Las primeras definiciones económicas del ministro de Hacienda anunciado por Abelardo de la Espriella dibujan una hoja de ruta basada en austeridad, reducción del gasto público y rechazo a una nueva reforma tributaria, mientras advierte sobre una deuda que, según sus declaraciones, compromete el futuro fiscal del país.
La discusión sobre el futuro económico del país
Con el anuncio de Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda por parte del presidente electo, Abelardo de la Espriella, el mensaje fue contundente: el ajuste no empezará con nuevos impuestos, sino con un recorte al tamaño del Estado.
La reforma tributaria del gobierno saliente
En declaraciones entregadas a RCN y a Blu radio, Gómez Martínez calificó la reforma tributaria promovida por el gobierno saliente como “inoportuna” y aseguró que carece de legitimidad. Su postura marca un distanciamiento de la política fiscal reciente y anticipa un cambio de enfoque, centrado en la reducción del gasto público como principal herramienta para enfrentar el desequilibrio de las finanzas nacionales.
El panorama que describe es preocupante. Según afirmó, el próximo gobierno recibiría un escenario complejo por el elevado nivel de endeudamiento, que cifró en 1.200 millones de dólares, equivalente al 65 % del PIB, además de un déficit fiscal que, a su juicio, no refleja plenamente la realidad en las cifras oficiales divulgadas hasta ahora.
Reducir gasto
Para Gómez Martínez, el primer paso será revisar el crecimiento del aparato estatal. Sostiene que el Gobierno debe dar ejemplo reduciendo el gasto, frenando nuevas contrataciones y limitando inversiones que considere innecesarias. La premisa es clara: antes de exigir un mayor esfuerzo tributario a ciudadanos y empresas, el Estado deberá demostrar disciplina en el manejo de los recursos públicos.
La reducción del aparato estatal es una de las principales banderas del nuevo gobierno. “Es así de sencillo, no hay plata para pagar 19 ministerios, y ministerios además con unas nóminas que crecen y crecen innecesariamente. Entonces tenemos que hacer ese apretón”, mencionó a su turno el ministro que apuntó que aún no están definidos los ministerios.
¿Habrá una tributaria? Gómez calificó la nueva tributaria que prepara el gobierno saliente como una muestra del “fracaso de la política de finanzas públicas”. Pero, al mismo tiempo, evitó descartar que la administración entrante presente la suya. La diferencia, dijo, es que sería una reforma enfocada en impulsar el crecimiento económico y no en cerrar huecos fiscales. “Una reforma tributaria para estimular el crecimiento (…) Todo es mejor en economía si uno tiene crecimiento y tiene inflación”.
Revisión del presupuesto. El ministro entrante anunció que revisarán el Presupuesto General de 2026 para buscar espacio fiscal y que el de 2027 crecerá por debajo de la inflación. “No estamos para seguir la fiesta. La fiesta se acabó porque se acabó el espacio”.
El giro en Ecopetrol. Gómez confirmó que el gobierno buscará retomar la exploración y explotación de hidrocarburos como eje de la política energética. “Nos hemos empobrecido energéticamente (…) sin energía no hay economía”, Sobre el futuro de la presidencia de Ecopetrol, en medio de los líos de Ricardo Roa, evitó anticipar decisiones y aseguró que será el presidente electo quien anuncie los cambios en la compañía.
Entre sus principales propuestas están reducir el tamaño del Estado en un 40%, eliminar el impuesto del 4×1.000 y ofrecer créditos con tasas de interés del 2 %.
Inviabilidad económica, fiscal y social del país
Desde el equipo político de Abelardo de la Espriella también se insiste en que la prioridad será enfrentar lo que han denominado la inviabilidad económica, fiscal y social del país, un diagnóstico que, según sus voceros, exige decisiones inmediatas para recuperar la confianza de los mercados y estabilizar las finanzas públicas.
Las primeras declaraciones del futuro responsable de la política económica dejan entrever que el debate ya no girará exclusivamente alrededor de cuánto recaudar, sino sobre cuánto está dispuesto el Estado a reducir su propio gasto. Ese será, probablemente, el primer gran pulso político y económico que marcará el inicio de la nueva etapa.
La transición: Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo