El acuerdo más importante en los próximos doce años para la ciudad y sus habitantes será el Plan de Ordenamiento Territorial, cuyo proyecto será presentado al concejo distrital en el mes de octubre, con el fin de que para diciembre esté aprobado por dicha corporación.
Aunque la finalidad del Plan de ordenamiento territorial es la organización del territorio adecuándolo a los elementos estructurantes permitiendo un equilibrio y sostenibilidad entre sus diferentes aspectos que redunde en beneficio de todos quienes en el territorio residen o lo visitan. Sin embargo, el enfoque del nuevo documento está centrado en el crecimiento y transformación de la ciudad y de ahí que el cambio en el uso del suelo sea lo determinante en la visión del alcalde, materializado en la renovación urbana de barrios tradicionales, abandonados por las administraciones anteriores, además del “aumento del espacio público” para acercarse al porcentaje de Naciones Unidas de 15 Mts2 por habitante.
De hacer realidad la visión del alcalde a través de la aprobación por el concejo distrital del nuevo POT sin la real participación ciudadana a través del debate público, amplio, reflexivo, analítico y propuestas, en la ciudad se agravarán los problemas y adicionando nuevos, como los relativos a las consecuencias de un indebido manejo del cambio climático, el desarrollo del territorio en función de la densificación y no del agua y la seguridad alimentaria en el área rural.
El que será el tercer plan de ordenamiento territorial de la ciudad, sienta las bases del que será el primer POT del Aérea Metropolitana del Suroccidente que sin duda vendrá posteriormente, con el cambio de uso del suelo en los corredores que conectan a Puerto Tejada con la ciudad y en el corredor de la vía Cali Palmira que aunque esta ciudad no hace parte de AMSO como tampoco Yumbo, las zonas de Cali tendrán fuerte desarrollo urbanístico, sin medir las consecuencias entre otras, de movilidad y transporte y sin una política demográfica concertada con los mandatarios de los municipios vecinos.
El viernes 3 de julio durante la conmemoración de los 216 años del grito de independencia de Cali, el alcalde Eder manifestó “la ciudad enfrenta una nueva etapa enfocada en su recuperación y crecimiento…le estamos apostando a ese renacer de Cali y tiene que estar basado en nuestra historia, basado en la inclusión, basado en la unión, y basado en la reconciliación”.
La recuperación y el crecimiento de la ciudad no debe continuar la visión de los anteriores mandatarios locales plasmada en los POT y en los planes de desarrollo de convertir la economía de la ciudad en una economía terciaria o de servicios y el territorio en una fuente de enriquecimiento para unas cuantas empresas constructoras que ven en cada Mt2 la posibilidad de “crear” desarrollos urbanísticos que modifican los microclimas, contaminan el aire por las micropartículas que genera el incremento de carros y motos circulando en las pocas, estrechas y congestionadas vías de la ciudad, aumenta los problemas sociales y económicos al atraer personas de municipios y departamentos vecinos ilusionadas en satisfacer sus necesidades vitales en esta ciudad.
Los cambios que se pretenden introducir al ordenamiento del territorio so pretexto de incorporar la ciudad en los procesos de desarrollo urbanístico también traerán un incremento exorbitante en el precio de la tierra y del Mt2 de construcción, la consecuente exclusión del territorio de sus antiguos propietarios y habitantes y la llegada de nuevos propietarios y habitantes con mayor capacidad de pago, proceso que en el mundo se conoce como gentrificación, como sucederá en los barrios La Base, Industrial , Villa Colombia y vecinos a La Base Aérea que será trasladada de lugar con el argumento de que se contribuye con el progreso de la ciudad y para que el predio no regrese a sus propietarios originales, se destinará el 56% para espacio público, el 14% para equipamientos del desarrollo de la Unidad Deportiva de Oriente y el 30% para desarrollar proyectos de vivienda, comercio, servicios, nuevas vías, etc., además de los proyectos de vivienda en construcciones en altura en los barrios vecinos con las consecuencias de gentrificación, habitantes que engrosarán la lista de pauperizados por un modelo de ciudad que no los tuvo en cuenta dando prevalencia al interés particular.
En el sector, varias empresas constructoras tienen cerrados los predios de las antiguas bodegas de grandes empresas en la ciudad con anuncios de proyectos urbanísticos. Lograron que la Base Aérea cediera a la limitación de construcciones en altura permitiéndolas y así, los costos sociales, económicos, ambientales, paisajísticos, le quedan a la ciudad y a sus habitantes, en un claro desequilibrio costo beneficio donde los empresarios obtienen jugosas ganancias.
Considerar que la priorización por nuevos modos de transporte para que el vehículo no sea el eje central del transporte y las personas estén en el centro de la planificación, no deja de ser más que una ilusión porque la bicicleta en una ciudad con el clima, el tamaño y la topografía de Cali no permite que muchas personas utilicen ese medio que los desfavorece por salud, edad, distancia, en los trayectos, etc.
Es urgente que en el concejo distrital se realice una discusión profunda del contenido del proyecto de acuerdo cuando se radique, en tanto que las autoridades distritales tienen la obligación de garantizar la participación democrática de los ciudadanos, por cuanto es un asunto de interés general, cuyo estudio no puede reducirse al análisis exclusivo de la administración y un pequeño grupo de técnicos y académicos como ha ocurrido con los dos anteriores POT.
ADENDA: Dos fechas históricas se conmemoran en Cali durante el mes de julio, la primera, el grito de independencia el viernes 3 rindiendo homenaje al prócer de la independencia caleña, don Joaquín de Cayzedo y Cuero, quien para la época se desempeñaba como presidente del Cabildo. y, la segunda, la fundación de la ciudad el 25. A pesar de la connotación histórica de ambos acontecimientos, en momentos de la fractura social, el descontento generalizado con la gestión pública en la ciudad y los llamados a la rebeldía mediante la “resistencia civil pacífica” que guardan alguna similitud con los hechos que antecedieron al 10 de julio de 1810, la administración central pone de presente la poca o ninguna importancia a estas conmemoraciones especialmente la del 3 de julio, que con actos protocolarios tradicionales, a la antigua usanza, discursos y condecoraciones pretendió rememorar la histórica fecha sin alcanzar a dimensionar su significado en momentos de la confrontación política profundizada después de la elección presidencial.
La llamada “agenda cultural, ambiental y patrimonial para que caleños y visitantes se reencuentren con la historia, la naturaleza y el patrimonio de la ciudad”, es el eje central de la conmemoración de los 490 años de la fundación enfocada en destacar y promover actividades artísticas y avistamiento de aves, eventos importantes, pero una celebración histórica para la ciudad en medio de la coyuntura política, debe realizarse con foros, debates, como parte de una verdadera democracia participativa para entender la historia en el contexto de los acontecimientos y, lo que hoy es la ciudad caótica, cuyos gobernantes siguen privilegiando los grandes negocios dejando de lado aspectos esenciales relacionados con el cumplimiento de los fines del Estado Social de Derecho
La adenda cultural, ambiental y patrimonial se convierte en una frase de un discurso sin contenido en una ciudad que no ha respetado ni protegido el patrimonio ni el ambiente ni el paisaje en sus diferentes formas y manifestaciones, a pesar de su importancia constitucional como derechos colectivos.