Según el DLE, una ciudad es un conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento (Alcaldía y Concejo) cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas; por lo que una ciudad pequeña es solo un pueblo, o sea una población de menor categoría según el DLE, y una muy grande ya es una megaciudad, la que, según la ONU, es un núcleo urbano con un área metropolitana con más de diez millones de habitantes, y que para 2030 habrá entre 43 o 44 megaciudades; entre ellas Bogotá.

         El crecimiento poblacional de las ciudades inevitablemente las afecta al generar mayor contaminación ambiental, agotamiento de los recursos hídricos, aumento de residuos y basuras,  demanda de más servicios de educación, salud y transporte; más el aumento de los conflictos y la delincuencia; y por supuesto mayor demanda de vivienda, lo que lleva a la necesidad de la expansión urbana de la ciudad, la que suele ser desordenada, como lamentablemente ha sido el caso de Cali desde mediados del siglo XX.

         En conclusión, y considerando que el área metropolitana es una amplia región urbana que incluye una ciudad central principal y los municipios circundantes estrechamente relacionados con ella y que dependen entre sí, lo pertinente en Cali, cuya área metropolitana se acerca a los tres millones de habitantes, es que esta ciudad no crezca tanto, pero si lo hagan las vecinas, como Yumbo y Jamundí, y lo mismo las de la subregión sur del valle alto del río Cauca, como Palmira, Buga y Santander de Quilichao.

         Como ha sido propuesto por un grupo de profesionales interesados en el tema, sería conveniente dividir a Cali en “ciudades dentro de la cuidad” completando las subcentralidades de las que ya se han ido conformando espontáneamente cerca a los principales cruces transversales con un nuevo eje urbano-regional, norte-sur, a lo largo del corredor férreo. Serían, al norte, Chipichape y Menga, luego el Centro, y al sur, Marasataca (Barrios, Mariano Ramos, San Judas Tadeo y Cañaverales) y Universidades.

         Los cerca de tres millones de habitantes actuales del área metropolitana de Cali quedarían repartidos en cada una de esas cinco “ciudades dentro de la ciudad”, más las dos vecinas “ciudades fuera de la ciudad” ya mencionadas. O sea que en promedio cada una tendría unos 430.000 habitantes. Serian siete “ciudades” pequeñas alrededor de su propia sub-centralidad, y cada una de ellas a su vez dividida en pocos sectores, varios barrios, y estos en unas cuantas supermanzanas de solo tránsito vehicular local.

         A dichas sub-centralidades se podría llegar caminando o en bicicleta; y en ellas los habitantes de esas ciudades pequeñas podrían trabajar, comerciar, estudiar, hacer deporte y divertirse, además de encontrarse y compartir su vida doméstica, social y política. Sub-centralidades urbanas, ligadas a la infraestructura vial de la ciudad, en relación con la accesibilidad de las personas, que serían centros de atracción, convergencia y jerarquía, donde se concentran funciones colectivas, comerciales, culturales o de gobierno.

         La vida en estas pequeñas “ciudades” tendría parte del encanto de los pequeños pueblos, por su tranquilidad,  conexión con la naturaleza, menos estrés gracias a la reducción de ruido y la contaminación, lo que permite disfrutar de un estilo de vida más relajado y saludable; y poder contar con lo que ofrece, a poco tiempo de recorrido, el Centro Histórico de la ciudad, en tanto cultura, espectáculos y recreación, junto con la vista a sus cerros patrimoniales: Las Tres Cruces, Cristo Rey, y el de La Bandera.

Benjamin Barney Caldas

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.