La primera vuelta presidencial dejó un resultado que redefine el escenario político colombiano. Con 10.359.112 votos, equivalentes al 43,74 % del total, Abelardo de Espriella se convirtió en el candidato más votado del país y obtuvo una ventaja frente al aspirante del gobierno, Iván Cepeda Castro, quien alcanzó 9.687.021 sufragios, correspondientes al 40,90 %. La diferencia entre ambos fue de 672.091 votos en una elección marcada por la polarización y la alta movilización electoral.

El preconteo se desarrolló con un nivel de consolidación prácticamente total. La Registraduría reportó 121.985 mesas escrutadas de un total de 122.020, lo que representa el 99,97 % de las mesas instaladas en el país. Con una votación total de 23.973.687 sufragios, el resultado mostró una competencia concentrada principalmente entre dos proyectos políticos que dominaron el debate nacional durante la campaña.

Detrás de los dos candidatos principales quedaron Paloma Valencia, con 1.639.247 votos y el 6,92 %; Sergio Fajardo, con 1.008.734 votos y el 4,25 %; y Claudia López, con 225.459 votos, equivalentes al 0,95 %. La diferencia entre el primero y el tercer lugar reflejó la concentración del voto en torno a dos bloques políticos, mientras las demás candidaturas quedaron sin capacidad de disputar el paso a la segunda vuelta.

El resultado territorial mostró un país dividido entre las principales ciudades y varias regiones intermedias. Iván Cepeda Castro obtuvo ventaja en Bogotá y Cali. En la capital del país alcanzó 1.706.249 votos frente a los 1.543.517 de Abelardo de Espriella. En Cali, Cepeda logró 541.270 sufragios, mientras De Espriella consiguió 371.718.

Sin embargo, Abelardo de Espriella consolidó una diferencia importante en Medellín, donde obtuvo 676.358 votos frente a 300.729 de Cepeda Castro. En Barranquilla la disputa fue más cerrada: Cepeda alcanzó 281.123 votos y De Espriella llegó a 272.331, con una diferencia reducida entre ambos candidatos.

El resultado confirmó que la elección presidencial se convirtió en una confrontación entre dos modelos políticos con capacidad de movilizar amplios sectores del electorado. De Espriella logró consolidar apoyos en regiones donde el discurso de seguridad, inversión y oposición al gobierno nacional tuvo mayor recepción. Cepeda, por su parte, mantuvo una base fuerte en centros urbanos y sectores alineados con la continuidad del proyecto político del actual gobierno.

La segunda vuelta se desarrollará en un contexto de alta competencia. Los votos de las candidaturas que quedaron por fuera serán determinantes para definir el próximo presidente. También será decisiva la participación electoral, que en esta primera vuelta mostró un nivel alto de movilización ciudadana y dejó un escenario abierto para la etapa definitiva de la campaña presidencial.

Redacción