Las redes sociales se han convertido en una parte fundamental de nuestro diario vivir, facilitando la comunicación, el acceso a información y la expresión personal. Sin embargo, es muy importante que no ignoremos los riesgos asociados a su uso excesivo, especialmente la adicción que pueden generar a TODA edad.

Por ello una y mil veces más, insisto en la necesidad de poner especial atención a este inquietante problema, me volveré necia, repetitiva y hasta empalagosa (si así lo creen), pero debemos aprender a reconocer los signos de una adicción y establecer límites claros para proteger nuestro bienestar emocional y físico.

La adicción a las redes sociales puede parecer inofensiva en un principio, pero sus efectos negativos son profundos y de largo alcance. El uso compulsivo puede afectar nuestra salud mental, provocando ansiedad, depresión, baja autoestima y alteraciones en el sueño. Además, puede disminuir nuestra productividad, reducir la calidad de nuestras relaciones familiares y un marcado aislamiento social. Es fundamental que como individuos, padres, educadores y responsables sociales, promovamos un uso consciente y equilibrado de las plataformas digitales.

No podemos permitir que la dependencia de las redes sociales controle nuestras vidas. La tecnología debe ser una herramienta que nos enriquezca, no una fuente de adicción que nos destruya lentamente. Sin embargo, esta dependencia también trae consigo riesgos que no siempre son evidentes a simple vista.

Una de las principales razones por las que muchas personas son  tan adictas a las redes sociales, es la búsqueda de aceptación, aprobación y pertenencia. Los adolescentes, jóvenes y adultos, anhelan ser vistos, valorados, exponer sus vidas, publicar intimidades, actividades personales y las redes sociales ofrecen una vía rápida para obtener reconocimiento a través de “me gusta”, comentarios y seguidores. Está comprobado que el 90% de lo que comparten en redes:  algo que parece ser tan “perfecto”, exageran para llamar la atención, no siempre suele ser verdad, es una máscara, que en el fondo traduce la falta de afecto que padecen y atención interna en el entorno; además, la gratificación instantánea que proporcionan estas plataformas, estimula la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer, creando un ciclo de recompensa que puede llevar a un uso compulsivo. Requiere de mucha atención a la salud mental…!

Otra causa es la necesidad de mantenerse conectados y al día con sus amigos y tendencias actuales. La inmediatez de las redes sociales facilita una comunicación constante, pero también puede generar ansiedad por no estar siempre “actualizado” o por perderse alguna novedad, lo que fomenta un uso excesivo y una dependencia emocional muy alarmante y destructiva.

No obstante, el uso desmedido y compulsivo de las redes sociales conlleva peligros significativos. Entre ellos, la pérdida de autoestima debido a comparaciones constantes con ideales irreales, el aumento de la ansiedad y la depresión, además, la exposición a contenidos inapropiados, el ciberacoso y la vulnerabilidad a la desinformación son riesgos que pueden afectar gravemente la salud mental, física de los jóvenes y adultos.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la depresión, que puede estar vinculada al uso excesivo de las redes sociales, es una de las principales causas de suicidio en adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años.

Estudios en Estados Unidos muestran que los adolescentes que pasan más de 3 horas al día en redes sociales, tienen un riesgo significativamente mayor de pensamientos suicidas y el intento de autolesionarse. La investigación publicada en “JAMA Psychiatry” encontró que la exposición frecuente a contenido en redes sociales relacionada con el acoso cibernético y la comparación social, aumenta el riesgo de pensamientos netamente suicidas.

Si bien es cierto que el Ciberacoso o bullying en línea, la exclusión social o rechazo  en redes, la comparación constante con otros que generara baja autoestima,  son factores determinantes en dicha conducta obsesiva en niños, jóvenes y adultos, también es importante destacar que aunque las redes sociales contribuyen en gran parte a problemas de salud mental, no son la única causa del suicidio juvenil. Factores como: problemas familiares, antecedentes de depresión, consumo de sustancias y otros aspectos sociales, también juegan un papel fundamental.

Aunque las redes sociales ofrecen múltiples beneficios y oportunidades, es muy importante promover la comunicación abierta cara a cara, un uso equilibrado y consciente, fomentar la autoestima real sin esperar aprobación constante de todo lo que se comparta o se exprese en las redes, el desarrollo de habilidades sociales sin redes sociales que trasciendan el mundo digital y buscar ayuda profesional si existen signos de depresión o pensamientos suicidas, son herramientas clave para tratar de “aislar” un poco el uso excesivo que puede convertirse en una adicción que afecta negativamente el bienestar de las personas.

De igual manera, los padres deben estar muy pendientes y acompañar a sus hijos en el uso de las redes; pero también atentos al excesivo manejo que nosotros demos a las redes, esto implica la desatención con nuestro entorno familiar y social por estar inmersos, recuerden, que esa dependencia no tiene edad, en gran proporción esa adicción, crea estados críticos de soledad, ansiedad y aislamiento, y solo para garantizar su seguridad y promover una rutina responsable, es encontrar un equilibrio en el uso de las mismas.

Limita el tiempo en las redes sociales para proteger tu salud mental y disfrutar más de la vida en familia. Solo así podremos aprovechar las ventajas de las redes sociales sin caer en sus peligros.

Entonces…¿Cómo afecta la adicción a las redes sociales nuestra capacidad de mantener relaciones auténticas y nuestro bienestar emocional?

Habrá que seguir con la lupa puesta…!

Emperatriz Giraldo S

Comunicadora y Periodista - [email protected]