Gracias a todos los oyentes de Ciudad al Aire, televidentes de nuestro canal de Youtube. Hoy tenemos la grata presencia de un equipo multidisciplinario orientado a hacer valer la naturaleza y que los une una serie de objetivos, de propósitos, de sueños de ciudad alrededor de lo que son los huertos urbanos. Tema, huertos urbanos o mejor, Huertos San Vicente, con Ramiro Varela M, en Caliescribe, el único portal de Cali, en temas de Ciudad.
“Estamos aquí, este pequeño grupo que nos hemos unido para conformar lo que llamamos Jardines Biodiversos”, dice Lucy Narváez de Botero, gestora y alma fundadora del proyecto. “Como el nombre lo dice, es un espacio de jardín con una gran biodiversidad de plantas, flores, aves y mariposas que vienen a alimentarse de esta riqueza en olores, aromas y sabores. El profesor Ángel Vale, doctor en agroecología, ha sido nuestro mentor y quien nos inspiró en esta manifestación de la naturaleza”.
Su voz tiene el brillo de quien ha hecho de un sueño una forma de vida. “Todo comenzó cuando llegué a vivir a Pance. Soñaba con compartir ese entorno maravilloso con personas que vibraran en la misma sintonía. Desde 2022, con los talleres, conformamos un grupo fantástico de seres humanos, con muchas sapiencias. Queremos que esto se traslade a toda la ciudad, no solo a nuestro jardín”.
Ángel Vález, biólogo y doctor en agroecología formado en España, se enamoró de la naturaleza colombiana y de su gente. “El proyecto de Jardines Biodiversos, es una apuesta por la conciencia y la conservación en Cali. Intervenimos tanto zonas públicas como privadas, para que las personas entiendan una nueva manera de hacer jardines, no limitada por el clima, sino inspirada en lo que la naturaleza brinda”.
Durante la pandemia, dice, “vimos que al desaparecer el ruido humano, la fauna regresó. Los parques se convirtieron en aulas verdes. Eso nos mostró que el ser humano puede transformar su entorno cercano y crear espacios donde las criaturas y las plantas vuelvan a encontrarse. El jardín biodiverso es un aula viva, abierta y plural”.
Diana Arcila Vidal, psicóloga, formadora y fundadora del Club Cocina Saludable Cali TV, recuerda cómo todo nació desde una convocatoria en el aula verde de Huerto San Vicente. “Llegué a ese llamado de Lucy, acompañada del SENA. Allí empezó la idea de conformar capítulos, de apostarle a la biodiversidad. Ya llevamos dos años. Este es un voluntariado total; nadie tiene compromiso económico, solo el amor por la vida verde. Queremos intervenir la ciudad con conciencia ecológica”.
Diana habla desde su experiencia vital: “He pasado por todos los procesos de alimentación, desde el veganismo hasta ayunos de tres días. Vivo en una zona campesina y he transformado todo el terreno: flores, plantas medicinales, aromáticas y un jardín interactivo. Nuestro propósito familiar es conservar la pava caucana y crear senderos ecológicos en Pavas. Todo encaminado hacia la naturaleza”.
Olga Mina Zapata, psicóloga con raíces agrícolas desde Santander de Quilichao, aporta una mirada de transformación profunda. “Mi aporte es unir dos proyectos: la biodiversidad de los jardines y la producción de alimentos sanos. No solo queremos jardines hermosos, sino cultivos que generen bienestar, salud integral y armonía entre el ambiente y el hogar. Apostamos a una ciudad transformada desde lo verde”.
Con emoción añade: “Para mí es muy gratificante regresar a los terrenos de mis ancestros y sembrar técnicamente. Nuestra herencia agrícola se revitaliza en familia”.
Luz Marina Capurro, ama de casa y técnica en conservación de recursos naturales, expresa con serenidad su alegría: “Nos une el amor por la naturaleza. Esta unión de almas verdes está impactando corazones, incluso a la juventud. El grupo Scout 131 de Villa del Sur ha creado jardines para polinizadores. Los cachorritos, niños de cinco a siete años, son los pioneros. Queremos que este legado continúe, que no se pierda el amor por la tierra”.
“Ver a los jóvenes impactados me llena el corazón. Mi hijo lidera el proyecto Horizontes Verdes y ver cómo los niños aprenden a amar la naturaleza es mi mayor recompensa”.
Para Lucy, todo esto tiene un sentido más profundo: “Este es mi ikigai, mi motivo de despertarme. Salir al jardín a ver qué flor amaneció, qué brote nació, y agradecer. Es lo que quiero hacer hasta que sea polvo de estrellas”.
