En los últimos meses, la relación entre Venezuela y Estados Unidos se ha tensado y sigue en crecimiento. El gobierno estadounidense bajo Donald Trump ha negado que tenga decidido un ataque terrestre en Venezuela, pero al mismo tiempo ha desplegado una importante fuerza militar en el Caribe, ha realizado golpes contra embarcaciones que señala como narcotraficantes, y ha aprobado que la CIA lleve a cabo operaciones encubiertas dentro del país. Por su parte, el gobierno del presidente Nicolás Maduro lo interpreta como una escalada hacia el cambio de régimen.
Golpes a embarcaciones por narcotráfico
Estados Unidos ha llevado a cabo varios ataques marítimos frente a la costa venezolana contra embarcaciones acusadas de transportar drogas vinculadas al crimen organizado y al régimen venezolano. Por ejemplo, el 14 de octubre se anunció que seis personas murieron tras un ataque estadounidense contra un bote que, según la versión oficial, “transportaba narcóticos”. Esto refleja la estrategia de EE UU de usar la fuerza para detener el flujo de drogas y presionar a Maduro.
Despliegue militar estadounidense en la región Caribe
En octubre, se confirmó que EE UU ha posicionado grupos de barcos de guerra, destructores, portaaviones y fuerzas de operaciones especiales cerca de Venezuela, lo que los coloca “a alcance operacional inmediato” de bases o instalaciones venezolanas. Esto forma parte de las operaciones de seguridad fronteriza y refuerza la presión sobre el gobierno de Maduro.
Operaciones encubiertas y posible ataque terrestre
El presidente Trump confirmó que había autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas dentro de Venezuela. Además, EE UU ha identificado objetivos militares en Venezuela que podrían estar vinculados al régimen de Maduro y al narcotráfico. Oficialmente se niega que ya haya una decisión concreta de ataque terrestre, pero los preparativos muestran una clara intención de presión.
Reacción venezolana y diplomática
Venezuela ha condenado la presencia militar de EE UU cerca de su costa como una provocación y un intento de cambio de régimen. Además, ha buscado apoyo internacional, especialmente de Rusia, China e Irán, para reforzar su capacidad defensiva. En octubre también hubo alertas sobre un posible plan de ataque contra la antigua embajada de EE UU en Caracas, aumentando la tensión diplomática.
División en la oposición venezolana sobre la estrategia
La oposición en Venezuela está dividida respecto a cómo enfrentar esta situación: una facción apoya la línea dura de EE UU, mientras otra promueve negociaciones. Esta división complica la estrategia interna frente a la presión externa.
Significado de estas acciones
Cambio de fase en la lucha contra el narcotráfico: EE UU ha pasado de interceptar drogas a una estrategia más amplia que también apunta al régimen de Maduro.
Presión sobre Maduro: El despliegue militar y las operaciones crean presión interna y externa sobre el gobierno venezolano.
Ambigüedad estratégica de EE UU: Aunque niega un ataque terrestre, mantiene fuerzas listas, generando incertidumbre estratégica.
Potencial de escalada militar: Un ataque a instalaciones militares venezolanas podría abrir un nuevo capítulo de confrontación.
Implicaciones diplomáticas: Venezuela refuerza alianzas internacionales mientras la oposición interna se encuentra fragmentada.
Intensificó su presión militar y operativa
Durante octubre de 2025, EE UU intensificó su presión militar y operativa sobre Venezuela, centrada en la lucha contra el narcotráfico, pero también con elementos dirigidos al régimen de Maduro. Venezuela, por su parte, moviliza aliados, denuncia agresiones y enfrenta una oposición fragmentada. La situación genera una escalada calculada que evita un ataque terrestre inmediato, pero mantiene la posibilidad latente.