La segunda vuelta presidencial llega a su desenlace con dos candidatos que representan estrategias, estilos y narrativas completamente distintas. Abelardo de la Espriella enfrenta los últimos días de campaña administrando una ventaja que diversas encuestas le atribuyen desde hace varias semanas. Iván Cepeda, por el contrario, se juega sus últimas cartas en las calles, buscando movilizar electores y construir una remontada que altere las tendencias.

La diferencia no es menor. Mientras uno proyecta estabilidad, confianza en el establecimiento empresarial , en USA y  en el triunfo, el otro necesita generar una ola de participación capaz de cerrar la brecha electoral.

La sombra de Petro sobre la campaña

Uno de los elementos más visibles de esta segunda vuelta ha sido la influencia del presidente Gustavo Petro en el debate político. Como principal referente ideológico y jefe natural del sector que respalda a Iván Cepeda, sus intervenciones vulnerando la ley, han tenido un impacto permanente sobre la campaña.

Tras la primera vuelta, diversos sectores cuestionaron que Petro no reconociera los resultados electorales. Cepeda terminó aceptándolos días después, cuando el panorama institucional e internacional,  ya había ratificado la legitimidad de los escrutinios. Ahora, en la antesala de la 2a vuelta, las denuncias presidenciales sobre un eventual fraude han vuelto a ocupar la agenda pública sin que hasta el momento se hayan presentado pruebas que respalden tales afirmaciones.

Esta situación ha contribuido a aumentar la tensión política y a profundizar la polarización entre los dos sectores en disputa.

El debate que nunca ocurrió

Otro hecho de la campaña fue la ausencia de un debate presidencial en la segunda vuelta. Abelardo solicitó durante varios meses la realización de encuentros públicos para confrontar propuestas y visiones de país, Cepeda no contestó.

Paradójicamente, cuando fue derrotado  Cepeda,  surgió el interés de realizar debates, pero para entonces el ambiente político ya se encontraba deteriorado por los constantes enfrentamientos verbales, acusaciones mutuas y expresiones de creciente agresividad entre militantes, dirigentes y candidatos de las campañas. El resultado fue una campaña presidencial sin el principal escenario de confrontación democrática de ideas.

La revolución digital

Si algo deja esta elección es la consolidación de una nueva forma de hacer política. Abelardo construyó su crecimiento electoral desde las redes sociales, reduciendo la dependencia de las maquinarias, los directorios partidistas y hasta de numerosos dirigentes regionales cuya incidencia fue menor que en procesos anteriores.

La conversación digital terminó convirtiéndose en un escenario tan importante como las plazas públicas y los grandes eventos políticos.

El país que decidirá el domingo

Más allá del resultado, Colombia parece asistir al final de un ciclo político y al nacimiento de otro. La disputa ya no se libra exclusivamente en las estructuras partidistas ni en los medios tradicionales, sino en la interacción directa entre líderes y ciudadanos.

En la recta final, Abelardo administra una ventaja construida desde la oposición, comunicación digital y el discurso de cambio institucional. Cepeda apuesta por la continuidad petrista, movilización territorial y por la capacidad de sus bases para revertir los pronósticos. El domingo no solo se elegirá un presidente; también se pondrán a prueba dos modelos de liderazgo y dos maneras distintas de entender la política colombiana.

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Redacción