Ángel complementa: “Ha sido un espacio de encuentro, aprendizaje y reflexión sobre el rumbo de nuestra especie. Aquí crecemos en lo intelectual, lo espiritual y lo humano. Como extranjero, no tengo familia cercana, pero este grupo se ha convertido en mi familia. Compartimos culturas, saberes y afectos. Es una comunidad entrañable”.
Diana recuerda una frase clave del libro La mente bien ajardinada: “El jardín no solo embellece el entorno; transforma nuestra alma. Así como se cultiva afuera, se cultiva adentro”.
Yolanda Varela, maestra y columnista, lo expresa con gratitud: “El universo nos crea y la vida nos junta. Llegué con una historia familiar y laboral ligada a la naturaleza. Con el SENA y el doctor Ángel hemos escrito sobre abejas, orquídeas y otros temas vitales. Soñamos con llegar a los colegios, tocar segmentos juveniles y sembrar conciencia ecológica desde la escuela”.
Yolanda Acosta, jardinera apasionada, reafirma ese propósito: “Soy ama de casa y jardinera total. Con el diplomado en jardinería de la Universidad del Valle descubrí mi vocación. Ahora me siento preparada para transmitir este conocimiento, especialmente a los niños. En diez años quiero ver jóvenes sembrando, entendiendo que si comen un mango, esa semilla puede convertirse en árbol. Que sepan que los adornos más hermosos son los comestibles”.
Una visión de ciudad verde
Lucy lo resume con claridad: “La caridad empieza por casa. Debemos convertir nuestros espacios en jardines, para luego proyectar ese bienestar hacia la comunidad. Queremos trabajar en jardines de instituciones de salud, especialmente en psiquiatría, porque el contacto con la naturaleza genera bienestar emocional, espiritual y físico”.
Para Ángel Vález, el concepto es aún más amplio: “El jardín no tiene límites. Empieza en nuestro predio, pero continúa en el del vecino y se une al espacio público. En la medida en que entendamos que todo es común, haremos de la ciudad un solo jardín. Nuestra misión es dar herramientas técnicas para que los jardines sean funcionales para la biodiversidad y, por tanto, para el ser humano”.
Diana proyecta el impacto colectivo: “Mi corazón se enaltecería si al menos un uno por ciento de la población se viera impactada en el próximo año. Aunque a los talleres lleguen quince o veinte personas, eso se multiplica. Y dentro de la biodiversidad no podemos excluir la tecnología; también es una aliada”.
Yolanda Varela propone acción concreta: “Formar en cada barrio un grupo que revise lo que está sembrado frente a sus casas. Recordemos que los árboles frutales fueron economía y alimento para la gente. ¿Por qué los constructores no piensan en qué van a sembrar? Cali podría volver a ser una ciudad frutal y verde”.
Yolanda Acosta complementa con visión educativa: “Queremos llegar a las escuelas públicas. Que desde cuarto grado los niños aprendan a sembrar, cuidar y reconocer los árboles. Si hay árboles, hay aves; si hay aves, hay vida. Debemos impactar sobre todo el oriente de Cali, donde más se necesita”.
Balance y compromiso
Al cierre, Lucy lo expresa con emoción contenida: “Escuchar a cada uno reafirma nuestro compromiso. Gracias por comprender la esencia de este grupo. Lo que debemos hacer ahora es trabajar con derroteros concretos y más intensamente. Hemos dejado huella, y eso nos obliga a seguir”.
Diana concluye: “Somos almas verdes. Somos parte de la naturaleza, y la naturaleza somos nosotros”.
Ángel añade: “Es el momento de tomar conciencia de nuestro papel en la tierra. Lo que el ser humano hace también es naturaleza. Estamos llamados a reconectarnos con ella desde el jardín, desde el alma”.
Y una voz final, simple y poderosa, cierra el encuentro:
“Amor, respeto por la naturaleza. Esa es la semilla que hemos sembrado y que, estamos seguros, Cali hará florecer.”
Ramiro Varela M, director de Caliescribe, se ha comprometido en ayudarles a construir, motivar y hacer realidad, un proyecto verde de ciudad, que lideren colectivamente, claramente todos los expresaron y el apoyo, consiste en tener semanalmente, una dialogo de ciudad, alrededor de lo verde, con epicentro en cada uno de estos gigantes voluntarios, ideas e iniciativas, que puedan convertirse en proyectos factibles.
*Testimonio en video
Jardines Biodiversos, una semilla para Cali


