El más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) confirma que América Latina mantiene un crecimiento agregado relativamente estable, aunque con marcadas diferencias entre países. En ese contexto, Colombia muestra una recuperación frente a 2024, pero pierde protagonismo en el ranking regional y enfrenta desafíos estructurales que limitan su potencial.
En 2025, la economía colombiana creció 2,6%, un punto porcentual más que el año anterior. Sin embargo, este resultado fue insuficiente para destacar en el escenario latinoamericano. De los 32 países analizados, Colombia ocupó el puesto 20 en crecimiento del PIB, quedando por debajo de varias economías medianas y pequeñas que lograron un mayor dinamismo.
Aunque el país superó en expansión a potencias regionales como Brasil, Chile, Uruguay y México, el desempeño sigue siendo moderado. El avance responde en parte a una recuperación gradual tras el débil 2024, pero no representa un repunte estructural sólido.
Uno de los principales factores que limitaron el crecimiento fue el entorno macroeconómico interno. Según David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, las altas tasas de interés y la persistencia de la inflación restringieron el consumo y la inversión. La política monetaria contractiva, necesaria para contener los precios, terminó afectando el ritmo de la actividad productiva.
A esto se suma el deterioro fiscal. Colombia, junto con Brasil, ha mostrado un empeoramiento en sus cuentas públicas en los últimos años. Este desbalance reduce el margen de maniobra del Gobierno para impulsar la economía mediante gasto o estímulos, en un momento en que la inversión privada aún no despega con fuerza.
Mientras Colombia avanzó de manera moderada, otros países encabezaron el crecimiento regional.