En Cali, las condiciones laborales del personal de salud se han convertido en un termómetro del sistema. Cuando un servicio funciona con turnos incompletos, contratos cortos o pagos demorados, el impacto no se queda en el trabajador: se traduce en demoras, rotación permanente y pérdida de equipos con experiencia. En los últimos dos años, la ciudad ha vivido una mezcla de ajustes tras la pandemia, tensiones financieras y una conversación más abierta sobre la precarización de quienes sostienen la atención.

La experiencia más repetida entre 2024 y 2025 ha sido la inestabilidad contractual. Para una parte del talento humano, la vinculación sigue dependiendo de órdenes de prestación de servicios, contratación por horas o esquemas tercerizados que no garantizan prestaciones ni continuidad. Ese panorama ha sido denunciado por organizaciones y trabajadores, que señalan que una proporción alta del sector continúa en modalidades “no laborales” sin garantías mínimas.

El segundo factor es el retraso en pagos, especialmente para quienes trabajan por prestación de servicios o mediante intermediación. En Cali, profesionales han denunciado incumplimientos en el pago de honorarios y falta de respuesta efectiva pese a reuniones con las entidades encargadas. A escala nacional también se reportan demoras de tres y cuatro meses, lo que obliga a muchos a endeudarse o sostenerse con turnos extra en distintos empleos.

A lo anterior se suma la carga laboral. La presión no se mide solo por el número de pacientes, sino por el déficit de personal en momentos pico, la exigencia de cumplir metas e indicadores y el desgaste que se produce cuando usuarios llegan frustrados por fallas de acceso. La rotación constante rompe equipos y debilita la cultura de seguridad del paciente. En enfermería y auxiliares, la sobrecarga suele sentirse con más fuerza, porque terminan asumiendo tareas adicionales para “sacar el turno”.

En seguridad y salud en el trabajo hubo avances parciales. En paralelo, han existido mesas de diálogo con asociaciones y sindicatos en distintas instituciones, con resultados desiguales, pero con mayor visibilidad del problema. Varias IPS reforzaron protocolos y dotación, pero el debate se movió hacia el riesgo psicosocial: agotamiento, estrés, fatiga por turnos extendidos y dificultades para conciliar vida familiar. En la práctica, no siempre se traduce en rotación equilibrada, pausas reales o refuerzo de personal cuando aumenta la demanda.

En 2025, el tema volvió a subir de tono por nuevas denuncias públicas sobre retrasos e incumplimientos en contratación. Ese ruido es importante: obliga a que gerencias y autoridades expliquen cronogramas de pago, revisen tercerizaciones y muestren rutas de respuesta para quejas. También abre un espacio para reportar sin sentir que hacerlo implica “cerrarse puertas” en futuras vinculaciones, un temor frecuente cuando el contrato se renueva cada pocos meses.

¿Cómo pedir ayuda si trabajas en salud en Cali y estás enfrentando incumplimientos? Hay una ruta práctica en tres niveles: institución, autoridad laboral y organismos de control.

Primero, dentro de la institución. Si hay retraso en pago, sobrecarga, incumplimiento de turnos, riesgos ocupacionales o acoso, documenta: contrato, órdenes de servicio, soportes de pago, planillas, correos y horarios. Con eso, radica por escrito en Talento Humano o Contratación y solicita respuesta con fecha. Si el problema es de convivencia o acoso, acude al Comité de Convivencia Laboral; si es de seguridad y salud, al área de SST para que el caso quede en acta con plan de intervención.

Segundo, autoridad laboral. Cuando el conflicto es por pagos, vinculación irregular, intermediación o incumplimiento de derechos mínimos, la ruta es el Ministerio del Trabajo (inspección laboral) para que abra actuación administrativa. Las denuncias colectivas también pesan: en diciembre de 2025 se reportó la radicación de quejas ante MinTrabajo y la Procuraduría para exigir garantías laborales en el sector.

Tercero, control y orientación. La Personería de Cali y la Defensoría del Pueblo orientan y reciben quejas cuando se vulneran derechos. Si el problema compromete la continuidad del servicio, también es pertinente informar a la Secretaría de Salud Distrital, que puede activar seguimiento y mediación según el caso.

Mejorar las condiciones laborales del personal de salud en Cali no es un tema “interno” de las IPS. Es parte de la calidad y la seguridad de la atención: sin estabilidad, pagos oportunos y turnos humanos, no hay sistema que aguante.

Ana Lucia Arango M