y energía eléctrica, no contaminar mares y ríos y algo fundamental, conservar y expandir los bosques para controlar en parte el calentamiento global. Si este no se detiene, el colapso ambiental o el punto de no retorno se dará antes del año 2050.

En el caso de nuestro país es prioritario, cuando volvamos a tener gobierno, que pensemos con claridad en el presente y en el futuro, en la necesidad de ordenar su marcha y someter totalmente a los grupos guerrilleros al margen de la ley que se acostumbraron a vivir del dañino negocio para nuestra sociedad como es el narcotráfico, próspero gracias a los consumidores de los países con mayores ingresos que el nuestro. Pero esos países en el corto plazo tendrán iguales problemas con el agua y la energía eléctrica. Respecto a la generación eléctrica por la fusión nuclear, que se ha venido descartando por los problemas con la radiación de sus residuos, ya se menciona la necesidad de retornar a ella, pues estamos llegando al límite de la posibilidad de la generación hidráulica, solar o de viento. Igual no dejan de estudiar la fisión nuclear, que al no dejar residuos radioactivos es más limpia.

Muchos de quienes lean ésta nota pensarán que se escribe con pesimismo, pero no es pesimismo, es una realidad que no se quiere ver y que debemos enfrentar. Repetimos que es fácil soñar como la lechera antes de que se le derramara la leche. No olvidemos que en este planeta todos somos finitos, incluido el pastel de sus recursos y máxime como lo decimos al principio: cuando crecen sus comensales el pastel decrece.

Nicolas Ramos Gómez

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP