Más deuda para un sistema que nunca cumplió sus promesas
El Proyecto de Acuerdo 096 solicita autorización para comprometer vigencias futuras y destinar $330.000 millones de un empréstito a la compra de 339 buses para el MIO y pagar con la sobretasa a la gasolina. El argumento oficial es que el Distrito será propietario de la flota, disminuirá los pagos a los operadores y reducirá las transferencias al Fondo de Estabilización y Subsidio de la Demanda (FESDE). No explican, que nunca la alcaldía de Cali, en 20 años que se evidenció desde el acuerdo 192 del 2006, ha cumplido eficientemente con el proyecto.
Sin embargo, el debate en la Comisión de Presupuesto del Concejo adicionalmente a las denuncias de Caliescribe en 20 años. dejó al descubierto una realidad igualmente preocupante: el problema del MIO no son únicamente los buses, sino un modelo institucional, financiero y operativo que durante más de veinte años ha consumido miles de millones de pesos sin ofrecer un servicio digno a los caleños, en rutas, frecuencia y sostenibilidad.
El proyecto pretende resolver una enfermedad estructural con una simple reposición de flota, sin demostrar técnicamente que desaparecerán las largas esperas, la baja cobertura, la ineficiencia operacional, el déficit financiero y la creciente pérdida de usuarios. Más grave aún, el Concejo debe decidir sobre un nuevo endeudamiento sin contar con estudios completos, sin claridad contractual y sin respuestas de Metrocali sobre asuntos esenciales.
Y el Concejo como siempre olvida, la necesidad de evidenciar el cierre financiero del proyecto y su sostenibilidad técnica, económica, financiera y social del STM. Y olvida que los estudios no demuestran, el como se van a reponer esos buses en 5 años, cuando por ser públicos, sean más chatarra.
El fracaso técnico de un sistema que nunca alcanzó su viabilidad
La discusión dejó en evidencia que el verdadero problema del MIO no es la edad de los buses sino el fracaso del modelo operacional. Un sistema donde los usuarios esperan hasta 45 minutos para abordar un vehículo no padece un problema de flota; padece un problema de planificación, programación, gestión y administración.
Después de más de dos décadas, el MIO continúa perdiendo pasajeros mientras aumenta el transporte informal. La ciudad sigue teniendo una demanda insatisfecha que el sistema no logra atender.
Comprar 339 buses no modifica el diseño de rutas, no mejora automáticamente las frecuencias, no corrige la mala integración entre modos de transporte ni elimina las deficiencias de operación que han convertido al MIO en uno de los sistemas masivos más subsidiados del país.
Persistir en la misma estructuracon técnica ibnviable, sometida a un esquema de buses publios, es peor el remedio, que la enfermedad. Eso le pasó a los salvamentos de Guerrero II ( con 2 ministros ayudando ), a Armitage en sobrecosto multiillonario, con Ospina II, en subsidios
Un nuevo rescate financiero pagado por todos los caleños
El Proyecto 096 representa, en la práctica, un mal llamado nuevo rescate financiero del MIO. El Distrito asumirá una deuda de $330.000 millones respaldada por la sobretasa a la gasolina, mientras continúan sin conocerse integralmente los estudios que justifican la inversión. Durante el debate quedaron numerosas preguntas sin respuesta:
- ¿Dónde están los estudios completos?
- ¿Cuál es el verdadero ahorro frente al modelo vigente?
- ¿Cómo impactará la compra de buses las obligaciones existentes con operadores y bancos?
- ¿Cuál será el costo total de mantenimiento, reposición y depreciación de esa flota?
- Que pasara con los litigios contractuales
- Que pasará con la estructuración técnica del STM y su cierre financiero?. No hay evidencias
- Que dice la alcaldia, sobre el crecimiento del parque de motos en Cali, como respuesta al fracaso del MIO?
- Que certifica Movilidad, sobre las n terminales de carros piratas y n terminales de motoratones?
La incertidumbre aumenta porque la fuente de pago depende de la sobretasa a la gasolina, precisamente cuando el país avanza hacia vehículos eléctricos e híbridos que disminuirán ese recaudo. Es decir, se pretende respaldar una deuda de largo plazo con un ingreso que, previsiblemente, tenderá a reducirse, pero que no es solución para operadores , cuyos contratos se firmaron hace 20 años y la operación comenzó hace 17 años.
El costo social de un sistema que perdió la confianza ciudadana
La mayor derrota del MIO es técnica, es jurídica, es ecpnomica, es financiera y es social. Cientos de Miles de ciudadanos dejaron de verlo como una solución de movilidad y comenzaron a buscar alternativas, muchas de ellas informales.
La pérdida de confianza se traduce en menos pasajeros, menores ingresos y mayores subsidios públicos, creando un círculo vicioso que parece no tener fin. Resulta paradójico que, después de invertir durante años enormes recursos públicos, los usuarios sigan denunciando largas esperas, incumplimiento de frecuencias y deterioro permanente del servicio. La movilidad dejó de ser un derecho garantizado para convertirse en una fuente cotidiana de frustración.
Graves vacíos jurídicos e institucionales
El debate dejó además serias preocupaciones sobre la transparencia del proceso. La ausencia del presidente de Metrocali en una audiencia de semejante importancia constituye un mensaje de poca responsabilidad institucional frente al control político.
Tampoco existe claridad sobre los otrosí firmados con los operadores, los compromisos derivados de la Ley 550, las condiciones del comodato de los buses ni las razones jurídicas para mantener un esquema donde el Distrito financia la infraestructura, asumiría ahora la propiedad de la flota y, aun así, los operadores privados seguirían explotando el servicio.
La pregunta formulada en el Concejo resume el fondo del problema: si las vías son públicas y los buses también serán públicos, ¿cuál es exactamente el papel económico y contractual de los operadores privados?. Es tratar de resolver lo viejo contractual con aspirina, cuando no lo han logrado 4 alcaldes, porque la solución es de “aspirinas” y el canceroso, está en enfermedad terminal.
El problema no son los buses; es la corrupción y el modelo
El Proyecto 096 evidencia que Cali continúa intentando salvar al MIO mediante inyecciones sucesivas de recursos públicos, sin revisar las causas que produjeron su crisis. No existe demostración técnica de que 339 buses transformarán un sistema que lleva más de veinte años acumulando déficit, perdiendo pasajeros y requiriendo permanentes rescates fiscales.
Aprobar un nuevo endeudamiento sin información completa, sin estudios plenamente conocidos, sin claridad contractual y sin una reforma estructural de la gobernanza del sistema significaría trasladar nuevamente el riesgo financiero a los contribuyentes.
El MIO necesita que se liquide Metrocali, debe hacerlo el próximo alcalde, No necesita buses nuevos: necesita una transformación técnica y económica y social de su modelo institucional, operacional y contractual. De lo contrario, los $330.000 millones serán como las gigantes inyecciones presupuestales y subsididas de los últimos 4 alcaldes, perdidas y no serán la solución de la crisis, sino otro capítulo de una historia marcada por :
- La corrupción con todos operadores de buses y del SIUR
- La avaricia insaciable de los operadores
- La falta de presidente de Metrocali, que con solvencia técnica y jurídica , trabaje para la ciudad y el sistema , entiendan la quiebra del MIO
- Decisiones costosas, improvisación administrativa y resultados profundamente decepcionantes para Cali.