Durante 2025, Ecopetrol ha reportado la producción más alta de los últimos nueve años, superando los 751.000 barriles equivalentes por día. Estos niveles de producción han permitido ingresos acumulados cercanos a 91 billones de pesos en los primeros tres trimestres del año. A pesar del buen desempeño operativo, la utilidad neta ha mostrado una caída frente al año anterior. Hasta septiembre, la utilidad se estima en alrededor de 7,4 billones de pesos, afectada por menores precios internacionales del crudo, una mayor carga tributaria y episodios de interrupción en la operación.
Las proyecciones hacia el cierre de 2025 indican que Ecopetrol podría finalizar el año con ingresos entre 118 y 122 billones de pesos. La utilidad anual estaría en un rango de 9 a 10 billones, por debajo del resultado alcanzado en 2024. Aunque la operación continúa siendo sólida, estos valores reflejan un entorno más retador en materia financiera. El plan de inversiones se mantiene entre 24 y 28 billones de pesos, con énfasis en actividades de exploración, producción, refinación y proyectos orientados a la transición energética.
Junto con el balance económico, varios episodios que han impactado la imagen institucional de la compañía durante los últimos años. Entre ellos, la firma de un contrato de vigilancia interna con Covington & Burling LLP, que derivó en investigaciones por parte de organismos de control. También se registraron filtraciones de información confidencial, cuestionamientos relacionados con impactos ambientales y señalamientos sobre presunta interferencia política en decisiones administrativas. En el ámbito tributario, la DIAN reclama montos que podrían llegar hasta 21 billones de pesos por IVA asociado a importación de combustibles, lo que plantea un riesgo financiero relevante.
El liderazgo de Ricardo Roa, expresidente de Ecopetrol, también es un punto central del análisis. Su papel previo como gerente financiero de la campaña presidencial de Gustavo Petro ha mantenido discusiones sobre gobernanza, independencia administrativa y transparencia. Las investigaciones abiertas sobre presunta financiación irregular han incrementado las tensiones internas y han influido en la percepción de los inversionistas. Estas dinámicas se entrelazan con declaraciones públicas del Gobierno que generaron inquietud en el mercado, pese a que los indicadores operativos no respaldan escenarios de crisis. Y la inestabilidad de la junta directiva, es una constante en los 3 años y 3 meses del gobierno Petro, cambios súbitos, renuncias presionadas, la rotación de directivos y las pugnas internas han impedido continuidad en la gestión, afectando sectores estratégicos. Esta volatilidad no solo debilita la confianza institucional, sino que refleja un modelo de gobierno sin cohesión, incapaz de sostener equipos técnicos estables y de garantizar una dirección consistente en las entidades del Estado.
En los mercados internacionales, el ADR de Ecopetrol se mantiene alrededor de los 10 dólares. Este comportamiento refleja la mezcla entre una operación fuerte, una capacidad estable de generación de caja y un entorno político y regulatorio que introduce incertidumbre. La combinación de producción elevada, utilidades presionadas y episodios de ruido institucional apunta a una empresa con bases técnicas sólidas, pero con dificultades de gobernanza que deben ser atendidos para garantizar su proyección futura.
De cara al cierre de 2025, Ecopetrol enfrenta dos caminos complementarios: fortalecer su operación para mantener la estabilidad financiera y avanzar en la recuperación de la confianza institucional mediante una gestión más transparente y menos expuesta a presiones externas, para evitar una mayor crisis.