*Redacción

En un encuentro institucional en Barranquilla, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, recibió al alcalde de Cali, Alejandro Eder, para abordar temas clave de la agenda regional y nacional. Ambas autoridades dialogaron sobre estrategias prioritarias como el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, la reactivación económica del suroccidente del país y el desarrollo de obras de infraestructura fundamentales para la capital del Valle del Cauca. La cita reafirmó el compromiso de trabajar de manera articulada entre el Gobierno Nacional y los entes territoriales, trazando una hoja de ruta orientada a impulsar la inversión socia

Un gesto protocolario que abrió un debate mayor: si el alcalde de Cali entendió o no el mensaje político que dejaron los ciudadanos en las elecciones de 2026, respecto a la agenda de obras para la ciudad.

El presidente electo, Abelardo de la Espriella, recibió al alcalde Eder

La fotografía que eclipsó la reunión

La primera fotografía política entre el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y el presidente electo, Abelardo de la Espriella, dejó una imagen imposible de ignorar. Mientras el presidente electo invitaba a colocarse firme por la patria el alcalde mantuvo una postura social. Más allá de las interpretaciones que pueda suscitar esa escena, la imagen terminó convirtiéndose en el símbolo de una reunión donde también pareció faltar sintonía política.

El mensaje de las urnas en Cali

Toda elección produce un mandato ciudadano. Las 3 elecciones de 2026 dejaron en Cali un mensaje: los caleños reclamaron un cambio de prioridades. Una ciudad donde el 81 % de la población pertenece a los estratos 1, 2 y 3 espera que el Estado concentre sus esfuerzos en reducir las brechas sociales, mejorar la calidad de la educación, reducir la excesiva informalidad laboral de la ciudad, derrotar la subnormalidad y generar oportunidades para quienes históricamente han sido excluidos.

Sin embargo, esa agenda no pareció ocupar el interés del alcalde con el nuevo presidente.

Una agenda que privilegia el concreto

Alejandro Eder inició la reunión solicitando mayor respaldo para la seguridad y posteriormente insistió en destrabar proyectos como el Tren de Cercanías, la Universidad de Oriente, la renovación de la flota del MIO y otras obras de infraestructura. Todos son proyectos importantes.

Pero la política también consiste en establecer prioridades. Y la gran pregunta es si esas prioridades corresponden al momento social que vive Cali. La ciudad necesita proyectar futuro en infraestructura  , pero requiere movilidad social…..sobre todo inversión en las personas.

El presidente electo, Abelardo de la Espriella, recibió al alcalde Eder

La seguridad comienza con la inclusión

El alcalde volvió a colocar la seguridad como el primer desafío de la ciudad..

Las ciudades no derrotan la violencia solamente con más fuerza pública. La derrotan cuando disminuyen la pobreza, mejoran la educación, generan empleo y ofrecen oportunidades reales para que los jóvenes no encuentren en la ilegalidad su única alternativa.

La inseguridad suele ser la consecuencia visible de una exclusión social mucho más profunda.

Las grandes ausentes: vivienda y educación para los obres

Sorprende que el alcalde no haya puesto como prioridad una política masiva de Vivienda de Interés Prioritario para los hogares de menores ingresos ni un gran acuerdo nacional para fortalecer la calidad de educación pública en los estratos 1, 2 y 3.

Si el nuevo gobierno representa una oportunidad para redefinir las prioridades nacionales, Cali debía llegar con una agenda social ambiciosa y transformadora. En cambio, el protagonismo volvió a recaer sobre los megaproyectos.

Una relación institucional, no necesariamente política

El encuentro también dejó gestos de cooperación. El alcalde agradeció que Cali fuera escogida como sede de la posesión presidencial y ofreció el edificio de la antigua FES como sede alterna de la Presidencia de la República. Sin embargo, esa cordialidad institucional no borra los antecedentes.

Durante la campaña presidencial, Abelardo de la Espriella fue uno de los críticos más fuertes de la administración de Alejandro Eder. Cuestionó especialmente sus resultados en seguridad e incluso afirmó que el alcalde estaba haciendo un mal trabajo y que debía dar un paso al costado…”jubilarse”.

Por ello, la fotografía del encuentro parece reflejar una relación que apenas comienza a construirse y donde todavía persisten diferencias políticas evidentes.

Cuando los símbolos hablan

En política, las imágenes nunca son neutrales. La fotografía del saludo protocolario probablemente será recordada mucho más que los comunicados oficiales.

Terminó simbolizando una percepción: que entre el alcalde y el presidente electo aún no existe una plena sincronía política. Y esa falta de sincronía también parece reflejarse en las prioridades que Eder llevó a la mesa.

Gobernar la ciudad que votó

La gran pregunta que deja este primer encuentro no es si habrá recursos para el Tren de Cercanías o para el MIO. La verdadera pregunta es si el alcalde comprendió que el mandato ciudadano de 2026 exige poner primero a las personas y después al concreto.

Cali necesita obras.

Pero necesita, con mayor urgencia, cerrar las brechas sociales que explican buena parte de su violencia, su pobreza y su falta de oportunidades.

Porque la mejor política de seguridad comienza cuando un niño del oriente de Cali recibe la misma educación, las mismas oportunidades y la misma esperanza que cualquier otro ciudadano.

Las urnas hablaron. Ahora corresponde a sus gobernantes demostrar que las escucharon.

 

Redacción