El crecimiento económico de Colombia en 2025 dejó un sabor mixto. Aunque el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 2,6%, superando el débil 1,5% registrado en 2024, el resultado quedó por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaban una expansión entre 2,8% y 2,9%. La cifra confirma una recuperación moderada, pero insuficiente frente al optimismo inicial.
Las señales de desaceleración se hicieron más evidentes en el último tramo del año. Durante el cuarto trimestre de 2025, la economía creció apenas 2,3% anual y un marginal 0,1% frente al trimestre anterior. Estos datos muestran una pérdida clara de impulso y anticipan un entorno más desafiante hacia adelante.
Un cambio importante fue la composición del crecimiento. De acuerdo con el análisis de Investigaciones Bancolombia, el dinamismo se concentró más en el gasto público y menos en el sector privado, generando un crecimiento menos balanceado. Esto implica que la economía perdió fortaleza estructural, al depender menos de la inversión y la actividad empresarial.
Los sectores productivos reflejaron esa pérdida de tracción. En términos trimestrales se registraron caídas en agro, industria, construcción, actividades financieras y comunicaciones. Estos retrocesos evidencian un debilitamiento en la base productiva del país.
En contraste, el consumo se consolidó como el principal motor de la economía. El consumo privado creció 3,6% en 2025, el mayor ritmo en tres años. BBVA Research calificó el desempeño como “consumo-intensivo”, lo que significa que el crecimiento estuvo impulsado principalmente por el gasto de los hogares.
El punto más débil fue la inversión. En el cuarto trimestre cayó 2,9% anual y en todo el año apenas logró crecer 1,3%. El sector construcción fue el más afectado. Esta debilidad compromete la sostenibilidad futura del crecimiento, ya que sin inversión no se amplía la capacidad productiva ni se fortalece la generación de empleo.
El inicio de 2026 tampoco muestra un panorama particularmente sólido. El indicador NowCast estimó un crecimiento de 2,7%, por debajo del 3% previo, lo que sugiere un arranque con menor dinamismo.
En el frente externo, el aporte fue limitado. Mientras las importaciones crecieron 8,4%, las exportaciones apenas avanzaron 1,8%. Esto refleja una mayor dependencia de la demanda interna y un menor impulso del comercio exterior.
De cara a 2026, persisten varios factores de riesgo: tasas de interés todavía elevadas, inflación persistente, revaluación del peso, incertidumbre política y fiscal, y una posible moderación del empleo.
Colombia sin crisis inmediata, pero sí una pérdida gradual de tracción económica.
La dependencia del consumo y del gasto público deja a la economía en una posición vulnerable. Para sostener el crecimiento en los próximos años, será fundamental que la inversión recupere protagonismo y que los sectores productivos retomen dinamismo.