Entre 2016 y 2019, el Valle del Cauca avanzó en la recuperación fiscal tras años de debilidad financiera. Se ejecutaron acciones de saneamiento de pasivos, control del gasto y fortalecimiento administrativo, lo que permitió recuperar credibilidad ante el Gobierno Nacional y los organismos de control, facilitando el acceso a recursos y cofinanciaciones.
La Gobernación consolidó un esquema de articulación con gremios, empresarios y universidades, orientado a competitividad, innovación y empleo, con énfasis en Cali y su entorno regional. Esta coordinación fortaleció la planificación y ejecución de políticas públicas. En infraestructura, se impulsaron proyectos viales y logísticos de alcance departamental y nacional. Se priorizó la red secundaria y terciaria, mejorando la conectividad entre municipios y el transporte de productos agrícolas. Estas intervenciones tuvieron impacto local, sin modificar de forma estructural el sistema vial.
Santiago de Cali, entre 2016 y 2019,
Cali experimentó desafíos estructurales: Seguridad, no logró resultados esperados, ni en informalidad laboral, 2 problemas grandes de la ciudad. Expansión de cobertura educativa básica y media, aunque la calidad aún presentaba brechas entre barrios del norte y sur de la ciudad.
Con nueva deuda publica, el Marco Fiscal de Mediano plazo, quedó inviable, no reconocido oficialmente, pero incumplimiento en obligaciones como en obras cobradas por valorización sin construir y aportes al transporte MIO. Incremento en oferta de educación técnica y tecnológica, especialmente con universidades como la Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana Cali promoviendo programas de innovación. Mayor promoción de la cultura urbana y tradicional, con eventos como la Feria de Cali, apoyando el turismo y cohesión social.
La ciudad continuó enfrentando problemas de criminalidad, especialmente en comunas del sur y oriente.
Hubo el primer estallido social en esta generación, con un manejo errático del alcalde, Maurice Armitage. la percepción de inseguridad seguía alta.
Mejora en cobertura de salud primaria y vacunación. Avances en programas de nutrición y atención a población vulnerable, incluyendo programas para desplazados y familias en situación de pobreza.
Plan de salvamento al STM MIO, de Cali, que fracasó. Iniciativas de movilidad sostenible: expansión de ciclorrutas y mejoramiento de transporte público en ciertos corredores. Finalmente fracasaron
Entre 2016 y 2019, la ciudad enfrentó desafíos ambientales asociados al crecimiento urbano y al cambio climático:
Mejoras en cobertura de acueducto y saneamiento básico, pero persistían problemas de acceso y calidad en perímetro urbano y zonas periféricas.
Control de ríos urbanos como el Río Cali y programas de recuperación ambiental, aunque insuficientes frente a la contaminación industrial y doméstica.
Programas de transporte sostenible y peatonalización buscaban reducir emisiones, especialmente en el centro y zonas comerciales.
La cobertura vegetal urbana seguía siendo limitada en comunas más densamente pobladas
Persistían problemas de disposición irregular de residuos sólidos en zonas periféricas.
Buenaventura ocupó un lugar central en la agenda departamental.
Se destinaron recursos a salud, educación e infraestructura básica, manteniendo la presencia institucional en un territorio con alta conflictividad social. Los avances fueron limitados frente a la magnitud de los problemas, pero permitieron sostener servicios esenciales.
En seguridad, el departamento enfrentó economías ilegales y criminalidad urbana mediante coordinación con la Fuerza Pública, acciones preventivas y fortalecimiento institucional.
La educación fue priorizada mediante el sostenimiento del sistema oficial, mejoras en infraestructura —especialmente rural—, continuidad del Programa de Alimentación Escolar y estrategias de permanencia estudiantil. Aunque los resultados en calidad fueron desiguales, se mantuvo la cobertura.
Administración Dilian Francisca Toro (2016–2019), orden financiero heredado y gestión
Permitió ejecutar recursos con mayor continuidad, controlar el endeudamiento y recuperar la planificación de mediano plazo. Un eje central fue el fortalecimiento del sistema de salud, con inversiones en hospitales y saneamiento financiero de varias ESE, consolidando la red hospitalaria pública.
Estas inversiones resultaron clave para que el departamento contara con una base operativa más sólida al inicio de la emergencia sanitaria de 2020.