La historia clínica electrónica (HCE) se ha convertido en uno de los pilares de la transformación digital del sistema de salud en Colombia. En ciudades como Cali, su implementación ha pasado de ser un proyecto piloto a una herramienta cotidiana en hospitales públicos, clínicas privadas y centros de atención primaria. Más allá de la digitalización de archivos, la HCE ha cambiado la forma en que se registra, consulta y usa la información de los pacientes.

En los últimos dos años, Cali ha avanzado en la integración de plataformas digitales para el manejo de historias clínicas, especialmente en la red pública de salud. Instituciones adscritas a la Alcaldía y a la Secretaría de Salud han fortalecido sistemas que permiten consultar antecedentes médicos, resultados de laboratorio, diagnósticos y tratamientos en tiempo real. Esto ha reducido tiempos de atención, duplicidad de exámenes y errores asociados al manejo de documentos físicos.

La experiencia reciente muestra beneficios claros en la atención de urgencias. Un paciente que llega a un hospital diferente al que suele asistir puede ser identificado rápidamente, y el personal médico puede acceder a su información clínica básica. Esto resulta clave en casos de enfermedades crónicas, alergias, tratamientos en curso o antecedentes quirúrgicos. La HCE también ha facilitado el seguimiento de pacientes con hipertensión, diabetes y otras patologías de alto impacto en salud pública.

Otro avance relevante ha sido la interoperabilidad. Aunque aún no es total, varias instituciones en Cali han logrado que sus sistemas “conversen” entre sí. Esto permite que la información fluya entre niveles de atención y evita que el paciente tenga que repetir su historia una y otra vez. En programas de atención materno-infantil y vacunación, la historia clínica electrónica ha permitido un mejor control y trazabilidad.

Desde el punto de vista administrativo, la HCE ha mejorado la gestión de citas, remisiones y autorizaciones. Los datos clínicos también se usan para análisis estadísticos que apoyan la toma de decisiones en salud pública. Con información consolidada, las autoridades pueden identificar zonas con mayor demanda de servicios, enfermedades más frecuentes y brechas en la atención.

Sin embargo, la implementación no ha estado exenta de dificultades. En algunos centros de salud persisten problemas de conectividad, falta de equipos adecuados o capacitación insuficiente del personal. También existen preocupaciones sobre la protección de datos personales y la seguridad de la información. En respuesta, las instituciones han reforzado protocolos de acceso, uso de claves, perfiles de usuario y respaldo de la información, alineados con la normativa nacional de protección de datos.

Para los usuarios, el cambio también ha implicado un proceso de adaptación. Muchas personas aún asocian la historia clínica con carpetas físicas y formatos impresos. No obstante, cada vez es más común que los pacientes consulten resultados de exámenes o indicaciones médicas a través de portales digitales o aplicaciones móviles vinculadas a la HCE.

¿Cómo puede un ciudadano acceder o pedir ayuda relacionada con la historia clínica electrónica? El primer paso es acudir a la institución de salud donde recibe atención y solicitar información sobre su sistema de historia clínica digital. La mayoría de IPS cuenta con oficinas de atención al usuario que orientan sobre cómo consultar datos, pedir copias electrónicas o corregir información.

En el caso de la red pública de Cali, también se puede recurrir a la Secretaría de Salud Municipal para resolver dudas, presentar solicitudes o reportar dificultades en el acceso a la información clínica. Si el problema está relacionado con la protección de datos o el uso indebido de la información, el usuario puede presentar una queja formal ante la Superintendencia Nacional de Salud.

La historia clínica electrónica no es solo una herramienta tecnológica; es un cambio estructural en la forma de prestar servicios de salud. En Cali, los avances de los últimos dos años muestran un sistema en transición, con logros concretos y retos pendientes. Su consolidación dependerá de la inversión sostenida, la capacitación del talento humano y la confianza de los ciudadanos en el uso responsable de su información médica.

Ana Lucia Arango M