La campaña presidencial de 2026 también se mueve alrededor de la juventud. Los candidatos deben responder cómo enfrentar problemas como desempleo, dificultades para acceder a la universidad, baja calidad educativa y falta de oportunidades culturales y recreativas.
En ese escenario aparecen 2 enfoques distintos representados por Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Ambos coinciden en que existe una crisis de oportunidades juveniles, pero difieren en el papel del Estado, la financiación educativa y la relación entre educación y empleo.
Cepeda plantea una visión centrada en derechos sociales y fortalecimiento de lo público. Abelardo propone un modelo ligado al mérito, la empleabilidad y la formación orientada al mercado laboral.
La propuesta de Iván Cepeda
El programa de Iván Cepeda, presentado por el Pacto Histórico bajo el lema “El poder de la verdad”, dedica un espacio amplio a la educación y la juventud.
Su propuesta entiende la educación como un derecho y como herramienta para reducir desigualdades sociales y territoriales. El enfoque busca fortalecer la educación pública y ampliar oportunidades para sectores con menos acceso.
Sin embargo, una de las críticas al programa es la falta de precisión en metas y mecanismos concretos. El documento desarrolla principios generales, pero ofrece menos detalles sobre indicadores, cronogramas y formas de ejecución.
En ciudades como Cali, el debate educativo no se limita al acceso. También incluye permanencia estudiantil, bilingüismo, conectividad, formación tecnológica y acceso al empleo.
La propuesta insiste en la educación como motor de igualdad, aunque deja preguntas abiertas sobre cómo traducir esa visión en resultados concretos.
ICETEX y financiación educativa
Uno de los temas con menos desarrollo en el programa de Cepeda es el relacionado con el ICETEX y los mecanismos de financiación universitaria.
Aunque el proyecto habla de ampliar oportunidades educativas desde el Estado, no aparece un esquema detallado sobre créditos, subsidios, alivios financieros o cambios concretos en el modelo de financiación estudiantil.
Ese vacío resulta relevante para miles de familias que dependen de créditos educativos para ingresar y mantenerse en la educación superior.
El programa prioriza el derecho a la educación, pero deja menos claro el funcionamiento financiero necesario para sostener esa propuesta.
Cultura y recreación
En cultura y recreación, el programa de Cepeda se mueve dentro de una visión de bienestar social. La recreación aparece asociada a salud mental, convivencia y participación comunitaria.
El enfoque reconoce que los espacios culturales y deportivos pueden ayudar a reducir exclusión y violencia juvenil.
Sin embargo, el documento desarrolla menos detalles sobre infraestructura barrial, parques, programas juveniles o inversión focalizada en sectores con mayores déficits sociales.
En ciudades como Cali, donde existen fuertes diferencias entre comunas y territorios, el tema tiene impacto directo sobre convivencia y seguridad urbana.
La propuesta de Abelardo de la Espriella
Su discurso sostiene que muchos jóvenes están atrapados entre desempleo, informalidad y falta de oportunidades educativas.
Su modelo busca conectar rápidamente a la juventud con estudio, empleo, emprendimiento y tecnología.
Abelardo construye su propuesta alrededor de mérito, productividad y movilidad social. El joven aparece como una persona que necesita herramientas para competir y acceder a mejores oportunidades.
Educación orientada al empleo
En educación, Abelardo propone un sistema más conectado con las demandas económicas actuales.
La propuesta incluye programas cortos de formación tecnológica, bilingüismo, educación virtual y capacitación en áreas digitales y de servicios.
Uno de sus anuncios principales es la creación de una Universidad Virtual en Casa, acompañada de conectividad y entrega de computadores gratuitos para jóvenes con limitaciones económicas o territoriales.
La idea es reducir barreras de acceso para estudiantes que no pueden sostener carreras presenciales.
El programa también plantea evaluación docente y ajustes curriculares, con énfasis en resultados académicos y formación útil para el mercado laboral.
Créditos y apoyo al mérito
En financiación educativa, Abelardo no propone gratuidad universal. Su enfoque se basa en créditos blandos y programas de apoyo al mérito académico.
La propuesta busca que el Estado facilite el acceso, pero bajo un modelo que premie rendimiento y formación orientada al empleo.
Según su visión, la educación debe servir como mecanismo de movilidad social y autonomía económica.
Ese enfoque intenta responder a una preocupación frecuente entre jóvenes y familias: estudiar carreras con posibilidades reales de inserción laboral.
Cultura, economía creativa y recreación
En cultura, la propuesta de Abelardo tiene un enfoque económico más visible. Su programa plantea fortalecer industrias audiovisuales, musicales y proyectos ligados a economía creativa.
Entre las medidas aparece un bono cultural para jóvenes entre 18 y 19 años, pensado para ampliar acceso a actividades culturales y estimular el consumo cultural.
En recreación, la propuesta relaciona deporte, cultura, salud mental y participación juvenil como herramientas de prevención social.
La idea es ampliar espacios de integración y reducir escenarios de exclusión juvenil.
Dos visiones distintas
El contraste entre ambos candidatos refleja 2 maneras diferentes de entender el papel del Estado y las oportunidades juveniles.
Iván Cepeda prioriza derechos sociales, fortalecimiento de lo público y ampliación de oportunidades desde una lógica de equidad. Su propuesta desarrolla más los principios generales que los mecanismos de ejecución.
Abelardo de la Espriella apuesta por formación orientada al empleo, conectividad, emprendimiento y mérito individual. Su propuesta insiste en productividad y acceso rápido a oportunidades económicas.
La discusión de fondo no es solamente educativa. También refleja 2 modelos distintos sobre cómo integrar a los jóvenes al país, al mercado laboral y a la vida social en los próximos años.